EL PROYECTO SE VA DE LAS MANOS
Aram Sargsyan
Era un jueves por la mañana, justamente a las ocho y cuarto, cuando los chicos y chicas de
los institutos entraban en ellos para aprender. Todo el mundo estaba cansado, nadie tenía
ganas de hablar, excepto en un instituto de Málaga, un grupo de jóvenes de 2º Bachillerato
de Ciencias, estaba ilusionado por presentar su gran proyecto de Física y no podían con la
intriga, ya que justo era a última hora, pero mantuvieron la calma y empezó la clase de
Lengua.
Semanas antes de la exposición de la presentación del proyecto, el profe de Física nos
contó que había un concurso en el que presentando algún proyecto o experimento
podríamos ganar un premio de mil euros. Todos nos quedamos asombrados ya que era
mucho dinero, y nos empezamos a imaginar lo que a hacer con esa gran cantidad, como
por ejemplo irnos de viaje a otro país o comprarnos la última consola.
Empezamos a organizar el grupo: éramos cuatro integrantes Samuel, Pedro, Luis y yo.
Hicimos un “brainstorming” para decidir qué proyecto elegir y nos quedamos con dos
opciones. Una IA para analizar datos del espacio y buscar patrones, o un proyector de luz
con rayos X, para detectar alguna enfermedad en los huesos. Hicimos la votación como
haría cualquier grupo de chavales de diecisiete años, tirar una moneda, si salía cruz la IA
y si salía cara el proyector. Salió cruz.
A base de nuestros conocimientos empezamos a diseñar nuestra IA. Pero una vez
preparada empezamos a notar algo extraño, ya que la IA empezó a detectar patrones que
no deberían existir. Lo notamos desde el día uno, cuando la IA detectó un patrón extraño en
las señales del espacio. Iban pasando los días y cada vez nos pusimos más nerviosos, ya
que al tercero se volvió a repetir el patrón, el cual al cabo de una semana se estaba
pareciendo cada vez más a un lenguaje. Parecía como si la IA estuviese empezando a
adquirir muchos conocimientos pero bastantes extraños.
Al ver está situación nos empezamos a alarmar. Intentamos contactar con profesionales en
Computación Científica de la Universidad de Málaga para poder obtener ayuda, pero
incluso ellos mismos no sabían lo que ocurría. Casi todos nos responden lo mismo: “Quizás
la IA está progresando, no os preocupéis”. Mis amigos y yo sabíamos que en verdad algo
no iba bien.
Al duodécimo día, la IA empezó a predecir eventos astronómicos antes de que ocurriesen.
Por ejemplo, la caída de una roca lunar pequeña en la calle de Gran Vía de Madrid cinco
días después, que ni los grandes científicos sabían que iba a ocurrir, pero nosotros sí.
Mis amigos se empezaron a asustar, y decidieron abandonar el proyecto, pero yo les llevé
toda la contraria, en mi mente sabía que podríamos triunfar y ser recordados en la historia
de la humanidad.
Días después la IA ya no analizaba datos, sino que los generaba. Empezaba a generar
coordenadas del espacio progresivamente hasta que un día no paró de enviar la misma
coordenada todo el rato. Investigamos en catálogos astronómicos y vimos que esa
coordenada no existía. Mis amigos decidieron dejar de lado el proyecto, solo quedaba yo.
Estuve varios días pensando qué hacer, no lo tenía muy claro, ya que esto estaba
generando una situación peor. Estaba solo y encima el proyecto ya no era un simple
trabajo escolar para un concurso, sino que se ha convertido en un avance tecnológico
masivo.
Sabía que algo tenía que hacer con la coordenada que me ha pasado la IA. No quería
revelarle nada a las autoridades, ni al gobierno, porque sabía que me iban a quitar mi gran
trabajo.
Con valor y decisión introduje en mi portátil la coordenada en la base de datos de la IA, y
ocurrió lo que nadie pensaba que iba a ocurrir. La IA me respondió con el siguiente
mensaje: “ No estamos buscando vida. Estamos buscandote”. En ese momento mi corazón
empezó a palpitar a mil por hora. Ya que alguien de una ubicación a años luz estaba
intentando comunicarse conmigo.
La IA no estaba buscando inteligencia extraterrestre, que era para lo que estaba
programada, sino que estaba buscando inteligencia humana capaz de encontrarla.
