Una segunda oportunidad para la humanidad:

Hola, me llamo Zack y cuando tenía 7 años tenía una familia; mi padre se llamaba Adam, él tenía 47 años y era químico y además científico. Muchas veces hacíamos experimentos juntos y nos divertíamos descubriendo el por qué de las cosas, y… en cuanto a mi madre, se llamaba Dalía y tenía 45 años, casi nunca estaba conmigo porque estaba trabajando. Mi madre decía que su trabajo era muy importante, porque además de que en el futuro nos podría dar una gran cantidad de dinero, este trabajo tenía un gran valor sentimental para ella y que este ayudaría a muchas personas. Ella me tenía totalmente prohibido entrar en su despacho ya que el proyecto todavía no estaba terminado y además era una sorpresa. En ese momento yo solo pensaba que solo eran escusas para no pasar tiempo conmigo, sin embargo mi padre me decía que ella me quería mucho y que hacía esto por nosotros. Mi madre también decía que cuando terminara su trabajo estaría mucho más tiempo conmigo.
Lo que yo no sabía es que lo que dijo mi padre no se podría cumplir y que aunque yo no estaba preparado tendría que afrontarme a la realidad y ese día cambiaria mi vida por completo.
A mis 9 años, una mañana de primavera me levanté por un portazo. Al principio me asusté, pero al ver que todo estaba en silencio me levanté y me armé de valor para caminar hasta la puerta de entrada. Estaba medio abierta pero no había rastro de nadie. Subí las escaleras a todo correr hacia la habitación de papá y mamá para avisarles de lo que había sucedido. Pero me llevé otro susto todavía peor; ¡papá y mamá se habían esfumado!...
En ese momento no sabía qué hacer, ni siquiera qué pensar, ¿me habían abandonado?, ¿Por qué se habían ido sin despedirse?, ¿Dónde estarían?... Todas estas preguntas pasaban por mi cabeza sin rumbo alguno. De repente sonó el teléfono del salón, entonces yo me apresuré a bajar y cuando contesté era mi padre y me dijo que no me preocupara, que le habían llamado por algo que le había ocurrido a mi madre, pero que supuéstamente no era nada grave. Además, me dijo que podría tardar bastante en venir; así que me dijo que pusiera la tele, leyera o me pusiera a jugar videojuegos. Estaba a punto de ponerme a jugar a los videojuegos, cuando recordé el despacho secreto de mi madre. Durante todos estos años yo siempre había querido investigar y descubrir qué habría en aquel preciado y misterioso lugar. Así que reuní un poco de valor y abrí la puerta. La verdad es que estaba decepcionado, no me esperaba para nada encontrar algo así… Era una simple habitación con un escritorio con dos cajones, un ordenador, dos lámparas, una ventana con cortinas translucidas y... ¡un telescopio! En ese momento no entendía absolutamente nada, me esperaba que como mínimo hubiera un par de planos con letritas y números.
Entonces abrí el primer cajón. Esto ya estaba aceptable. Agarré el primer trozo de papel y lo desdoblé; ¡era nada más y nada menos que el plano de un cohete! Debajo de éste había unos cuantos planos con ecuaciones y operaciones que me parecían complicadísimas. Ahora lo entendía casi todo…
Mi madre trabajaba nada más y nada menos que de Ingeniera espacial, este trabajo trataba de diseñar cohetes, satélites, estaciones espaciales, etc. para mandarlos al espacio. En ese momento me sentía muy contento y emocionado porque mi madre y yo compartiéramos esos gustos…, pero lo que yo jamás habría imaginado es que algún día el trabajo de mi madre recaería sobre mí.
