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El superhéroe de su abuelo

María Muñoz

Un día Alonso, un niño de 9 años, inteligente, interesado por muchos aspectos científicos del mundo, divertido y simpático, estaba en su casa jugando a la pelota como un día cualquiera. Era fin de semana y por la tarde había quedado en ir a jugar al fútbol, que era su deporte favorito, con su mejor amigo Leo, al cuál le tenía mucho cariño y aprecio. A las cinco se dirigió hacia unas pistas de fútbol donde pasaba la mayor parte de su tiempo libre. Al cabo de unas horas jugando al fútbol, como ya estaba anocheciendo, se fueron a casa. En el momento de la cena su madre recibió una llamada de la abuela de Alonso, que le decía que al abuelo le habían detectado principios de Alzheimer.

Esta triste noticia afectó mucho a la madre aunque todavía no quería contárselo a su hijo. Pasó la semana y al llegar el viernes iban a ir a ver a sus abuelos después del colegio. Alonso había notado a su madre esos días muy preocupada y apagada, pero no sabía el porqué. Con su abuelo estuvieron jugando, hablando y cenando juntos. Pero cuando volvieron a casa la madre decidió decirle a Alonso lo que pasaba.

Cuando él se enteró, se le derrumbó el mundo. Porque sus abuelos para él lo eran todo. Entonces, como disfrutaba aprendiendo de la ciencia, decidió informarse sobre el tema para buscar una solución a la enfermedad de su abuelo. Para ello empezó a investigar. Día tras día iba a la biblioteca para encontrar libros sobre esta enfermedad, buscaba también noticias y todo tipo de información disponible. Tras días y semanas de conocer el tema, se informó de que el Alzheimer no tenía cura aún, pero sí que había formas de ralentizarlo, y que se trataba de la neuroplasticidad.

La neuroplasticidad es un mecanismo de construcción de nuestro sistema nervioso que se encarga de ayudarnos a aprender y a construir nuestro cerebro durante nuestra vida, para ello los comportamientos en los que nos involucramos a menudo se fortalecen, mientras los que no, se debilitan.

Alonso se había enterado de que dentro de este tema había cosas muy interesantes que podrían ayudar a su abuelo a no perder todos los recuerdos de golpe y que su cerebro se esforzase en mantenerlos todo lo posible, intentando frenar a esa enfermedad. La sinapsis prácticamente era la que se encargaba de las conexiones neuronales y mediante esto su abuelo iba a poder trabajar el cerebro, impidiendo que se le borraran los recuerdos tan rápido. Para esto, era muy importante la plasticidad sináptica.

Una vez informado de todo esto, lo puso en práctica con su abuelo. Los findes se reunía con él y le hacía recordar cosas continuamente, reforzando su memoria. Además le ponía ejercicios, iban a dar paseos, le preparaba comida saludable, socializaban con gente de la calle… Todos estos hábitos eran imprescindibles para una conseguir una buena capacidad de memoria y ralentizar la enfermedad.
Al cabo del tiempo, cuando al abuelo le tocó la revisión para determinar cómo iba evolucionando esta enfermedad, el médico se sorprendió ya que no había avanzado prácticamente nada y estaba muy controlada.

Alonso era el superhéroe de su abuelo. Había conseguido ralentizar tanto al Alzheimer que no estaba afectado a su calidad de vida. Gracias a los ejercicios, la comida saludable y el entorno propicio, su abuelo había mejorado su capacidad de memoria impidiendo avanzar rápidamente a esta enfermedad que te borra toda tu vida. Por este motivo, Alonso se convirtió en la gran cura de su abuelo.