Conflicto de un posible mañana.

Un día cuando Karel solo tenía 6 años, su padre le llevó al planetario.
En el cielo, en lo alto del planetario estalló un millón de relucientes estrellas. Se quedó
boquiabierto. Se aferro con sus deditos al asiento en el que estaba sentado. Sobre él, daban
vueltas pequeños puntos blanco y una gran roca llena de agujeros, había surgido para
convertirse en un planeta que giraba alrededor de una estrella enorme en una Galaxia en un
Universo infinito.
El niño que se sentía diminuto bajo la inmensidad de aquel cielo artificial. Nunca olvidaría
aquel día, es más marcaría su futuro.
Con el tiempo hubo una guerra en la Tierra por el control de los viajes espaciales.
Primero los viajes se realizaban para estudiar los efectos de la microgravedad en el
envejecimiento, la salud del corazón, el tejido espinal, o para conocer más a los otros planetas,
sus minerales o su composición.
La NASA tenía proyectos espaciales, Karel trabaja en ellos, él se hizo astrofísico para investigar
el Universo que, desde aquella visita al planetario, tenía pasión. Siempre le acompañaba su
gata que la puso de nombre Andrómeda.
Karel pensaba en la idea de no viajar por el espacio, sino viajar con el espacio.
Consiguió la velocidad hiperlumínica con la propulsión por distorsión del continuo tiempo.
Varios astrofísicos entre ellos Karel, habían descubierto un planeta de características idénticas
a la Tierra, pero se encontraba en la Galaxia Sombrero. Es cuando la guerra se agravó, y llevó a
una gran explosión nuclear. Después de ésta casi todo el planeta se cubrió de un polvo
radioactivo que iba destruyendo todo lo que tocaba.
Quedaron pequeños oasis dentro de tanto destrucción, la población intentó sobrevivir como
podía, los más ricos emigraron a la galaxia Sombrero, que tiene un planeta de las mismas
características que la Tierra, que está a años luz. Viajaban a través de agujeros de gusano
Eran viajes muy caros, por los que primero emigraron fueron los ricos, gente importante,
después los que quisieron.
Karel se quedó para intentar salvar a la Tierra, otros se quedaban porque la Tierra seguía
siendo un lugar familiar, algo a lo que aferrarse, esperando a que aquella capa de polvo se
agotará.
Karel junto con su gata Andrómeda dejaron la ciudad y se fueron a la montaña, a un pequeño
paraje donde aún no había llegado el polvo. No había casas, pero si un tren abandonado que le
serviría de refugió.
En las ciudades la gente salía con respiradores, usaban la nanotecnología para solucionar
problemas de la calidad del aire.
Q Las empresas que más crecieron fueron las grandes corporaciones que fabricaban androides
orgánicos, trabajadores para la colonización, capaces de moverse por un mundo nuevo.
Cada emigrante obtenía automáticamente la posesión de un modelo de androide de su
selección.
Otras empresas que emergían, eran las de recogida de basuras y tratamiento de desechos, se
había convertido en una de las industrias más importantes de la Tierra, desde que finalizó la
guerra. Todo el planeta había empezado a desintegrarse y convertirse en basura, y con el fin
de mantenerlo habitable para la población restante, había que retirar esa basura. Y lo que no
era basura, eran reliquias. Las casas abandonadas estaban llenas de posesiones de quienes las
ocuparon, ropa, muebles, enseres, objetos. Los que murieron no se llevaron nada y quienes
emigraron no quisieron hacerlo.
Karel vivía en el tren abandonado con Andrómeda, le relajaba con su ronroneo, después de un
largo día de investigación. Pronto llegaron nuevos vecinos que usaron otros vagones del tren.
Alexia era mayor, pelo canoso, alta, esbelta, no dice su edad pero así a ojo debe tener unos 65
años , la típica abuela que todos quisiéramos tener, descubrí que es arquitecta y tenía mucha
maña e imaginación, con los meses hizo de aquel antiguo tren varado un verdadero hogar.
Eros era delgado, muy inquieto y nervioso. Su piel es pálida y frágil como la porcelana y su pelo
del rubio más claro que pueda existir. Su profesión era costurero, así que todos le pedían que
les renueve el armario reciclando la ropa que ya tenían.
Aprendieron a vivir, se adaptaron y reconstruyeron con lo que tenían, por increíble que
parezca, la gente que queda, podemos decir que vive bien.
No hay escasez de trabajo, hay invernaderos para las plantas y granjas para los animales hasta
que el aire se purifique.
Supongo que después de semejante desgracia, nadie imaginaria que los seres humanos
lograrían apañase tan bien.
Y aunque habitan y viven entre ruinas de una antigua vida, su futuro llegaría y mejoraría
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