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La Bajada

Día 1:

¡Hola! Este es mi primer día de descenso y, tal y como me han ordenado los de arriba, debo documentar mi bajada durante los próximos días. Ahora mismo me encuentro en una pequeña estancia, una caja con apenas lo esencial para vivir. ¡No me entendáis mal! Es bastante mejor que... bueno, digamos que estoy acostumbrado a los lugares pequeños. El cable que baja este pequeño cuarto debe de traer electricidad para el ordenador que estoy utilizando, y alumbrar, ya de paso. ¡Qué diseño tan inteligente! Se nota que ahí arriba sois gente lista, ¿eh? Bueno, no es que yo no lo sea... Debo documentar también datos arqueológicos y geológicos de la cueva que estoy bajando, para que, bueno, vosotros que estáis leyendo esto estéis informados de la situación aquí. ¿Os da tanto miedo que no queréis adentraros en la oscuridad? Bueno, desde luego las piedras aquí son... normales. Si, piedra piedra. Nada más que añadir por el momento. Veremos cómo progresan las cosas por aquí abajo.


Día 8:

Ha pasado una semana, ¡así que es hora de escuchar el reporte de vuestro arqueólogo favorito! Primero de todo, he de decir que no esperaba que este viaje fuese a ser... tan largo. Dijisteis que tan solo serían unos días... Entiendo lo de que no pueda comunicarme con vosotros, ¿pero quitarme el internet hacía falta? Aunque puede ser que aquí no llegue... ¡Como si no lo supiese, jaja! Puesto que yo también soy un gran científico...

Sobre las rocas... he de decir que cada vez son más... cómo decirlo... ¿falsas? Es extraño, pero cada vez que me asomo a la pequeña ventana de la habitación las rocas parecen difuminarse, aparecer y desaparecer conforme las observo, como si... cambiasen.

¡Pero debo de ser yo! Una mente tan brillante como la mía jamás decaería ante la soledad, y la oscuridad, y el hambre, y... Por cierto, estoy empezando a quedarme sin comida, así que ya podéis ir tirando de vuelta esta cuerda. Porque... el viaje de subida... será igual de largo...


Día 15:

¡¿Esto es una puta broma o qué!? Unos días... ¡Dijisteis que tan solo serían unos días! Al principio no entendía por qué había tanta comida para un viaje tan corto... ¡Debí haberlo imaginado! No sacaríais a un preso a realizar trabajo de investigación de campo, ¡claro que no! Y si, he mentido, no soy ningún puto arqueólogo, solo lo dije porque quería hacerme famoso al salir de aquí, que mis sabias palabras y sacrificios me trajesen fama y dinero. ¡Y por dinero iba a ser! Ahora entiendo bien la burrada de pasta que ibais a darme, ¡cabrones! Lo tenías bien pensado, ¿eh? El internet, las notas de campo... Ni siquiera me veis como un ser humano, ¡¿a qué no!? Solo soy una rata de laboratorio para vosotros, otro que desechar en el vacío oscuro de esta... cueva... Por cierto: ¡¿Qué cojones es este sitio!? ¿Cómo puedo llevar dos semanas bajando un solo agujero? Por no hablar de... los ruidos, y las mierdas extrañas que... debo de estar volviéndome loco...

No volveréis a saber de mí. ¿Queréis matarme por saber más de este sitio? ¡Pues no vais a volver a oír ni una puta palabra más! Los misterios de esta cueva morirán conmigo.


Día 22:

Lo he visto. Está ahí fuera, acechando entre la oscuridad, recorriendo las paredes con ese sonido tan... tan... Por favor, podéis leer esto, ¿verdad? Si, te hablo a ti, quien sea que esté leyendo esto. Por favor, sube la cuerda... por favor...

¿Te hace gracia? ¿Te gusta verme sufrir? ¡¿Tenéis alguna puta cámara por aquí dentro o qué!?... No puedo dormir, el sonido... no cesa. NO CESA. ¡¿QUÉ MIERDAS HAY AHÍ AFUERA!? Siento que me observa, la pequeña ventana se ha convertido en una puerta hacia el terror, y no quiero ni mirar.

...

¿No voy a volver, verdad? Debí haberme hecho a la idea hace ya un tiempo, pero supongo que... da igual. La comida se agotó hace unos días. El cansancio puede conmigo, y creo que ya he perdido del todo la cabeza...

¿Queréis saber qué hay al final de este infierno? Pues saltad conmigo, y veámonos en el fondo.
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