El portal de Leo

El portal del laboratorio acababa de tragarse a Blanca. Leo no era capaz de reaccionar. Él, era consciente de que la modificación en sus cálculos haría que el portal se cerrara en segundos, y que si se cerraba no volvería a verla. Olvidándose de esto, Leo cogió su amor, se armó de valentía y se dejó arrastrar hacia el portal con los ojos cerrados.
1 día antes
El sol acababa de salir, y para nuestro protagonista iba a ser un gran día. Acababa de despertar tras una gran cita con su amor, y hoy por primera vez estrenaría su gran invento.
Este invento es algo que llevaba planeando desde hace años. Cuando empezó a investigar, comenzó observando diferentes casos relacionados con la física y la química. Uno de estos casos, fue el hecho de que en el espacio el tiempo pasaba más lento, y tras unos años investigando esto, logro manipular el material causante de esto para poder moverse en el espacio-tiempo. Pero, hasta ese día no había logrado obtener los fondos para realizar su experimento. Y ahí, se encontraba él, preparando este gran día.
Cuando llego a la oficina, como siempre, saludo a la secretaria y mientras se ponía la mano en el detector del ascensor específico para empleados, leía el cartel de la empresa, que así decía: “Más de un siglo innovando (2105-2236)”. Y todo esto lo hacía con una extraña, pero lógica alegría de más. Antes de llegar a su despacho, paro por las oficinas de los empleados intermedios donde se encontraba Blanca, a la que no dudo de pasarse a saludar. Con el nudillo golpeo dos veces en la puerta digital, que se abrió a la par que Leo decía:
- ¿Se puede pasar? –
- Tu siempre, mi querido viajero del tiempo - respondía Blanca irónicamente –
Ambos se rieron y Leo se arrimó a ella, y le dio un beso, lo que hizo que ella preguntara:
- ¿Desde cuándo estas tan cariñoso? -
- Desde que sé, que la más bella dama hoy solo me va a felicitar a mi – contesto Leo siguiendo con el coqueteo –
Este, a la vez que lo decía, salía de la esa oficina a la misma y volvía de camino al ascensor. Una vez en el ascensor, pulso el botón que le conducía a su oficina, que como alto cargo de la empresa, era un botón que requería de un escáner de retina para poder ser pulsado. Al abrirse las puertas del ascensor, fue directo a su mesa, diciéndose a sí mismo, “Nada podrá estropear este día”.
Al cabo de un rato, encuentra algo extraño en los cálculos. Justo en ese momento, su superior le llama para que vaya a comer con él. Leo, al recibir la llamada, ignora este detalle y va a la oficina de su jefe, Antón.
Cuando Leo entro en la oficina, su jefe le dice que se siente al lado de él. Leo no dudo en obedecer, y una vez sentado en el sofá, Antón le dice:
- Leo, sé que este día marcara un paso en la historia de nuestro planeta. – Leo asiente, atento a las palabras del jefe, y este continua – Por ello, quiero que pase lo que pase presentes tu invento, ¿entendido? –
Leo vuelve a asentir, y se sienta a comer con él, mientras hablan del resto de preparaciones.
Ya mucho más tarde, va a su oficina otra vez. En el momento en el que las puertas del ascensor se abrieron, se encontró con una pared de queblar. Él extrañado con esto, trato de entrar desactivando el modo seguro con el reconocimiento facial, pero este fallo tres veces consecutivas. En ese momento, a Leo, no se le ocurrió ir a otro sitio que no fuera a preguntar a su jefe. Cuando llega a la oficina de este, esta vez sí estaba sentado en su silla, de donde escucho atentamente a lo que Leo decía. Al escuchar lo que Leo le conto, contesto:
- Leo, a lo largo de la historia hay muchas cosas que se trataron de alcanzar, entre ellas el viaje en el tiempo. Que no se descarta de la lista de cosas que la humanidad no debería alcanzar –
En ese momento una pantalla aparece en grande en la que se veía a Blanca entraba en la sal del portal. Leo olvidando todo en el camino, sale corriendo hacia la sala del portal. Mientras corría, podía escuchar los gritos de Blanca, el portal se había encendido. Al llegar, se hizo paso entre los que como paralizados, miraban la creación de Leo. Él entra en la sala del portal, cuando se da cuenta que el portal acababa de tragarse a Blanca. En ese instante, no se le paso otra cosa por la cabeza que no fuera ir tras ella.
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