H2O

La comandante Leela Webb observaba Nebulus desde el espacio a bordo de la nave
Envy. Desde allí era fácil entender por qué no había noche y el día alternaba entre un
amanecer y atardecer. El pequeño planeta orbitaba entre las dos estrellas del sistema
Géminis.
Cuando la llamaron al consejo planetario aún no se podía creer que hubiera superado
a todos sus compañeros de promoción y que le hubieran asignado aquella misión.
Nada se sabía por el momento, el secretismo era absoluto, aunque se notaba cierta
tensión en la base y el nerviosismo empezaba a aparecer, algo habitual en los días
previos a un despegue.
El consejo lo había dejado claro, “La prioridad es salvar a los habitantes del planeta”,
Nebulus agonizaba; las hipótesis de los científicos fueron ciertas, el planeta había
variado su órbita, lo que aumentaría su temperatura y evaporaría el agua. Los
Nebulusianos habían desarrollado la tecnología para realizar viajes interplanetarios,
pero no lo suficiente como para usar grandes naves que pudieran transportar a los
habitantes del planeta. Quizá, si no hubieran perdido el tiempo y les hubieran hecho
caso a los científicos desde el primer momento…
Leela se encontraba pensativa, el planeta Thaïs del sistema Areene, allí se dirigían,
debían recoger toda el agua posible y regresar, era la primera misión y de su éxito
dependía todo. Por los auriculares se oía la cuenta atrás desde el centro de control en
la superficie de Nebulus “3, 2, 1….” y la nave comenzó a acelerar hacia su destino.
Miró a su alrededor y vio a la capitana Myla Silva, una ingeniera informática que se
había incorporado a la misión, a su lado el androide de última generación, al que
habían apodado como Repeat, realizaba los últimos preparativos para la hibernación
de la tripulación. Se acercó al sillón de Leela.
- ¿Todo correcto?
- Correcto, todo en orden. ¿Preparada para dormir? -contestó el androide con su
voz metalica.
- Sí, te quedas al mando de la nave hasta que lleguemos al destino, vigila el
rumbo.
- Sí, vigilar el rumbo.
Leela pulsó un botón y las ondas psíquicas del casco le hicieron entrar en un profundo
sueño.
Los tripulantes comenzaron a despertar cuando se aproximaban al planeta, Repeat se
desconectó del ordenador de la nave y Webb retomó su control. Thaïs era un pequeño
planeta similar en tamaño a Nebulus, formaba parte de un sistema que, a diferencia de
Géminis, giraba alrededor de una estrella. Leela miraba aquel pequeño planeta en el
monitor y no se dio cuenta que Myla estaba detrás.
- ¿Qué ocurre?
- Repeat ha observado algo en la superficie del planeta mientras se encontraba
en el exterior reparando la nave. Es algo que se mueve y parece que con
voluntad propia.
- ¿Hay vida? ¿Quieres decir eso?

Repeat, entró en la sala de control en medio de la conversación y confirmó la
información con las cámaras de la nave.
- Si nos llevamos el agua pondríamos en riesgo la vida en Thaïs- dijo Leela.
- Recuerda todo el viaje que hemos hecho, no podemos volver sin nada, la
prioridad es salvar a los habitantes del planeta.
- Salvar a los habitantes del planeta.
- Tienes razón Repeat- dijo Leela- pero a los de este planeta también. Este
sistema tiene varios planetas quizá se nos haya pasado alguno de menor
tamaño. Ya sabéis que hay mucha distancia con nuestro sistema y el error
puede ser grande.
Durante varios años, navegaron con la Envy por aquel sistema, descubrieron varios
planetas de gran tamaño, rocas y pequeños asteroides, pero todos ellos sin agua que
poder llevar. La nave estaba aproximándose a la reserva de energía, si la gastaban no
podrían volver y la misión sería un fracaso. Aún podían coger el agua del planeta Thaïs,
pensaba Leela , aún, pero en ese momento los sensores de la nave detectaron un
planeta, más pequeño que Thaïs, cerca de su posición y con agua en su superficie.
Cuando habían terminado de recoger toda el agua del planeta, Leela preguntó:
- ¿Nos queda combustible para hacer una visita a Thaïs?
- ¿Visita a Thaïs?, sí, no tenemos mucho combustible, pero sí, se podría hacer
- Pues pon rumbo a Thaïs, desde allí volveremos a casa.
Thaïs era un planeta hermoso, con agua y vida en su superficie, Leela y la tripulación lo
observaban a través de la ventana de la sala de control y pensaba que sería bueno vivir
allí, quién sabe, quizá podrían volver si en Nebulus habían desarrollado la tecnología
necesaria para llevar allí al resto de los habitantes. Y si no volvían y alguna vez había
vida inteligente en aquel planeta ¿se preguntarían alguna vez?, ¿qué pasó en el
planeta de al lado para qué desapareciera toda el agua que tenía?
Mientras observaba Thaïs por última vez Leela dijo:
- Repeat, volvamos a casa.
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