Las consecuencias de la indiferencia

Erase una vez un grupo de amigos que les gustaba mucho la robótica, entonces decidieron hacer cada uno un robot para divertirse y así para practicar. Júlia hizo su robot con ayuda de su padre, Pedro y Juan se ayudaron entre ellos para conseguir los mejores robots y Álvaro se empeñó en hacerlo solo para ver de lo que él era capaz de hacer.

Para conseguir las piezas de los robots fueron al vertedero donde se tiraban todos los metales de coches rotos, electrodomésticos… Una vez allí decidieron hacer una carrera para ver quien conseguía sus piezas primero, pero al ver lo lleno que estaba el vertedero decidieron que podría ser peligroso.

De vez en cuando el grupo se reunía en el taller de Júlia para ver el progreso de los robots. Un vez acabados hicieron un concurso del mejor robot, quien más votos obtuviera de sus compañeros de la escuela ganaría el concurso. Después de que todos votaran ganó el robot de Álvaro. Álvaro estaba muy orgulloso de su trabajo, ya que consiguió hacer el robot sin ninguna ayuda.

Después de un tiempo los amigos dejaron a los robots en el taller de Júlia y ya no los volvieron a sacar de ahí, hasta que un día en las noticias anunciaron que si seguían contaminando de esa manera, tirando residuos a la calle, al mar y produciendo mucho Co2 que el mundo sería destruido por una inundación.
La gente no se lo creía así que siguieron su vida sin hacer caso a lo que decían las noticias.

Los amigos no sabían que hacer al respecto, así que se les ocurrió sacar a los robots para que les ayudaran a que este desastre no siguiera. Los robots les dijeron que ya era tarde y que debían de esconderse en un refugio o un búnker que estuviese a muchos metros bajo tierra. Entonces los chicos decidieron avisar a sus seres queridos para que fuesen lo antes posible.

Un mes después salieron del búnker y todo estaba destruido, los robots les dieron la opción de ir a vivir a la Luna hasta que la Tierra mejorara. Entonces cogieron una nave y se fueron a la Luna.
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