La fuerza de atracción

24 de mayo de 1970, Londres, Reino Unido. Era un día como cualquier otro, Gravedita, una panadera de la ciudad ya estaba cansada de siempre estar atrayendo a todos los chicos y nunca encontrar al ideal, alguien que le acompañase el resto de su vida. Ella se preguntaba si esa persona pudiese existir, lo único que quería era sentir que ambos estuviesen conectados por una fuerza de atracción que nunca los separara.
Ese mismo día, Gravedita, al salir de trabajar, se dirigió a un bar cercano a su casa, quería ver si el alcohol sería capaz de ayudarla en la búsqueda de una relación como la de Irène Joliot- Curie y Jean Frédéric Joliot-Curie. Ya allí, se sentó en la barra, y pidió la primera cerveza. En lo que la servían, entró un chico muy apuesto llamado Tierra, con ropa elegante y con cara de no ser de por ahí, quien con una expresión desorientada se sentó en el asiento de al lado de Gravedita. Ambos entablaron una conversación que duró horas, donde se contaron de todo, el efecto del alcohol había causado que los dos perdiesen la timidez y que pudiesen hablar como si ya se conociesen. Finalmente, los dos se intercambian números de teléfono y direcciones, Gravedita vivía en una casa humilde a las afueras de la ciudad, y Tierra se estaba alojando en el mejor hotel de Londres.
Gravedita llegó a su casa ilusionada, creía que había encontrado a esa persona que tanto ansiaba, se puede decir que se enamoró totalmente del chico, pero no sabía muy bien por qué. Al día siguiente, decidió contarle todo lo que había pasado a su buen amigo Isaac Newton, pensaba que él le podría ayudar a entender lo que le estaba pasando y saber que debería hacer, por lo que cogió su bicicleta y salió pitando hacia un parque donde se encontraba su amigo. Allí estaba, sentado bajo un manzano, disfrutando del aire fresco. Gravedita se acercó, se sentó al lado de éste, y comenzó a hablar sin parar, ni siquiera un hola le dijo, tanta era la emoción que hasta del respeto se olvidó. Cuando ya paró de hablar, Isaac Newton, asombrado por situación, dio su opinión al respecto, es así que utilizó un ejemplo para explicarlo mejor. Esa fuerza de atracción que tenían se podía deber por la distancia que en un principio les separaba, y cuando esa distancia fue recortada, la atracción aumentó hasta tal punto de ese enamoramiento.
Gravedita, que no entendió muy bien, quiso pedirle ayuda también a su amigo Neil Armstrong, quien era astronauta. A este chico le había pasado lo mismo, había estado buscando a la chica ideal durante toda su vida, y la logró encontrar cuando volvió del espacio.
Tras haber hablado con sus dos amigos, decidió ir al hotel donde se alojaba Tierra para preguntarle si quería ir con ella a un restaurante. Él, al escuchar la petición, dijo que le parecía una magnífica idea. Y así fue, lo dos se fueron a una restaurante muy bueno, donde el servicio era siempre impecable y la comida de buenísima calidad, allí Tierra se abrió completamente a Gravedita, mostrándole hasta las capaz más internas de su corazón, fue allí donde se declaró, diciendo que desde el primer momento que la vio supo que esa era la persona que completaba la ecuación de su vida para que tuviese sentido, que era la única incógnita que faltaba para que todo funcionase. Gravedita, asombrada y encantada de escuchar esto, comenzó llorar de emoción, y dijo entre lágrimas todo lo que pensaba sobre Tierra. Finalmente, ambos deciden ser novios. Lo que había sido un viaje de trabajo para Tierra acabó en una boda con la persona más maravillosa que había conocido nunca, porque sí, se casaron al año después de haber sido novios. Tuvieron dos hijas, una se llamó Fuerza y la otra Gravedad.
Pasaron los años y no se separaron, Tierra y Gravedita estaban destinados a estar juntos de por vida, disfrutando cada momento de ella, realizando viajes por todo el mundo, visitando lugares inimaginables, y viendo a sus hijas crecer. Y así es como vemos que esa fuerza de atracción nunca cedió y nunca perderá su fuerza.
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