Cuando Chema descubrió la inteligencia artificial

Son las cuatro de la tarde, en un día veraniego de abril, en la costa asturiana, más concretamente en Avilés. En esta ciudad hay muchos pabellones de exposiciones. Con uno de ellos, se topará nuestro protagonista.

Él es Chema, nacido en 1954, y residente en Cudillero, uno de los pueblos turísticos de Asturias por excelencia. Chema va a pasar el día a Avilés y se dispone a volver a casa cuando el reloj marca las cuatro de la tarde, pero mientras está entrando por la puerta de la estación de autobuses, su línea, la Z-91 (Avilés-Cudillero), cumple con su puntualidad británica y arranca.

Así que como Chema necesita esperar una hora más, decide pasear cerca de la estación y se encuentra con el centro cultural y de exposiciones “Oscar Niemeyer”. Allí, una chica le pregunta si le gustaría entrar a ver una exposición sobre inteligencia artificial. Chema no sabe qué hacer, si continuar con su paseo por el puerto avilesino y la ría o si entrar a la exposición. Duda y, finalmente, se decide por la exposición, aunque preguntando antes de entrar qué es la inteligencia artificial. La chica de la exposición le responde: la inteligencia artificial son aquellas máquinas o sistemas que imitan la inteligencia humana para realizar tareas.

Jose María le pregunta si esto existe o son cosas de películas raras o videojuegos. La empleada le dice a Chema que todo eso existe y le invita a pasar para ver ejemplos y que le quede más claro. Chema cruza el puente hacia el Niemeyer y allí le espera otra empleada. Se presenta y le dice que le va a enseñar ejemplos, aparte de hacer con él uno práctico. Le dice que se llama Caroline, Carolina en español, a lo que Chema le responde: ¡normal que tú sepas de esto ya que esta inteligencia solo la utilizais allí! Ella le asegura que no y que en unos minutos comprobará que es así.

Pasan y el primer ejemplo que le muestra es un coche. Caroline le invita a montarse y le pide que se siente en el asiento del conductor. La guía le pregunta desde el asiento del copiloto si tiene carné de conducir y si le importaría conducir un poco por Avilés. Chema le asegura que tiene carné y que no le importa hacerlo. Eso sí, le lanza una advertencia: yo no utilizo el coche porque me lío con las calles y las carreteras. Caroline le dice: no te preocupes porque el ejemplo práctico que quiero hacer contigo precisamente trata de algo relacionado con eso. La prueba empieza y Caroline le dice a Chema dónde se encuentran por si acaso: al lado del mar, en pleno centro Niemeyer. Le dice que tiene que ir hasta la calle Fernández Balsera. Chema le dice que no la conoce y que si le puede indicar cómo ir. La empleada le asegura que no se lo va a decir porque si no, pierde la gracia la prueba y que arranque. Lo hace y el coche sale del recinto.

Chema no sabe por dónde ir y se mete a ciegas por una circunvalación de la ciudad. Mientras rodean Avilés, le dice que le diga algo, que está nervioso porque no sabe por dónde se va. Ella le dice que no y le pregunta si no se le ocurre qué aplicación usar para ayudarse, pero él le responde que no y que no tiene móvil. Caroline le insiste en que lo intente. Pasan los minutos y Chema sigue sin saber qué salida coger. Continúa por la circunvalación y, de repente, encuentra un cartel que pone “Santiago del Monte”. Se da cuenta entonces de que ya pasó Avilés y le dice que va a preguntar en el Aeropuerto de Asturias qué hacer. Chema aparca su coche en una zona que pone “espacio restringido”. No es consciente de dónde aparcó ni Caroline tampoco. Vuelve de preguntar y se dispone a arrancar de nuevo cuando llega la Guardia Civil y lo multa por aparcar en una zona prohibida. En ese momento, Caroline se compadece de Chema y finalmente le muestra Google Maps y le dice que es un ejemplo de inteligencia artificial. Chema ve cómo funciona, y piensa: la inteligencia artificial es el futuro, por ejemplo, para gente mayor como yo que se lía conduciendo. Asegura que lo utilizará más y le dice a Caroline que le ha cambiado la vida, ya que le evitará más multas y ahorrará combustible porque hará menos kilómetros al no perderse.

Cuando coge por fin el autobús con destino a Cudillero, ya sabe lo que es la inteligencia artificial y piensa: ¡por eso los turistas que pasan por Cudillero dicen “el maps”! Ahora lo entiendo todo…
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