Carpeta 5001.
Tatsusan
Carpeta 5001, apartado A.
Archivo confidencial dirigido a la AMCP, subdivisión: Anomalías del espacio-tiempo.
Córdoba, Argentina, a 25 de diciembre del 2025.
Agente: Germán Robles.
Después del reporte de 14 desapariciones, sin rastro alguno, en la zona sur del departamento de Punilla, en la provincia de Córdoba, Argentina, la AMPC fue contactada para la investigación del mencionado fenómeno.
Eventualidades que se han suscitado en el tramo de la ruta 38, lo que comprende la ciudad de Santa María de Punilla con destino a la municipalidad de Cruz del Eje.
En calidad de prioridad, se investigaron los orígenes de las empresas, dueñas de los colectivos que parten de las terminales de autobús. Se desplegaron cinco agentes de apoyo y una de las empresas resaltó en la indagatoria: Transportes Altabús. Dicha compañía de “colectivos especiales” está registrada con documentos apócrifos a nombre de un tal Fernando Altamirano Carrizo, sin embargo, tal propietario murió diez años atrás. Pese a ello, la semana pasada firmó permisos para la adquisición de más unidades.
Se peinó toda la ruta 38 en donde se han producido las desapariciones y, la carga magnética, radioeléctrica y radioactiva (llegando a un tope de 650 mSv, bastante nocivo, ya, para el ser humano) aumentó en la zona de Molinari. Mis sospechas llevaron al sondeo profundo de la región, en dirección a la Cascada Los Quebrachitos, que es un parque natural abierto al público. Si mi teoría de un agujero de gusano era cierta, la inestabilidad de la masa por la carga negativa lo tendría al borde del colapso, lo cual, sería un gran riesgo para la población. Mandé traer nuestro equipo especial de drones Schwarzchild, creación patentada por la Agencia Mexicana de Control Paranormal, dispositivos únicos en el mundo capaces de navegar en la espuma cuántica como una sonda. El envío tardó una semana.
Durante la espera del dispositivo Schwarzchild se localizó la anomalía espacial-temporal. Una sub-ruta que conducía a una gruta, debajo de las cascadas. Hecha a propósito para conducir a los colectivos por ese terreno. La inestabilidad energética en esa gruta complicó las labores. Dentro se vivía un infierno eléctrico. Potentes descargas electromagnéticas dañaron nuestros lectores de cromodinámica, por lo que fue imposible determinar si el pasaje cuántico es intrauniversal o interuniversal. Se desplegaron, pues, un par de sondas-drones en la caverna. La cámara integrada en las sondas nos transmitió, en tiempo real, la entrada al vórtex. Los dispositivos fueron succionados de forma inverosímil, expandiendo la materia casi hasta a la desintegración. Dentro del agujero era un purgatorio. Trozos de cuerpos quemados se extendían a lo largo del avance por el campo de flujo temporal, un terreno sobremanera hostil, cabe destacar. Una suerte de intestino cuántico que no acabó de digerir lo que succionaba. Seres humanoides notaron la presencia de nuestra sonda e intentaron destruirla en el camino. Más adelante, una luz intensa nos guio a una salida del conducto temporal. Del otro lado la transmisión se volvió intermitente, no obstante, se documentó un hábitat similar al terrestre. Los seres que residían ahí forjaron un punto de anclaje temporal, que les permitía entrar y salir sin generar paradojas. Contaban con un hangar en medio de la nada, donde cápsulas grises, de un material no determinado, eran modificadas para simular los colectivos de Altabus. La sonda 2 fue destruida al acercarnos al mencionado taller y terminó su transmisión. La sonda 1 pudo ingresar un poco más profundo, a una gruta similar que fungía como laboratorio experimental, donde grupos de diversas razas interdimensionales eran sometidos a procedimientos, aún no determinados. La documentación mostró a varios seres, de ellos, muchos humanos, apostados en planchas metálicas, superficie utilizada para crear, lo que sospecho, eran modificaciones físicas y genéticas. Varios de los sujetos de análisis carecían de uno o más de sus miembros. Seres pálidos ejecutaban las maniobras quirúrgicas en pantallas enormes dispuestas en hologramas táctiles. La saturación radioactiva afectó notablemente a nuestra sonda, haciendo complicada la maniobra de enrutado y, finalmente, fue capturada por una de las formas de vida hostiles. La última imagen enviada fue la de un ente de cabeza colosal, enormes ojos, carente de nariz y boca en el rostro. Luego la sonda fue destruida (adjunto archivo completo de la exploración).
La carpeta de investigación queda abierta hasta la localización del usurpador de Fernando Altamirano y de los humanos desaparecidos, manteniendo un bajo margen de esperanza de su localización con vida.
