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Superwomen

Adriana

Ese científico chino, He Jiankui, se saltó todos los controles, ¿te das cuenta? Modificó el ADN de dos embriones humanos, y luego de otro más, e hizo que los implantaran en mujeres. Sus futuras madres. Estaba prohibido en China, también en Europa, en Estados Unidos. La tecnología no estaba suficientemente preparada, él mismo lo reconoce ahora. Y además no se hacía para curarlos de nada, se hacía para mejorarlos, para crear una nueva estirpe de seres humanos. El Frankenstein chino, le llaman.

Desde hace unos años, se puede editar el ADN de manera muy eficaz. La tecnología se llama CRISPR, se pronuncia crisper. La idearon dos científicas, Charpentier y Doudna, que ganaron el Nobel en 2020. Editar el ADN es como editar un libro, ¿sabes? Cada gen está formado por varias secuencias de tres letras que pueden ser A, T, C o G, y que combinadas forman, como si dijéramos, una palabra, TAG o ACT o AGC. Si ves que una de las letras de la palabra es errónea, por ejemplo una ge, pues la podrías cambiar, recortar y poner otra letra, la letra que te interesa. La sustituyes, y la palabra cambia, el gen cambia. Y luego, las proteínas que se producen son distintas y tu cuerpo es diferente. Eres otra persona. Y ese pequeño cambio en una sola letra podría hacer que te libraras de una enfermedad grave. Aunque no siempre es así, no creas, en la mayoría de los casos hay varios genes involucrados, no es tan sencillo.

Pues He Jiankui trató de editar un gen, el CCR5, e insertar una mutación que hace a las personas inmunes al VIH. Y de ese experimento nacieron dos niñas gemelas, Lulu y Nana, hace ya siete años. Él pretendía que estas niñas fuesen supermujeres, superwomen, que no pudieran contagiarse por el virus del sida. Pero no, no le ha salido bien. No todas sus células se han modificado y las que se han alterado han provocado mutaciones diversas. Y ahora el cuerpo de cada una de las niñas es un mosaico, una mezcla de células modificadas con células sin modificar. No están protegidas contra el virus. Y además se han alterado zonas del genoma inesperadas. ¡Y son mutaciones no conocidas hasta ahora en humanos!

Son cobayas genéticas, ¿no crees? No se sabe qué les va a pasar, cómo van a reaccionar sus cuerpos, a qué órganos van a afectar estas mutaciones. Dicen que He Jiankui se está haciendo cargo de las revisiones médicas hasta que cumplan los dieciocho, pero las necesitarán toda la vida. Dicen también que engañó a sus padres, que no les explicó bien los riesgos de esta tecnología. Y se saltó los controles éticos, falsificó el certificado de aprobación del experimento. Fue un escándalo. Nadie lo esperaba. No porque no pudiera hacerse técnicamente, sino por la temeridad que significaba.

Lo más grave es que, si Lulu y Nana tienen descendencia, heredarán sus genes, podrán transmitir estas modificaciones. ¡Y piensa que una pequeña mutación que ocurrió hace 14.000 años es la responsable de que hoy en día haya 300 millones de personas con los ojos azules! Esto es lo que diferencia esta práctica de las terapias que se están probando en adultos. O incluso en fetos. Esas sí son para curar enfermedades, y los cambios en el ADN son individuales. No alterarán a quienes vengan detrás, no alterarán la especie humana.

Más de dos años en la cárcel ha pasado ¿y qué? Ya está de nuevo en un laboratorio. Dice que puede hacerlo, que puede modificar hasta diez genes a la vez, que puede prevenir diez enfermedades devastadoras, de las que de verdad nos hacen sufrir a los humanos. De las que nos llevan a la desesperación. De las que nadie quiere oír hablar. Y que puede hacerlo a bajo precio, que él viene de una familia pobre, no se olvida de sus orígenes. Es para todos. Sería como una vacuna, dice. Una vacuna que se pone al embrión.

Se ha abierto la veda. Aunque de momento la comunidad científica, yo incluida, pensamos que no es seguro hacerlo, que no se puede garantizar que vaya a salir bien, como con Lulu y Nana, hay quienes piensan que sí lo será pronto. Pronto son tres décadas, en 2055 más o menos. Tres décadas pasan volando, cada día hay un nuevo descubrimiento que nos acerca más a ese momento. Y sí, se podrían prevenir ciertas enfermedades, se reduciría el sufrimiento de algunas personas, pero también vendrán otras cosas, que si más inteligente, que si más alta, más musculoso, que si la inmortalidad, porque… ¿qué es la vejez sino una enfermedad más?

Sí, bebés de diseño, la línea roja ya se ha rebasado, esas niñas ya han nacido y viven en algún lugar de este mundo.