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Vivo

Limonnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

[Informe del dron 161]
- Recogido en: Oudemans Cráter, sol 271, a las 12:12am
- Procedente de: Base nº33 de Valles Marineris, Lus Chasma
Memorias de los investigadores VMLC-2410 VMLC–2009.

T: 6:01am

Me despierto, llego tarde, me despierto, en realidad es pronto. Expulso el cansancio con un bostezo, despejo los ojos de legañas frotando mi mano en forma de puño contra ellos. El sol marciano no recae sobre mí; a 10798 metros de profundidad, la única luz es la de los fluorescentes del techo.

Después de una ducha, bajo a la cafetería, donde el desayuno me espera: galletas proteicas y café, igual que ayer, que hoy, y que mañana. Igual que cada día, miro la pared blanca metálica a mi izquierda, no hay ventanas, a 10798 metros de profundidad, la única vista es la de mi imaginación.

Mis pensamientos son interrumpidos por una investigadora sentándose frente a mí en la mesa. Aparta el plato y la taza ya vacíos a un lado para poner unos documentos y mapas en el centro de la mesa, lo que me recuerda por qué estoy aquí en primer lugar.

T: 7:00am

—La misión será laboriosa. Como te enviaron en el correo, te encargarás de las funciones de asistente, así que no será compleja, pero sí un poco larga —dijo ajustándose las gafas.
—Fue una suerte que hubiera faltado el investigador asignado, investigaras un asunto actual e importante y épico —dijo mi mente jugueteando con el borde de una servilleta antes de girarse repentinamente hacia mi—, si es que sobrevives luego de pasar 9 horas allí fuera, ¿qué? ¿Te crees superdotado aceptando encargos que te quedan grandes?
Me planteo hacer marcha atrás cuando aún puedo, pero la profesionalidad de quien tengo delante es demasiado imponente como para hacerlo.

T: 8:36am

Ya podía escuchar a mi mente empezar a hablar, pero la investigadora de mi derecha, que acababa de colocarse la mochila, se dirige a mi.
—Descubrir cualquier cosa sobre el metano en Marte será un avance importante. Gracias por aceptar el encargo a pesar de su riesgo. No querría hacer esto sola, nadie querría.

Definitivamente no puedo echarme atrás.

Después de unos últimos ajustes entro a una sala.
Se despresuriza.
Se abren las compuertas.

Marte es rojo y desértico. Marco la superficie marciana con la huella de mis botas y el paisaje se marca en mi mente. Salgo del trance cuando la voz de la investigadora me llama.
—Ahora nos encontramos en Lus Chasma, uno de los cañones de Valles Marineris. Una vez escalamos la pared, nos dirigiremos al cráter Oudemans. —Puso unos anclajes unidos a nuestros trajes en una cuerda que ya estaba previamente instalada y hubo unos segundos de silencio entre nosotros mientras lo hacía.

—¿Qué quieres hacer? —Mi mente preguntaba para darme conversación.
—Completar esta misión, ese es mi objetivo, llegar a ese cráter, ¿no lo has oído? —le dije mientras miraba hacia arriba, al cielo entre paredes rocosas.
—¿Y después?
—La siguiente misión.
Planteado así, sonaba más monótono de lo que yo pensaba, pero mi vida es importante y épica ¿no? Investigo en la frontera del conocimiento.

Mi conversación es interrumpida por la voz de la investigadora llamándome para proseguir con la misión. Activamos un motor a través de un mando a distancia que empieza a subirnos.
El resto de la misión prosigue de forma normal, realizamos medidas del CH4 y otros parámetros a medida que nos acercamos, montados en un todoterreno especializado, pero mi mente está en otro lado.
—¿Por qué haces esto, aparte de porque te gusta? —pregunto a mi compañera antes de que me entraran dudas acerca de si hacerlo o no.
—¿A qué te refieres? —pregunta de vuelta.
— Dedicar tu vida a la ciencia.
Se queda unos segundos en silencio, aparentemente pensativa. Antes de que pueda darle vueltas de más, su voz vuelve a salir de la radio conectada en mi casco.
—Es cierto que mi trabajo es una parte fundamental de mi vida y me alegro de ello, pero el fin de mi vida no es la ciencia; Ciencia es emocionarte con una pregunta, Ciencia es desanimarte con un resultado, pero Ciencia no tiene porqué ser tu única meta. Vives para sentir Ciencia y más, dedico mi vida a vivir, en general, y el color de la sangre también es sublime, y el cosmos, apolíneo.

Ambos investigadores llegan al cráter. “vive para vivir” es en lo que reflexionaba el oyente de dichas palabras, cuando un meteorito cae sobre ambos, reduciendo su vehículo y huesos a cenizas antes de que pudieran pisar la superficie del cráter.

T: 12:12am
El dron 161 pasa cerca y recoge lecturas que han sobrevivido al impacto para devolverla a donde procedían los investigadores: la Base nº33 de Valles Marineris en Lus Chasma.

[Fin del informe]