Archivo confidencial dirigido a la AMCP, subdivisión: Anomalías del espacio-tiempo.
Córdoba, Argentina, a 25 de diciembre del 2025.
Agente: Germán Robles.
Después del reporte de 14 desapariciones, sin rastro alguno, en la zona sur del departamento de Punilla, en la provincia de Córdoba, Argentina, la AMPC fue contactada para la investigación del mencionado fenómeno.
Eventualidades que se han suscitado en el tramo de la ruta 38, lo que comprende la ciudad de Santa María de Punilla con destino a la municipalidad de Cruz del Eje.
En calidad de prioridad, se investigaron los orígenes de las empresas, dueñas de los colectivos que parten de las terminales de autobús. Se desplegaron cinco agentes de apoyo y una de las empresas resaltó en la indagatoria: Transportes Altabús. Dicha compañía de “colectivos especiales” está registrada con documentos apócrifos a nombre de un tal Fernando Altamirano Carrizo, sin embargo, tal propietario murió diez años atrás. Pese a ello, la semana pasada firmó permisos para la adquisición de más unidades.
Se peinó toda la ruta 38 en donde se han producido las desapariciones y, la carga magnética, radioeléctrica y radioactiva (llegando a un tope de 650 mSv, bastante nocivo, ya, para el ser humano) aumentó en la zona de Molinari. Mis sospechas llevaron al sondeo profundo de la región, en dirección a la Cascada Los Quebrachitos, que es un parque natural abierto al público. Si mi teoría de un agujero de gusano era cierta, la inestabilidad de la masa por la carga negativa lo tendría al borde del colapso, lo cual, sería un gran riesgo para la población. Mandé traer nuestro equipo especial de drones Schwarzchild, creación patentada por la Agencia Mexicana de Control Paranormal, dispositivos únicos en el mundo capaces de navegar en la espuma cuántica como una sonda. El envío tardó una semana.
Durante la espera del dispositivo Schwarzchild se localizó la anomalía espacial-temporal. Una sub-ruta que conducía a una gruta, debajo de las cascadas. Hecha a propósito para conducir a los colectivos por ese terreno. La inestabilidad energética en esa gruta complicó las labores. Dentro se vivía un infierno eléctrico. Potentes descargas electromagnéticas dañaron nuestros lectores de cromodinámica, por lo que fue imposible determinar si el pasaje cuántico es intrauniversal o interuniversal. Se desplegaron, pues, un par de sondas-drones en la caverna. La cámara integrada en las sondas nos transmitió, en tiempo real, la entrada al vórtex. Los dispositivos fueron succionados de forma inverosímil, expandiendo la materia casi hasta a la desintegración. Dentro del agujero era un purgatorio. Trozos de cuerpos quemados se extendían a lo largo del avance por el campo de flujo temporal, un terreno sobremanera hostil, cabe destacar. Una suerte de intestino cuántico que no acabó de digerir lo que succionaba. Seres humanoides notaron la presencia de nuestra sonda e intentaron destruirla en el camino. Más adelante, una luz intensa nos guio a una salida del conducto temporal. Del otro lado la transmisión se volvió intermitente, no obstante, se documentó un hábitat similar al terrestre. Los seres que residían ahí forjaron un punto de anclaje temporal, que les permitía entrar y salir sin generar paradojas. Contaban con un hangar en medio de la nada, donde cápsulas grises, de un material no determinado, eran modificadas para simular los colectivos de Altabus. La sonda 2 fue destruida al acercarnos al mencionado taller y terminó su transmisión. La sonda 1 pudo ingresar un poco más profundo, a una gruta similar que fungía como laboratorio experimental, donde grupos de diversas razas interdimensionales eran sometidos a procedimientos, aún no determinados. La documentación mostró a varios seres, de ellos, muchos humanos, apostados en planchas metálicas, superficie utilizada para crear, lo que sospecho, eran modificaciones físicas y genéticas. Varios de los sujetos de análisis carecían de uno o más de sus miembros. Seres pálidos ejecutaban las maniobras quirúrgicas en pantallas enormes dispuestas en hologramas táctiles. La saturación radioactiva afectó notablemente a nuestra sonda, haciendo complicada la maniobra de enrutado y, finalmente, fue capturada por una de las formas de vida hostiles. La última imagen enviada fue la de un ente de cabeza colosal, enormes ojos, carente de nariz y boca en el rostro. Luego la sonda fue destruida (adjunto archivo completo de la exploración).
La carpeta de investigación queda abierta hasta la localización del usurpador de Fernando Altamirano y de los humanos desaparecidos, manteniendo un bajo margen de esperanza de su localización con vida.