Cómo la física me salvó la vida
Carla
De repente, suena el timbre y me despierto apoyada encima de mi mesa de historia. Miro alrededor y todo el mundo está ya saliendo de la clase. Entonces, recojo mi estuche y mi cuaderno, y me dirijo hacia la puerta. Allí me encuentro con mi amiga.
-Kiara- dice mi amiga- ¿Podemos ir al baño?
-Sí, claro- le respondo.
Juntas vamos al baño y una vez allí dejo mi bolso, pero con el rabillo del ojo distingo algo, un pequeño agujero en la pared que me llama la atención. Con cautela me acerco un poco y toco este agujero, pero de la nada me empieza a absorber, y lo único que siento es dolor por todo el cuerpo. No veo nada, estoy rodeada de una oscuridad que te pone los pelos de punta. Es el momento en el que me doy cuenta de que estoy cayendo al vacío.
Me vuelvo a despertar, pero en lugar de encontrarme en una aburrida clase de historia, estoy tumbada en un patio lleno de niños. Rápidamente me levanto e intento descifrar donde me encuentro, pero es la primera vez que veo este patio en mi vida. El pánico se apodera de mí y siento miedo, mucho miedo. << ¿Dónde podría encontrarme?>> pienso mirando a todos estos niños.
-¡Hola! - me dice una niña- ¿Cómo te llamas? Creo que nunca te he visto por aquí.
- Ehh- empiezo- Me llamo Kiara, pero no sé qué hago aquí- le respondo.
- Qué raro. ¿No sabes qué haces aquí?- me pregunta la niña con incredulidad.
- No, la verdad es que no- digo.
Entonces le empiezo a contar todo lo que me acaba de suceder, con la esperanza de aclarar la situación.
- Entiendo lo qué te ha pasado- dice - De algún modo, te has teletransportado a este mundo. Aquí hay gente que le ha ocurrido lo mismo, incluida yo.
-¡¿Qué?! ¿Cómo es posible que me haya teletransportado? ¿Qué puedo hacer para volver a mi mundo?- le bombardeo con preguntas.
-Para tu problema hay una solución, pero lo más probable es que no te funcione- dice.
-Dime lo que debo hacer y lo haré- le aseguro.
-Todos los domingos, hay una competición que se hace como oportunidad para regresar. Sin embargo, esta prueba es muy difícil y poca gente ha logrado superarla.
-¿En qué consiste la prueba?- pregunto con curiosidad.
-Es muy simple, solo debes ganar una carrera de 25 metros de natación contra el nadador más rápido que está en este mundo. Si quieres, te podría ayudar a entrenar para ganarla- se ofreció.
-¡Sí, por favor!- Le digo con entusiasmo.
-Pues bien, mañana mismo empezamos a las 9:00.
-Me parece bien…
-Maddie- me completa la frase.
-Pues hasta mañana, Maddie- me despido de ella.
Al día siguiente, llego a la piscina municipal con un bañador y un gorro de piscina que había conseguido comprar con el poco dinero que llevaba encima. Allí me encuentro con Maddie, y en nada de tiempo ya estaba dentro de la piscina nadando. Durante el entrenamiento, Maddie me daba muchos consejos útiles para mejorar mi técnica. Al final del entrenamiento, Maddie me felicita.
-¡Creo que tienes posibilidades de ganar!- exclama.
Durante los siguientes días, Maddie y yo quedamos en la piscina para seguir entrenando, hasta que llegó el día de la competición.
Me encuentro con Maddie y voy a los vestuarios para cambiarme, pero en ese momento, me doy cuenta de que en ninguno de mis entrenamientos he practicado mi salida. <> pienso.
En la posición de salida, siento que mi corazón late a mil por hora.
Suena el pitido, y por los nervios tardo bastante en reaccionar y veo como mi rival ya ha avanzado mucho. Con fuerza me impulso de la pared y nado lo más rápido que puedo. Al llegar a la meta, Maddie viene corriendo hacia mí.
-¡Has ganado!- grita Maddie.
-Pero,¿Cómo es posible? Si he salido con muchísimo retraso- le digo
-Mira, te explico. He cronometrado tu tiempo de reacción, que ha sido de 0,6 segundos. Aunque tu rival ha reaccionado en 0,2 segundos, tú has ganado ya que has nadado más rápido. Según mis cálculos, al ser un movimiento rectilíneo uniforme tu velocidad media ha sido de 2 m/s. Por lo tanto, has tardado en recorrer los 25 metros en 12,23s. Tu rival, por otra parte, ha nadado a 2,15m/s, lo que hace que haya recorrido la misma distancia en 12,7s.
-¡Wow! ¡Qué interesante!- le digo a Maddie.-Es increíble como aunque haya salido con 0,6s de retraso, he ganado. Gracias a la física voy a poder regresar.
