La señal "¡Wow!"
dino nuggets
El radiotelescopio Big Ear era como una red de pesca metálica esperando pillar algún pez exótico en la inmensidad del vacío. Una noche de agosto de 1977, concretamente el día 15 de ese mes, ocurrió algo que hasta el día de hoy se sigue investigando.
Jerry Ehman estaba trabajando en su oficina como de costumbre. Su trabajo era prácticamente hipnótico, se trataba de revisar los largos montones de papel que el ordenador IBM 1130 imprimía. Eran columnas interminables de caracteres que representaban el ruido del universo. Un 1 significaba el silencio absoluto del espacio y un 4 era el ruido de las estrellas. Para Jerry, el universo era aburrido y monótono, de todos los años que llevaba ahí trabajando, nunca había ocurrido nada interesante y empezó a pensar que lo que estaba haciendo era inútil.
Pero las 23:16PM, llegó una señal que cambió la forma de pensar de Jerry.
Estaba revisando los aburridos papeles de números como siempre hacía hasta que se dio cuenta de algo increíble. En la columna de la zona de Sagitario, había una combinación de números y letras que no se había visto nunca: 6EQUJ5. La señal era simplemente fascinante, el código tenía letras que indicaban que la energía era enorme y, además, también estaba el número 7 en la ficha de registro, que básicamente significaba que la señal era de gran intensidad.
La frecuencia era lo que más impactó, eran 1420 megahercios. Esta frecuencia es especial porque es la frecuencia del hidrógeno, el elemento más común en el universo. Los científicos argumentan que una frecuencia de ese calibre podría estar relacionada en cierta manera con vida extraterrestre intentando hablar con nosotros, y Jerry también sabía este dato.
Jerry no podía dejar esto pasar y se apresuró a coger su bolígrafo rojo y rodeó el código en un arrebato de asombro y escribió una sola palabra en el margen que expresaba perfectamente su reacción: “¡Wow!”. Aunque la señal duró relativamente poco, aquellos setenta y dos segundos de señal lo cambiaron todo en la vida de Jerry y en la ciencia hasta el momento.
Durante varios años la ciencia ha estado intentado darle una explicación a este fenómeno mientras Jerry se sentía orgulloso de cómo su descubrimiento estaba resonando en el mundo. Por primera vez se sentía bien con su trabajo. Se consideraron muchísimas explicaciones pero ninguna cuajaba del todo debido a la dificultad para analizar una señal que solo había ocurrido una vez en la historia pues nunca se volvió a repetir.
Y lo más sorprendente de todo es que a pesar de la evolución constante de la tecnología y la rapidez de esta, inexplicablemente la señal ¡Wow! sigue intacta: es como si fuera algo que nunca podríamos a llegar a explicar debido a su extrema complejidad.
La explicación más razonable a la que han llegado los científicos es básicamente que en algún lugar a años luz de aquí, hubo una vez una civilización, como la nuestra, y a pesar de que ya no hubiese nadie, existe algo por ahí varada que emite esa señal. Simplemente tuvimos la suerte de captarla en el momento adecuado con la tecnología adecuada, no significa que haya alguien saludándonos desde lejos.
Jerry se siente asombrado al leer las noticias sobre nuevos exoplanetas habitables, sin saber que tuvo una suerte absolutamente increíble mirando aquel trozo de papel justo en el momento correcto.
Sin embargo, la verdadera razón de aquel misterio solo la sabe Jerry. Aquella noche de 1977, estaba cansado de su trabajo monótono, sentía un aburrimiento insoportable y esto le generaba una sensación de despropósito.
Entonces, Jerry decidió que si el universo no quería hablar, hablaría por él. Se sentó frente a la terminal y manipuló la entrada de datos del ordenador IBM 1130, introdujo manualmente la secuencia 6EQUJ5 y, una vez impreso, lo señaló con el famoso “Wow!” en el margen. Todo el tiempo y ganas invertidos en este descubrimiento fueron gastados malamente por culpa de una broma hecha por alguien para entretenerse un rato durante el trabajo.