Semanas después, cuando tocaba presentar el proyecto, en la clase de Física, me pregunté
con duda ¿La señal viene del espacio o la IA acababa de crear el primer contacto?
los institutos entraban en ellos para aprender. Todo el mundo estaba cansado, nadie tenía
ganas de hablar, excepto en un instituto de Málaga, un grupo de jóvenes de 2º Bachillerato
de Ciencias, estaba ilusionado por presentar su gran proyecto de Física y no podían con la
intriga, ya que justo era a última hora, pero mantuvieron la calma y empezó la clase de
Lengua.
Semanas antes de la exposición de la presentación del proyecto, el profe de Física nos
contó que había un concurso en el que presentando algún proyecto o experimento
podríamos ganar un premio de mil euros. Todos nos quedamos asombrados ya que era
mucho dinero, y nos empezamos a imaginar lo que a hacer con esa gran cantidad, como
por ejemplo irnos de viaje a otro país o comprarnos la última consola.
Empezamos a organizar el grupo: éramos cuatro integrantes Samuel, Pedro, Luis y yo.
Hicimos un “brainstorming” para decidir qué proyecto elegir y nos quedamos con dos
opciones. Una IA para analizar datos del espacio y buscar patrones, o un proyector de luz
con rayos X, para detectar alguna enfermedad en los huesos. Hicimos la votación como
haría cualquier grupo de chavales de diecisiete años, tirar una moneda, si salía cruz la IA
y si salía cara el proyector. Salió cruz.
A base de nuestros conocimientos empezamos a diseñar nuestra IA. Pero una vez
preparada empezamos a notar algo extraño, ya que la IA empezó a detectar patrones que
no deberían existir. Lo notamos desde el día uno, cuando la IA detectó un patrón extraño en
las señales del espacio. Iban pasando los días y cada vez nos pusimos más nerviosos, ya
que al tercero se volvió a repetir el patrón, el cual al cabo de una semana se estaba
pareciendo cada vez más a un lenguaje. Parecía como si la IA estuviese empezando a
adquirir muchos conocimientos pero bastantes extraños.
Al ver está situación nos empezamos a alarmar. Intentamos contactar con profesionales en
Computación Científica de la Universidad de Málaga para poder obtener ayuda, pero
incluso ellos mismos no sabían lo que ocurría. Casi todos nos responden lo mismo: “Quizás
la IA está progresando, no os preocupéis”. Mis amigos y yo sabíamos que en verdad algo
no iba bien.
Al duodécimo día, la IA empezó a predecir eventos astronómicos antes de que ocurriesen.
Por ejemplo, la caída de una roca lunar pequeña en la calle de Gran Vía de Madrid cinco
días después, que ni los grandes científicos sabían que iba a ocurrir, pero nosotros sí.
Mis amigos se empezaron a asustar, y decidieron abandonar el proyecto, pero yo les llevé
toda la contraria, en mi mente sabía que podríamos triunfar y ser recordados en la historia
de la humanidad.
Días después la IA ya no analizaba datos, sino que los generaba. Empezaba a generar
coordenadas del espacio progresivamente hasta que un día no paró de enviar la misma
coordenada todo el rato. Investigamos en catálogos astronómicos y vimos que esa
coordenada no existía. Mis amigos decidieron dejar de lado el proyecto, solo quedaba yo.
Estuve varios días pensando qué hacer, no lo tenía muy claro, ya que esto estaba
generando una situación peor. Estaba solo y encima el proyecto ya no era un simple
trabajo escolar para un concurso, sino que se ha convertido en un avance tecnológico
masivo.
Sabía que algo tenía que hacer con la coordenada que me ha pasado la IA. No quería
revelarle nada a las autoridades, ni al gobierno, porque sabía que me iban a quitar mi gran
trabajo.
Con valor y decisión introduje en mi portátil la coordenada en la base de datos de la IA, y
ocurrió lo que nadie pensaba que iba a ocurrir. La IA me respondió con el siguiente
mensaje: “ No estamos buscando vida. Estamos buscandote”. En ese momento mi corazón
empezó a palpitar a mil por hora. Ya que alguien de una ubicación a años luz estaba
intentando comunicarse conmigo.
La IA no estaba buscando inteligencia extraterrestre, que era para lo que estaba
programada, sino que estaba buscando inteligencia humana capaz de encontrarla.
Semanas después, cuando tocaba presentar el proyecto, en la clase de Física, me pregunté
con duda ¿La señal viene del espacio o la IA acababa de crear el primer contacto?