¿Y sino es solo agua cayendo del cielo?

Estoy aquí mirando por la ventanilla del coche, más bien, intentándolo. La lluvia que hay fuera nos impide la visibilidad. Con una mano, acaricio a mí perra que tiembla como una gelatina, porque por desgracia se han juntado las dos cosas que más odia en este mundo las tormentas e ir en coche con dirección a Madrid.
Mi padre ,con cara de concentración, baja el puerto. Al volante de nuestro coche que parece una limusina, excepto por la tierra en el suelo, los pelos de perro y el calor; osea, para resumir, no tiene nada que ver con una limusina.
Y todo esto ha ocurrido porque los rayos del sol que estos primeros días de verano aprietan con fuerza han evaporado agua de ríos y mares, esta agua ha subido y subido hasta la troposfera, donde las gotas, sin querer, se convierten en nubes, donde engordan mucho por tomar mucha agua, hasta que expulsan todo en forma de lluvia, y vuelta a empezar.
Mientras tanto, yo miro por la ventanilla o, por lo menos, lo intento, mientras pienso en que será lo próximo que escribiré, y esto fue todo lo que escribí.

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