Anisakis

Mi nombre es Anisakis y soy un parásito. Mido 25 milímetros y nací en un
huevo que un delfín expulsó al mar a través de sus heces. Estuve allí hasta que salí del
huevo para estar libre en el agua. Cuando ya estaba libre fui ingerido por una gamba,
y en el tiempo que estuve en su interior maduré. Aun así, seguía siendo una larva.
Un día, aparecí en el intestino de un boquerón. Supongo que se habría comido
a la gamba donde me encontraba. Permanecí dentro de este pescado hasta pasar a otro
más grande; lo supe porque el tamaño de su intestino era mayor. El siguiente paso de
la cadena alimenticia me llevaría hasta un delfín. En el interior de este mamífero,
cuando ya hubiera dejado de ser una larva, podría aparearme y poner huevos de
manera que el delfín los expulsara y se repitiera el ciclo.
Mis planes no se cumplieron ya que los humanos interrumpieron el ciclo vital
de mi especie. Atraparon al pez donde me encontraba y por aquellos momentos yo
seguía siendo una larva L3. Tras un largo proceso, acabé en una plancha donde me
esperaría la muerte por altas temperaturas. No fue así, debido a que al no ser una
temperatura lo suficientemente alta ni un tiempo lo suficientemente largo, sobreviví.

Posteriormente, un humano me ingiere mientras se comía el pescado y pasa a
ser un huésped accidental. En primer lugar, recorrí su esófago hasta llegar al
estómago donde me dediqué a morder las paredes y colonizarlas. En ese momento,
habrían podido detenerme mediante una endoscopia pero no fue así gracias a que
seguí mi camino hasta llegar al intestino. Una vez allí repetí el proceso anterior, es
decir, morder y colonizar. Esta vez causé una inflamación de la zona y las paredes del
intestino se llenaron de agua, provocando una obstrucción de la zona.

Finalmente, mi historia termina cuando el humano debido a sus síntomas
comienza a tomar antibióticos para frenar las molestias y las irritaciones intestinales.
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