28 de octubre del año 3500:

Otro nuevo día comienza en Washington. Las maquinas se reactivan, los robots se despiertan, y los pájaros cantan, esta vez, cual opera prestigiosa.
Se respiraba frescura, los purificadores de aire nunca se detenían. Las flores y los arboles emanaban oxigeno descaradamente. La energía se renueva y los “nuevos” pensamientos afloran.
En la central de biomedicina e investigación científica, en el piso mas recóndito de el edificio, se encontraban aquellos cubículos que nadie tenía permitido apagar o encender, salvo el doctor Joan.
Su asistente James, como de costumbre, debía revisar que todas las máquinas e inventos en desarrollo funcionen correctamente. Primero reviso los rayos, que se encargaban de curar las enfermedades que antes, se cobraron cientos de vidas, luego los robots que tenían la capacidad de establecer diagnósticos en los bebes mucho antes de su nacimiento, luego las Net-Bot en donde la magia se diseñaba.
Casi finalizando su rutina, se tropezó accidentalmente con un brazo de un robot desarmado, lo que causo que apretara un botón que siempre tuvo prohibido tocar.
Luces parpadeantes y todo un rechinaje de mecanismos y ranuras viejas dieron lugar a una pantalla en la pared con una especie de códigos de programación avanzadas que debía resolver, jamás vio algo parecido. No se atrevió a resolverlos. Noto que un contador se había iniciado “28 de octubre 3500, 24 horas para reorganizar y exterminar”.
Se sobresalto, jamás había cometido un error. Escucho pasos, quitó la pantalla rápidamente, era Joan: - ¿Todo funcionando con normalidad? -.
Tembloroso contestó: - Si señor, nada mas una idea nubló mi cabeza y no pude negarme a las redes del conocimiento-.
-Tú, ¿una idea? Interesante, cuéntame más-. Respondió, acompañado con gestos que entonaban su superioridad.
-Todavía no está clara señor, en cuanto lo tenga, se lo prometo que será el primero en enterarse-.
-Espero que así sea James, te doy permiso de usar el estudio, se cuidadoso-.
El doctor salió de la sala y James apareció la pantalla, el contador y los códigos seguían. Trato de resolverlos, falló. 2 intentos. Esta vez los iba a hacer bien, pero no tenía idea de cómo. Buscó en la computadora, en cada archivo de las memorias del dispositivo. No encontró nada parecido. Tenia que encontrar una manera, el contador no paraba. Pensó que quizás alguno de los robots desarrollados por Joan podría resolverlos. El robot estalló. 1 intento. Ahora debía ser el, imágenes pasaban en su cabeza ¿había visto esos códigos antes? Cree que si, lo volvió a intentar y resultó, una puerta se abrió, debía bajar unas escaleras.
Bajo y estaba totalmente oscuro, una especie de estructura cuadrada cubierta de una especie de lona, botones por todas partes. Se animó y destapó la estructura. No podía creer lo que veía, era un cubículo de refrigeración, con una persona dentro. Una pantalla que indicaba, nuevamente, la fecha de ese mismo día “Reorganizar y exterminar” acompañado de un botón rojo y una ficha de diagnóstico, empezó a leer.
Se trataba de Alice Smith, una científica que, en 1976, viajo a África en primera línea contra el ébola, lo que la llevo a contraer la enfermedad y firmar un contrato en el que seria congelada hasta cierta fecha estimada en donde su enfermedad podría ser curada, de lo contrario, el piso entero seria destruido.
Las sociedades pasadas no tenían en absoluto buena fama en la actualidad, se los creía una contra evolución, la concepción de la avaricia humana, ya que actualmente no existían clases sociales, ni personas más privilegiadas que otras, todos tenían las mismas oportunidades, pero no muchos querían aprender. No existían guerras ni las dictaduras, la mente humana estaba en otro nivel, los lideres habían borrado de su mente sentimientos y recuerdos que los corrompían.
Apretó el botón, la puerta se abrió y ella despertó. Entre la confusión de la mujer y su intento de acostumbrarse a la nueva atmosfera, James le repetía asustado: - Por favor no me haga daño, cometí un error y no tenia otra opción, no tengo idea de quien es usted-.
Alice miro la fecha y le dijo: - No se preocupe, se supone que debería ser descongelada hoy, pero en manos de el doctor Joan… Si dices que fue un error tuyo, ¡¿quiere decir que no pensaban despertarme?! Tengo que hablar con él, por favor.
James, extrañado de la actitud de su jefe se preguntaba porque razón no quería despertarla y salvar su vida.
-Lamentablemente no creo que puedas hablar con él, tu gente no es bienvenida aquí, cambiarias el orden completo de las cosas.
Alice pensó detenidamente, si no la iban a salvar debía salvarse. Así que empezó a desarrollar su propia cura. Estaba cerca de finalizar cuando accidentalmente activo un circuito que provocó que el ébola se extienda en toda la sociedad.

-Martina
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