¿Metamorfosis?

Oruga era un animal más en el bosque. No había nada que la hiciese destacar o más especial que el resto de los insectos, o bueno, eso era lo que ella creía.
Tenía una vida normal, por el día buscar alimento y pasar sus ratos libres con sus amigos, y por la noche ir a su pequeño nido a descansar.
Todos los animales la veían como una oruga cualquiera, sin más, pero Oruga tenía un sueño. Un sueño que ella creía imposible de lograr. Un sueño que mantenía en secreto, porque le daba miedo que otros se burlasen de ella. Un sueño que deseaba cumplir desde muy pequeña.
¿Queréis saber de qué se trataba el sueño?, pues bien, Oruga quería volar, quería ser uno de esos insectos tan preciosos e imponentes, con sus grandes alas coloreadas, surcando el cielo por encima de las flores…
Un día decidió que debía contárselo a su mejor amigo, pues a lo mejor su sueño podía hacerse realidad y ella no lo sabía. Aparte, ya era hora de contárselo a alguien y dejar de mantenerlo en secreto, y Oruga sabía que su mejor amigo no se burlaría de ella.
El día llegó, y Oruga con un poco de miedo se lo contó todo a su mejor amigo, que era una pequeña araña:
-Te contaré una cosa, pero necesito que me ayudes, ¿vale? - dijo Oruga.
- ¿Que te ayude?, eso está hecho.
- Verás… Siempre he querido volar…
- ¿Volar?, ¿siendo una oruga?, vaya… si que es complicado de conseguir… Pero deberías preguntarle a otra oruga.
- ¡Pero yo soy la única oruga del bosque!, ¿con quién voy a hablar?
- Hace tiempo escuché que había otra oruga en el bosque… Preguntémosle a más gente.
Oruga y su amigo salieron en la búsqueda de la otra oruga que vivía en el bosque.
Preguntaron a todos los insectos, mariquitas, abejas, avispas, hormigas… menos a las mariposas, que no las conseguían alcanzar. Oruga y la araña no sabían que ellas tenían la respuesta.
Al cabo de una semana decidieron ir a preguntar a la Abeja Reina, que era el insecto más sabio, de todo lo que pasaba en el bosque ella se enteraba.
Les costó un poco entrar en la colmena, pero al final consiguieron acceder a la zona donde se encontraba la Abeja Reina. La Abeja Reina les resolvió todas las dudas…:
-Buenos días. Nos preguntábamos si podría ayudarnos – dijo Oruga.
-Buenos días. Por supuesto. ¿Cuál es vuestro problema?
-Yo creía que era la única oruga del bosque, pero al parecer hay otra, y la estábamos buscando.
- Ah sí… Había otra oruga… Pero ella ya echó a volar hace tiempo.
- ¿Echó a volar? - dijo Oruga muy sorprendida.
- Oh claro. Tú también echarás a volar algún día.
- Pero… eso es imposible.
- Verás, todas las orugas al llegar a cierta edad pasáis por una transformación llamada metamorfosis.
- ¿Metamorfosis?
- Sí. Cuando seas adulta, te meterás en una crisálida, un capullo, y al paso de un tiempo te convertirás en una hermosa y gran mariposa.
- ¿De veras? Vaya… Pues ya tenemos toda la información necesaria, muchas gracias.
- Ha sido un placer.
Oruga y la araña se despidieron y salieron de la colmena.
Al paso de unos pocos días, Oruga se empezó a sentir mal, agobiada, y no se podía mover. Vio que un hilo interminable lo envolvía y todo daba vueltas. Entonces se sumió en un sueño en la oscuridad….
Pasado un tiempo, Oruga, se despertó, apartó todos los hilos de seda que había a su alrededor y andando llegó hasta un estanque. Vio en su reflejo que tenía unas maravillosas y enormes alas coloridas. Intentó aprender a volar, era difícil, pero con ayuda de la araña, lo consiguió.
¡El sueño de Oruga se había hecho realidad!
A partir de ese momento, Oruga decidió que iba a salir del bosque, quería explorar.
Visitó selvas, llanuras, montañas, valles, playas, ciudades… Cumpliendo así su deseo desde que era una pequeña oruga de sobrevolar y surcar los cielos por encima de las flores…
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