La cuna de la erudición

- Eh tú, sí, tú, que haces escrutando por estos lares; a lo mejor será la propensión innata hacía adentrarse a lo desconocido o como esta imponente obra de los mismísimos dioses, es levantada desde el suelo por sus cimientos y columnas de mármol. Así es, te encuentras en la mayestática biblioteca de Alejandría, donde se encuentran todos los saberes. Por si te lo estás preguntando. ¿Quien soy?, yo no soy nadie mas a la vez lo soy todo. A delante, sin miedo, adéntrate por sus librerías que asciende hasta donde la vista alcanza, las cuales fueron talladas a mano en madera de baobab, de árboles con poco más de 4 crones de antigüedad, estos tablones sustentan papiros más primorosos y gráciles que el pan de oro. No dudes ni un instante en empaparte de la sabiduría que emana estas paredes, mas cauto debes ser, si a su colección no quieres pertenecer.

- Lo inusitado es que no sé cómo he llegado hasta este páramo, y los más inquietante aún es aquella persona que, al parecer, carece tanto de rostro como de identidad.

Tal que por la misma gracia que me ha hecho llegar aquí, y con la misma antelación de aviso, de su colección un papiro destaca entre los demás, no sé si es por el brillo incandescente que se abre paso por las tinieblas o la fuerza con la que me atrae cual agujero negro, a leer las palabras grabadas para la eternidad.

En la cornua del pergamino grabado está el título de la fatídica obra: “La cuna de la erudición”, en un suspiro tras abrirlo, mi ser fue engullido por el pergamino, y trasladado hacia algún lugar en algún tiempo, en el que lo irreconocible supera a la conocido.

En medio de un mercado me reconstruí, tras reincorporarme, mis sentidos persivieron, el cálido sol escamando mi piel, mi boca seca con un regusto a tierra, mis oídos se estremecían ante cuantioso bullicio, cuando mis segados ojos pudieron ver, ante mi reconocí como un mercado, en el que se vendían cientos de cosas, todo lo que tu mente pueda imaginar, allí lo tenían, de lo que vi poco conocí, como menos gallinas, verduras, pescado, y gran variedad de utensilios. De lo único que me extrañé, eran las vestimentas de las personas que apaciguadas recorrían las calles, con grandes túnicas blancas logradas y sandalias que se entrelazan con los tobillos. Las casas no pasaban desapercibidas, eran máximo de dos pisos, sencillas; pero lo que más destacaba y, a lo que mis fascinados ojos abiertos como plato, no podían dejar de ver, era un templo que se alzaba a la mirada, en ese instante fue cuando me di cuenta de que me encontraba en la antigua Grecia. En el pasado me encuentro, mas mi propio pasado no soy capaz de recordar. Para mi sorpresa, podía entender lo que la muchedumbre entendía, desconocía que supiese hablar en griego antiguo.

Sin mas demora me dispuse a recorrer las calles de la metrópolis, con mucha cautela, ya que desconocía por aquellos lares, y mas de una vez me perdí caminando sin rumbo, y desprevenido por una calle, me choqué contra un señor, corriendo me disculpe con el, y cuando levanto la cabeza me doy cuenta de que aquel señor se trata de Aristóteles, al verlo lo primero que dije fue que era gran admirador de sus trabajos en las aplicaciones matemáticas, como el método axiomático deductivo, el al ver los interesado que estaba, mientras caminaba, los más probable, es que se olvidara por completo dónde tenía que ir, en resumidas cunetas, tras mucho divagar en la formulación de un conjunto de proposiciones o enunciados, llamados axiomas o postulados, los cuales guardan entre sí una relación de deductibilidad, y sirven de hipótesis o de condiciones para un sistema determinado; el que usaría Euclides en el futuro. Como hacía ya tiempo que dejé de entender de lo que hablaba me marché a seguir divagando por la ciudad, valga la redundancia, con ansias busqué alguna otro ilustre que pudiese romper mis esquemas, pero al final me di cuenta que la propia Grecia, es donde aparecieron por primera vez la ciencia, por estas calles han pasado y pasaran los grandes influyentes y los que construirán los cocimientos de las teorías científicas actuales, como la teoría de curadas, la física cuántica o el bosón de Higgs.

Las ancias de conocimientos del ser humano es algo que ha fascinado a la humanidad durante siglos, mueve incluso mares o si tengo una palanca y un punto de apoya, el mundo.
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