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Ciencia, una nueva mirada

Samantha Jones

Ciencia, una nueva mirada.

Otra clase más llegó, miré el reloj con la esperanza de que el día acabara rápido. Biología, odiaba esa asignatura, no era más que una extraña mezcla de conceptos y nombres raros que ni con diez años de estudio sentía que pudiera entender. Hoy iba a ser un día diferente…

Por la puerta no entró la triste cara de nuestro profesor usual, en cambio, otra figura cruzó la entrada, vaqueros azules, camiseta verde y una sonrisa de oreja a oreja, así era la sustituta que se ve que íbamos a tener durante un tiempo indefinido.

Buenos días, chicos, me llamo María y seré vuestra profesora sustituta.
Algo en ella me llamó la atención, el entusiasmo de su voz era contagioso y el brillo de su mirada me hizo pensar que quizás la clase de hoy sería interesante, hicimos contacto visual percibió la pesadez de mis ojos.
¿Cómo te llamas?
La pregunta me cogió por sorpresa.
Almudena
Balbuceé
Pareces cansada ¿has dormido bien?
Si…
Entonces ¿Te ocurre algo?
No, nada, a ver…
Noté la presión de las miradas de mis compañeros puestas sobre mí y entonces de mi boca escaparon palabras indeseadas que corrieron antes de yo poder detenerlas.
Biología me aburre
La clase explotó en risas, pero yo me quedé inmóvil durante unos segundos antes de darme cuenta de que en su rostro no había ninguna traza de molestia. Por alguna razón sentí que era seguro desarrollar el tema.
No te lo tomes a mal
Recuperé la compostura.
Es simplemente que todos esos términos raros, letras inconexas y nombres y fechas me confunden, creo que no es lo mío.
No había nada de desdén en su cara, con tranquilidad contestó:
¿Sabes? Yo antes odiaba la biología, sentía que era una ciencia cualquiera hasta que me di cuenta de todo lo que oculta el mundo de la biología y cualquier ciencia. Acompañadme afuera un momento, os voy a dar un ejemplo más práctico.
Mi curiosidad afloró, salimos, hacía buen día, los rayos del sol aún eran gentiles y el cielo estaba despejado haciendo bastante bonito el paisaje.
Sentaros
Ordenó María, el césped era suave.
Sabéis? muchas cosas a nuestro alrededor están vivas aunque no se muevan.
Ya lo sabía, pero nunca le había dado importancia, la sugerencia de María me hizo más consciente de mi alrededor.
Cerrad los ojos y tumbaros.
Seguí la orden sin mucha certeza de lo que iba a pasar.
Ahora mismo hay mil y un procesos sucediendo en vuestro cuerpo y a vuestro alrededor, el aire entra en vuestro sistema y mil y una cosas lo aprovechan seguro que ya os habrán explicado muchas de las cosas que os diré. Vuestras células realizan la respiración celular transformando diferentes químicos en energía. Pero fuera a vuestro alrededor también suceden cosas, los árboles están liberando oxígeno que consumís, alguna flor se acaba de abrir invitando a los polinizadores a hacer su trabajo, una raíz está absorbiendo el agua y alimentando su sistema… Y más allá de la biología suceden muchas otras cosas, os podéis dejar caer al suelo porque la gravedad os atrae, el sol nos ilumina porque la tierra ha rotado de nuestro lado hasta encararlo y ahora tenéis los ojos cerrados porque un sistema simple ha pasado por miles de años de evolución hasta daros párpados. La ciencia no es solo un libro que leéis durante una hora en clase, la ciencia son unas gafas que os permitirán entender un millar de cosas que suceden en el mundo, y creedme que una vez empezáis a apreciar las cosas desde la ciencia no podréis dejarlo atrás porque la ciencia es una de las compañeras más fieles. Ahora abrid los ojos.

Lentamente, abrí los ojos con una nueva mirada, el suelo parecía más vivo, el cielo más radiante y dentro de mí una fuerte curiosidad había despertado, no era ningún misterio, por fin comprendí la fantasía que ocultaba la ciencia.

Samantha Jones