El sótano

Desde los dos años, los hermanos García Gámez viven en una casa que, si no fuera porque vive alguien, se diría que está abandonada. Es una de esas casas típicas de las películas y de las novelas, que tiene un aspecto siniestro y fantasmagórico y que cuenta con su típico sótano en él los hermanos tienen completamente prohibido entrar.

Los cinco hermanos, que en realidad no son hermanos de sangre, ya que todos fueron adoptados a la misma edad y el mismo día porque sus padres adoptivos se enamoraron de ellos, hace ya trece años, tienen personalidades muy diferentes, lo único que tienen en común es que les encanta la ciencia-ficción, el misterio y desobedecer a sus padres.

Todos pensaréis cómo han podido estar doce años sin acercarse al sótano. Pues muy sencillo, no conocieron su existencia hasta hace apenas un año, cuando debajo de una alfombra encontraron la puerta para acceder y desde ese momento sus padres hacían guardia constantemente ante la puerta.
Con el comportamiento que notaban en sus padres la curiosidad de los jóvenes aumentó y un día en el que ninguno de los dos estaba, aprovecharon para entrar.
Abrieron la puerta y empezaron a ascender por una escalera de caracol mientras hablaban del suceso:
-¿Qué creéis que habrá?- Dijo Justin.
- Yo creo que estará lleno de fantasmas.- Respondió Jack.
-En mi opinión hay un laboratorio con cosas inteligible. Dijo Jacob.
-Ah, Pues yo creo que estará vacío.-Continuo Jaidan.
-La verdadera pregunta es: ¿Por qué papá y mamá nos lo ocultan?- Observó Jackeline.

Continuaron bajando las escaleras hasta llegar a una habitación con cinco puertas diferentes. Cada uno de los hermanos se sintió atraído por una de las puertas y en ese momento lo que encontró cada uno fue diferente.

Cuando Justin entro a la primera habitación encontró un mundo irreal. Había entrado a una habitación de aspecto antiguo llena de librerías y de libros de pociones flotantes. En la mesa le esperaban pacientes una túnica y sobre ella una varita para que practicara y dominara toda la magia.

En la habitación de al lado se hallaba Jack temblando de miedo, mientras que luchaba contra fantasmas, vampiros y otros seres maléficos, viviendo fascinantes historias en casas encantadas y lugares fantasmagóricos, junto a Scooby Doo.

Por suerte las habitaciones estaban insonorizadas porque si no todos los hermanos de Jacob se hubieran asustado con el increíble grito que pegó después de ver la tabla periódica con una muestra de cada elemento y cómo burbujeaban unas mezclas de diferentes colores.

En la habitación en la que estaba Jaidan no había absolutamente nada. Lo único que le acompañaba era la soledad y el silencio.




Jackelin era una joven sencilla que no necesitaba mucho para ser feliz y entretenerse.
En la habitación en la que estaba había un pequeño escritorio con un cajón. Al ver eso se inspiró y en un abrir y cerrar de ojos apareció un papel para dibujar y un lápiz que había en el cajón.
Ya acabado el boceto, creyó que estaría bien darle un poco de color, pero no tenía lápices de colores para ello, así que solo se dispuso a devolver el lápiz en su lugar se sorprendió al ver que habían aparecido lápices de colores. Los cogió y le dio vida al dibujo.

Cuando ya estaba a punto de acabarlo, sus hermanos entraron por la puerta y lo único que pudieron ver fue a su hermana.
-¿Qué haces?
-Un dibujo, ¿no lo veis?
-No.
-Yo tampoco.
-No yo.
-Negativo.

Les explicó cómo era su dibujo: Tenía planetas y en cada uno de ellos se hallaba uno de sus hermanos: Para Jacob un planeta científico, para Justin había un mundo mágico, en el de Jack había un mundo terrorífico y lleno de misterio y el de Jaidan era un planeta de color blanco que representaba muchas cosas, sin representar nada.
Cuando acabó la explicación sus padres aparecieron con el dibujo de Jakeline en la mano, pero este, real y les explicaron que las habitaciones estaban realmente vacías, que se llaman las habitaciones de la imaginación y con ellas se podía hacer todo lo que se quisiera quisieras. Llevaban mas de 10 años construyéndolo para su 15 cumpleaños que era dentro de unos días. También les dijeron que si realmente deseaban algo, podía aparecer en la vida real, como con el dibujo.

Los adolescentes fueron a abrazar a sus padres y les pidieron perdón por desobedecerlos. También preguntaron que por qué e Jaidan no veía nada y ellos les respondieron:
-Lo que pasa en la cabeza de uno es un secreto y nadie más lo puede saber.

Después de unas risas volvieron como si nada a sus respectivas habitaciones y continuaron con su vida guardando el secreto de las habitaciones.
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