El alma de Villa Célula

Amanece en “Villa Célula”. Todos sus madrugadores y bien avenidos vecinos, ya se encuentran atareados en sus quehaceres diarios.
Villa Célula era conocida mundialmente por la perfecta armonía en la que vivían sus vecinos.

Es sabido que, desde hace más de 150 años, allí vive la peculiar familia ADN, una de las más reputadas y queridas familias de esta villa. Aunque los componentes de esta familia eran muy parcos en palabras y extraños para muchos, tenían un tremendo poder de influencia en todos los habitantes de la ciudad.
De hecho, nadie supo explicar nunca cómo, encadenando incomprensibles palabras formadas con 23 combinaciones de tan solo 4 letras, pudieran transmitir un mensaje distinto a cada ciudadano impactándoles también, de forma distinta. Es como si supieran un idioma distinto para cada persona con la que se comunicaban y según era ese idioma, así era el individuo con el que hablaban.

En cualquiera de los casos, eran muy queridos y todos los habitantes de la Villa, les consideraban el núcleo del vecindario y a los que achacaban la perfecta armonía en la que vivía toda la comunidad. Algunos aseguraban que estos chicos conocían al detalle a cada uno de sus vecinos y que su curiosa influencia, hacía que todos los habitantes de la ciudad fueran diferentes entre sí.
Todos tenían el mismo aspecto. Eran chicos muy altos de casi 2 metros de altura y, según dicen, de buen carácter y “muy enrollados” entre sí, con similar y extraña forma de comunicarse con los demás, pero en realidad, todos muy distintos entre si.
Cuenta una leyenda que no tenían padres, sino que tenían la increíble capacidad de replicarse a sí mismos. Los antiguos del lugar decían que, la mitad una copia exacta de su madre y la otra mitad de su madre.

Cuentan, además, que esta familia estaba asociada con un empresario llamado ARN, el cual hacía de traductor para que pudieran comunicarse con los vecinos con tan peculiar lenguaje, además de ayudar a los hermanos en la elaboración de productos de primera necesidad para sus vecinos y haciendo labores de mensajería.
Se dice de ARN que no era tan “enrollado”, pero en cambio, era muy dulce, sencillo y, por cierto, más delgado que los hermanos ADN. La familia ADN y ARN estaban siempre juntos e incluso, existía la creencia de que la familia ARN era antepasada de la familia ADN.

No todo era felicidad alrededor de la familia ADN.
Durante la historia y por su extraño poder de influencia en los demás, muchos fueron los que intentaron separar a los miembros de la familia ADN y experimentar con ellos con el fin de aprovecharse de especial don, obligándoles incluso a hacer trabajos forzados en la industria farmacéutica, ganadera o agrícola. Incluso alguien trató de hacerles trabajar en la construcción de una copia exacta de Villa Célula, sin su consentimiento ni el de los habitantes de la villa original, tratando de legalizar su explotación y sin respetar los derechos de autor de su “Creador”.
Villa Célula tenía su alma, identidad propia y su dignidad. ¿Cómo alguien osaba a tratar de copiar esos valores tan únicos, instrumentalizando la vida de sus vecinos y vulnerando la dignidad de tantas familias?
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