Isabella y las criaturas de las cuevas.

Isabella y las criaturas de las cuevas.

Un día Isabella estaba paseando por las montañas cundo de repente vio una gran cueva y se adentró en ella. Estaba muy oscuro así que encendió la linterna de su teléfono. Poco a poco se fue adentrando más, y de repente notó cómo se caía y se dio un fuerte golpe en la cabeza. Debido a ese golpe se desmayó. Más tarde, se despertó y vio que tenía alrededor varios seres a los que no se les veía la cara, pero Isabella dedujo que no eran humanos. Uno de los seres la preguntó: - ¿Estás bien? - y ella le respondió: - Sí, gracias, pero… ¿dónde estoy? ¿y quiénes sois vosotros? - . – Estás en nuestro hogar, y somos criaturas de las cuevas- la dijo otra criatura. -Nosotros te hemos ayudado, así es que tú nos tendrás que ayudar a salir de aquí, ya que nos caímos por accidente al igual que tú, y aquí viven criaturas malignas. La única forma de volver sería conseguir varios minerales, y dárselos al guardián que vigila la escalera. – dijo el mayor-. Uno de ellos sacó un papel donde ponía los cuatro minerales que tenían que conseguir para poder salir, pero Isabella no sabía lo que era un mineral así es que uno de ellos la dijo: - “un mineral es una sustancia inorgánica natural, que posee estructura atómica y composición definida, que en ocasiones se puede encontrar asociado con otros tipos de roca.” – Y cuando Isabella ya supo lo que era, empezaron a buscar el aragonito, que es una de las formas cristalinas naturales, ya que no estaban muy lejos de la superficie. Después de varias horas buscando, una de las criaturas dijo que la había encontrado, y al acercarse vieron que no había encontrado aragonito, sino que había encontrado calcita, otro de los minerales que necesitaban. Siguieron excavando cuando de repente, Isabella notó con la pala algo duro, así cavó con más rapidez y más fuerza hasta encontrar el aragonito. Isabella se lo dijo a los demás y comenzaron a buscar los siguientes minerales, que eran azurita y malaquita. Una vez encontrados, fueron hacia la puerta y dieron los cuatro minerales al guardián. El guardián contestó: – Para pasar tenéis que responder unas preguntas sobre los minerales que me habéis traído y la primera pregunta es, ¿qué tienen en común los cuatro minerales? -. – Isabella se acordó que tenía un libro sobre los minerales en su mochila, lo sacó y respondió: - Los cuatro minerales forman parte de los minerales carbonatos y nitratos-. El guardián hizo la segunda pregunta: - ¿Según el sistema de Clasificación de Strunz cuántas clases de minerales hay y qué número es la clase de los minerales carbonatos y nitratos? - Isabella volvió a responder: - Según el sistema de Clasificación de Strunz hay diez clases de minerales y a la clase de los minerales carbonatos y nitratos se le dio el número 5. - ¿Qué son los carbonatos? – preguntó de nuevo el guardián. Una de las criaturas de las cuevas respondió: - Los carbonatos son sales derivadas de la combinación del ácido carbónico y un metal. – El guardián dijo – Muy bien, habéis superado las pruebas, por lo tanto, ahora podéis subir y volver a vuestras casas. – Isabella y las criaturas de las cuevas se alegraron. Una vez que ya estaban arriba, Isabella se despidió y se fue a su casa. Y allí, dentro de ella, dio un fuerte abrazo a sus padres y les contó todo lo que la había ocurrido, cuando de repente, despertó y supuso que todo fue un sueño, pero lo que ella no sabe es que todo eso ocurrió de verdad.
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