El apagón digital

Era una tarde extraña. Era una tarde cualquiera, pero no parecía una tarde más. La oscuridad que había, a las 5 de la tarde, no era algo habitual en su ciudad y menos en aquella época del año. Tal vez era un presagio de que algo raro iba a suceder.

Luca se despertó sobresaltado. El sonido del agua cayendo sin parar rompía el silencio y la tranquilidad que se respiraba cuando entró en su habitación al mediodía. Se había sentado a ordenar sus papeles, pero claramente se había quedado dormido en el sillón. Estaban siendo unos días extremadamente agotadores. Aquellas malditas luchas estaban acabando con él.

Se tumbó en la cama y pensó en descansar el poco tiempo que le quedaba antes de volver al campo de batalla, pero su cabeza no dejaba de dar vueltas. Era incapaz de conciliar el sueño y su mente no podía descansar. Ya había demasiado ruido y no cesaba de llover, así que decidió comenzar a escribir a su escuadrón.

Sin dudarlo un momento, el primer mensaje fue para el Sargento Nick. Era quizás su mejor amigo dentro del batallón. Los dos compartían muchas aficiones y, por qué no reconocerlo, lo que más les unía era su corazón y su sangre azul. ¡Cuántas tardes habían estado pegados juntos a sus monitores siguiendo al equipo de sus colores entre batalla y batalla!

El sargento Nick contestó casi inmediatamente. Parecía que los mensajes del comandante Drik (así era conocido Luca dentro del batallón) eran una prioridad para él. Durante unos minutos hablaron de cosas sin importancia, pero enseguida se pusieron a idear su estrategia para esa noche. Estaban convencidos de que la batalla de entonces iba a ser la batalla final, la madre de todas las batallas. La oscuridad era cada vez más cerrada a pesar de las tempranas horas y eso les excitaba. Todo se confabulaba a favor.

Drik siempre prefería comentar primero con Nick la estrategia que seguir en cada batalla. Quizás había gente más experimentada en el grupo, pero por algún motivo él valoraba más las opiniones de Nick y, para ser sinceros, siempre que seguía sus consejos parecía que todo salía mejor. Nick era muy cerebral, pensaba mucho antes de actuar, y eso Drik lo valoraba. Sabía que él era impulsivo y necesitaba a alguien que le diera un poco de calma y cordura.

Después de unas horas hablando, ya todo estaba preparado y bajo control. Solo faltaba reunir al resto del pelotón y comunicarles qué estrategia seguir. La hora se estaba acercando y los nervios y la excitación iban en aumento, al igual que la tormenta del exterior.

Entre los dos contactaron con todo el equipo. La hora X estaba al caer y debían estar preparados, así que, llegado el momento, Luca planteó su pregunta: ¿listos para la batalla final? Todos contestaron rápidamente: Sí, comandante.

Luca cogió sus gafas y su fusil y respiró profundamente. Estaba nervioso. Confiaba en su batallón, pero sabía lo mucho que estaba en juego. Llevaban cuatro noches de duras batallas y aquella podía significar el triunfo, pero algo raro se respiraba en el ambiente y le hacía tener dudas. Pensó: solo es una tormenta, eso no puede asustarnos, y se dijo a sí mismo: relájate Luca, hoy es el día.

En cuanto entraron en el campo de batalla los nervios desaparecieron. Cada uno tenía muy clara su misión: primero atacaron la central de reservas (quince enemigos abatidos, todo iba según lo previsto). De allí, al centro de comunicación. Las cosas no podían ir mejor: lanzaron tres granadas y se hicieron con él (otros veinte habían caído). Solo un pequeño contratiempo: el teniente Mick estaba herido, pero no era de gravedad, su vida no corría peligro, podían estar tranquilos… Solo les quedaba el objetivo final y la batalla sería suya, pero de pronto…¡Oh no! Un tremendo rayo acaba de iluminar la ciudad para dejarla después en la mayor de las oscuridades…

Luca se levantó rápidamente del sillón, no podía ser, no se veía nada. Buscó en el cajón un mechero y se dirigió corriendo a la puerta. Subió los plomos de la luz y volvió corriendo a la habitación, pero nada… Todo estaba perdido. La pantalla estaba bloqueada. Solo quedaba una opción: reiniciar la partida, porque el progreso se había perdido.
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