Jerry Ehman estaba trabajando en su oficina como de costumbre. Su trabajo era prácticamente hipnótico, se trataba de revisar los largos montones de papel que el ordenador IBM 1130 imprimía. Eran columnas interminables de caracteres que representaban el ruido del universo. Un 1 significaba el silencio absoluto del espacio y un 4 era el ruido de las estrellas. Para Jerry, el universo era aburrido y monótono, de todos los años que llevaba ahí trabajando, nunca había ocurrido nada interesante y empezó a pensar que lo que estaba haciendo era inútil.
Pero las 23:16PM, llegó una señal que cambió la forma de pensar de Jerry.
Estaba revisando los aburridos papeles de números como siempre hacía hasta que se dio cuenta de algo increíble. En la columna de la zona de Sagitario, había una combinación de números y letras que no se había visto nunca: 6EQUJ5. La señal era simplemente fascinante, el código tenía letras que indicaban que la energía era enorme y, además, también estaba el número 7 en la ficha de registro, que básicamente significaba que la señal era de gran intensidad.
La frecuencia era lo que más impactó, eran 1420 megahercios. Esta frecuencia es especial porque es la frecuencia del hidrógeno, el elemento más común en el universo. Los científicos argumentan que una frecuencia de ese calibre podría estar relacionada en cierta manera con vida extraterrestre intentando hablar con nosotros, y Jerry también sabía este dato.
Jerry no podía dejar esto pasar y se apresuró a coger su bolígrafo rojo y rodeó el código en un arrebato de asombro y escribió una sola palabra en el margen que expresaba perfectamente su reacción: “¡Wow!”. Aunque la señal duró relativamente poco, aquellos setenta y dos segundos de señal lo cambiaron todo en la vida de Jerry y en la ciencia hasta el momento.
Durante varios años la ciencia ha estado intentado darle una explicación a este fenómeno mientras Jerry se sentía orgulloso de cómo su descubrimiento estaba resonando en el mundo. Por primera vez se sentía bien con su trabajo. Se consideraron muchísimas explicaciones pero ninguna cuajaba del todo debido a la dificultad para analizar una señal que solo había ocurrido una vez en la historia pues nunca se volvió a repetir.
Y lo más sorprendente de todo es que a pesar de la evolución constante de la tecnología y la rapidez de esta, inexplicablemente la señal ¡Wow! sigue intacta: es como si fuera algo que nunca podríamos a llegar a explicar debido a su extrema complejidad.
La explicación más razonable a la que han llegado los científicos es básicamente que en algún lugar a años luz de aquí, hubo una vez una civilización, como la nuestra, y a pesar de que ya no hubiese nadie, existe algo por ahí varada que emite esa señal. Simplemente tuvimos la suerte de captarla en el momento adecuado con la tecnología adecuada, no significa que haya alguien saludándonos desde lejos.
Jerry se siente asombrado al leer las noticias sobre nuevos exoplanetas habitables, sin saber que tuvo una suerte absolutamente increíble mirando aquel trozo de papel justo en el momento correcto.
Sin embargo, la verdadera razón de aquel misterio solo la sabe Jerry. Aquella noche de 1977, estaba cansado de su trabajo monótono, sentía un aburrimiento insoportable y esto le generaba una sensación de despropósito.
Entonces, Jerry decidió que si el universo no quería hablar, hablaría por él. Se sentó frente a la terminal y manipuló la entrada de datos del ordenador IBM 1130, introdujo manualmente la secuencia 6EQUJ5 y, una vez impreso, lo señaló con el famoso “Wow!” en el margen. Todo el tiempo y ganas invertidos en este descubrimiento fueron gastados malamente por culpa de una broma hecha por alguien para entretenerse un rato durante el trabajo.