Hola soy Zack y actualmente tengo 17 años recién cumplidos. Mi madre falleció hace unos meses debido a la herida de aquel accidente que tuvo, que hace unos años le dijeron que no tenía prácticamente importancia. Me dijeron que mi madre había diseñado el cohete y que anteriormente ella había mandado una sonda para detectar algún planeta con vida. Ellos me explicaron que una sonda es una nave espacial no tripulada, la cual sirve para determinar si un planeta tiene atmósfera, agua, una temperatura correcta, entre otros datos que esta nave espacial era capaz de aportar. Yo todo esto lo sabía porque siempre me había interesado mucho todo lo relacionado con el espacio y este tema me había intrigado aún más debido al descubrimiento que hice años atrás (el despacho de mi madre). Mi madre se había presentado voluntaria para ir en el cohete y realizar aquella importante misión. Ellos hicieron una especie de prueba de conocimientos para reclutar al sustituto de mi madre, ya que ella había fallecido. Lo que no me esperaba es que yo sacara la mejor puntuación de todos los presentados. Que me dieran la oportunidad de viajar en ese cohete era como un sueño. Mi madre había estado trabajando en este cohete para encontrar un planeta capaz de sustituir a la Tierra. En ese momento pensé que ese sería el mejor día de mi vida pero unos segundos después de la noticia el comandante se dirigió hacia mí y me preguntó que si tenía experiencia y también que si había estudiado la carrera. En ese momento mi entusiasmo se vino abajo ya que a pesar de estar estudiando la carrera, yo aún no la había terminado. Los que estaban a mi alrededor lo notaron debido a mi edad y se sintieron un poco mal por mí al no haberme preguntado antes de haberme presentado. Entonces apareció un hombre estilizado con expresión amable y me dijo que todavía faltaban 6 meses para que el cohete despegara y que él se ofrecía a entrenarme físicamente para poder realizar la misión ya que yo era el más cualificado y que además era el hijo de la persona que planificó el proyecto. Yo acepté, y desde ese día yo iba todas las tardes a entrenar. A veces él me daba el día libre porque a pesar de tener muchas ganas de participar en la misión, yo también estaba en la universidad y tenía que finalizar mi carrera.
Llegó el día del despegue y yo ya estaba preparado en la nave espacial intentando ocultar mis nervios. Mi misión era visitar los planetas más idóneos para la vida, comprobando los datos previamente obtenidos por la sonda. Tenía que encontrar un planeta que fuera capaz de sustentar la vida. Este debía tener una atmósfera formada por oxígeno,nitrógeno, argón y dióxido de carbono, una gravedad lo más parecida a la de la Tierra, una temperatura media de 15 grados, un tamaño mediano y una considerable cantidad de agua. La nave acababa de despegar y todo funcionaba correctamente. Después de atravesar nuestro sistema solar, tubimos que cruzar algunos cinturones de asteroides y después de varios meses llegamos a nuestro primer destino. Con mucha ilusión y nervios bajamos de la nave para recoger muestras y comprobar la información enviada por la sonda. Había mucha vegetación, pero ni rastro de vida inteligente. Y resultó que toda la información enviada por la sonda años atrás era real. Además de encontrar esas características, allí encontramos unos seres peculiares a los que posteriormente llamamos Mokkes. Estos seres vivos tenían un color rosado, dos patas, dos ojos y dos orejitas parecidas a las de un conejo. Eran simpáticos y aunque no supieran hablar nos guiaron en busca de comida. Tenía dos satélites muy pequeñitos, aproximadamente tres veces más pequeños que la Luna. El planeta pertenecía a otro sistema solar y tenía una órbita parecida a la nuestra:
-rotación= 32 horas. -translación= 423 días.
Una temperatura media de diecisiete grados. Su estrella era un poco mayor a la nuestra y mucho más joven y alrededor de ella orbitaban otros 4 planetas más. Estos planetas tenían muy parecidas características a este planeta pero su temperatura era mucho más baja o veinte grados por encima ya que nuestro planeta era el segundo más cercano a la estrella. En el planeta descubrimos lagos y océanos, la mayoría subterráneos. Finalmente determinamos que este era el planeta idóneo, y actualmente estamos volviendo a la Tierra, sintiéndome orgulloso de realizar el mayor descubrimiento gracias a los estudios y dedicación de mi madre para finalmente yo acabar su proyecto para salvar a la humanidad de la extinción.
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