Hablando con Miui

Llego a casa directa del instituto, ha sido día intenso de primavera, “En Abril, agobios mil” debería decir el dicho para estudiantes de segundo de bachillerato. Después de 6 horas de Castellano, Filosofía, Matemáticas, Inglés, Química, y… ¡Ah! Física, a última hora, ¡a quien se le ocurre!, me quedo frita en el sofá.
Me despierta un golpe en el respaldo, me asomo y, ¡uy! ¿Qué es eso? Pequeño, regordete, tembloroso… ¿está vivo?
- Hola.
- ¡Ah! - la cosa habla.
- Hola.
- ¿Hola? ¿Qué… eres? - espeto por sorpresa.
- Soy un muon
- Ya, y yo una tetera - ironizo.
- Encantado, soy un muon, pero puedes llamarme Miui - parece que no pilla las ironías.
- ¿Miui? ¿Qué eres, un sistema operativo ahora?
- No, como te he dicho, soy un muon, una partícula elemental, vengo del sol, bueno realmente de un pion procedente de los rayos cósmicos que al desintegrarse origina…
- Ya, ya… frena, que ya sé lo que es un muon, nos ha hablado de ti el profe de física…
- ¡Eh! No me interrumpas, que lo detesto y me vuelvo un poco inestable cuando me lo hacen ¿sabes? Aunque no tanto como mi hermano Tau…
- ¿Perdona?
- Silencio.
- ¿Cómo que silencio? Aparece en mi casa un pitufo regordete y ¿me manda callar? ¿pero tú qué te has creído? - me pongo digna en ese momento.
Miui se pone de repente muy triste al oír este último comentario y empieza a llorar.
- ¿Pero qué te pasa ahora? - me vengo abajo.
- No vayas por ahí, tengo un trauma desde pequeño, todos me comparan con mi primo perfecto, el primero en todo, el que escogen para cualquier experimento, el que…
- ¿De quién hablas?
- De mi primo Electrón, todos dicen que yo soy igual que él, pero más pesado... o “regordete” como tú dices – me mira mal y se pone a gimotear más fuerte - ¡y encima lo de mi inestabilidad! Tengo que controlarme, me lo ha recomendado el psicólogo.
- ¿Eh? - alucino.
- ¡Basta! No tengo tiempo para esto, debo aprovechar mi estancia aquí en la Tierra, mi vida no dura más de 2 microsegundos. Me gustaría ver mundo, ¡Nueva Zelanda por ejemplo!
- ¿Qué dices? ¿Cómo vamos a ir a Nueva Zelanda en 2 microsegundos? Si está en las antípodas, ni viajando en línea recta llegaríamos, ¡habría que recorrer unos 12700 km! Y, además, llevamos unos minutos hablando, ¿no deberías haber… palmado ya? - no sabía cómo decirlo.
- ¡Ay! Los humanos y su obsesión con el tiempo absoluto… Yo viajo muy rápido, casi a la velocidad de la luz, además, mientras venía hacia aquí me ha parecido ver que el diámetro de la Tierra no era tan grande, unos 800 km diría yo, así que debes estar equivocada…
- Así que nada, porque aún así, tardarías unos milisegundos en llegar si fuera el caso. Además, el diámetro de la Tierra son 12742 km, está en todos los libros…
- ¡Bah!… ¿Libros?… yo lo he visto en primera persona, no me convencerás.
- Pues vale – me cruzo de brazos.
- Bueno, si no te gusta esa idea, podrías enséñame tu mundo, tengo mucho interés – me mira con sus ojitos brillantes y parpadeantes.
- Bueno, vale. Si quieres te puedo enseñar el centro del pueblo, es muy bonito y tiene algunos restos medievales, de hace unos 900 años…
- Curioso… en los documentos de referencia muónicos establece que la era medieval humana fue hace unos 50 años, no 900…
- ¡¿Qué?! ¿Estás diciendo que mi padre es del medievo? Bueno, un poco antiguo sí que es, igual tienes razón, soy muy mala con las fechas…
- De acuerdo, ¡vayamos!
Salimos de casa.
- Cuéntame algo de ti Miui, ¿Cómo es la vida de un muon?
- Bueno, ahora estamos en una época dorada para el mundo muónico.
- ¿ Ah, sí?
- Sí… ¿no te ha hablado de eso tu profe de Física? Resulta que habéis medido recientemente nuestro momento magnético en un experimento y os ha dado un resultado anómalo con respecto a los resultados teóricos que esperabais, lo cual puede daros pistas sobre nuevas leyes de la Física…
- ¡Guau! ¿y estamos en lo cierto? ¿hay nueva física detrás de esos experimentos?
- Mmm… no te voy a dar spoilers, pero podríamos decir que estamos de moda, sí.
A medida que Miui habla, cada vez tiembla más…
- Oye Miui, ¿estás bien? ¿tienes frío? ¡Estás temblando!
- ¿Eh?¡No! Se me está acabando el tiempo, me estoy desintegrando, ahora verás un neutrino, es muy divertido, y ¡puaj!, un electrón… pero tranquila, no muerde. Ha sido un placer hablar contigo…

Mientras termina esta última frase, Miui se estira, languidece y finalmente se desintegra. No me da tiempo a despedirme y mi madre me despierta de la siesta. Lo cierto es que debo ponerme a estudiar para el examen de Física de mañana, pero en verdad, me apetecía más quedarme Hablando con Miui.
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