Al día siguiente, me teletransporto a mi nuevo mundo, y aunque haya pasado mucho miedo pensando que no podría volver, recordaré esta experiencia para siempre.
-Kiara- dice mi amiga- ¿Podemos ir al baño?
-Sí, claro- le respondo.
Juntas vamos al baño y una vez allí dejo mi bolso, pero con el rabillo del ojo distingo algo, un pequeño agujero en la pared que me llama la atención. Con cautela me acerco un poco y toco este agujero, pero de la nada me empieza a absorber, y lo único que siento es dolor por todo el cuerpo. No veo nada, estoy rodeada de una oscuridad que te pone los pelos de punta. Es el momento en el que me doy cuenta de que estoy cayendo al vacío.
Me vuelvo a despertar, pero en lugar de encontrarme en una aburrida clase de historia, estoy tumbada en un patio lleno de niños. Rápidamente me levanto e intento descifrar donde me encuentro, pero es la primera vez que veo este patio en mi vida. El pánico se apodera de mí y siento miedo, mucho miedo. << ¿Dónde podría encontrarme?>> pienso mirando a todos estos niños.
-¡Hola! - me dice una niña- ¿Cómo te llamas? Creo que nunca te he visto por aquí.
- Ehh- empiezo- Me llamo Kiara, pero no sé qué hago aquí- le respondo.
- Qué raro. ¿No sabes qué haces aquí?- me pregunta la niña con incredulidad.
- No, la verdad es que no- digo.
Entonces le empiezo a contar todo lo que me acaba de suceder, con la esperanza de aclarar la situación.
- Entiendo lo qué te ha pasado- dice - De algún modo, te has teletransportado a este mundo. Aquí hay gente que le ha ocurrido lo mismo, incluida yo.
-¡¿Qué?! ¿Cómo es posible que me haya teletransportado? ¿Qué puedo hacer para volver a mi mundo?- le bombardeo con preguntas.
-Para tu problema hay una solución, pero lo más probable es que no te funcione- dice.
-Dime lo que debo hacer y lo haré- le aseguro.
-Todos los domingos, hay una competición que se hace como oportunidad para regresar. Sin embargo, esta prueba es muy difícil y poca gente ha logrado superarla.
-¿En qué consiste la prueba?- pregunto con curiosidad.
-Es muy simple, solo debes ganar una carrera de 25 metros de natación contra el nadador más rápido que está en este mundo. Si quieres, te podría ayudar a entrenar para ganarla- se ofreció.
-¡Sí, por favor!- Le digo con entusiasmo.
-Pues bien, mañana mismo empezamos a las 9:00.
-Me parece bien…
-Maddie- me completa la frase.
-Pues hasta mañana, Maddie- me despido de ella.
Al día siguiente, llego a la piscina municipal con un bañador y un gorro de piscina que había conseguido comprar con el poco dinero que llevaba encima. Allí me encuentro con Maddie, y en nada de tiempo ya estaba dentro de la piscina nadando. Durante el entrenamiento, Maddie me daba muchos consejos útiles para mejorar mi técnica. Al final del entrenamiento, Maddie me felicita.
-¡Creo que tienes posibilidades de ganar!- exclama.
Durante los siguientes días, Maddie y yo quedamos en la piscina para seguir entrenando, hasta que llegó el día de la competición.
Me encuentro con Maddie y voy a los vestuarios para cambiarme, pero en ese momento, me doy cuenta de que en ninguno de mis entrenamientos he practicado mi salida. <
En la posición de salida, siento que mi corazón late a mil por hora.
Suena el pitido, y por los nervios tardo bastante en reaccionar y veo como mi rival ya ha avanzado mucho. Con fuerza me impulso de la pared y nado lo más rápido que puedo. Al llegar a la meta, Maddie viene corriendo hacia mí.
-¡Has ganado!- grita Maddie.
-Pero,¿Cómo es posible? Si he salido con muchísimo retraso- le digo
-Mira, te explico. He cronometrado tu tiempo de reacción, que ha sido de 0,6 segundos. Aunque tu rival ha reaccionado en 0,2 segundos, tú has ganado ya que has nadado más rápido. Según mis cálculos, al ser un movimiento rectilíneo uniforme tu velocidad media ha sido de 2 m/s. Por lo tanto, has tardado en recorrer los 25 metros en 12,23s. Tu rival, por otra parte, ha nadado a 2,15m/s, lo que hace que haya recorrido la misma distancia en 12,7s.
-¡Wow! ¡Qué interesante!- le digo a Maddie.-Es increíble como aunque haya salido con 0,6s de retraso, he ganado. Gracias a la física voy a poder regresar.
Al día siguiente, me teletransporto a mi nuevo mundo, y aunque haya pasado mucho miedo pensando que no podría volver, recordaré esta experiencia para siempre.