Las instrucciones de la máquina de pan

7 de junio de 2020

Llevamos cinco meses atrapados en el dos mil veinte. El tiempo ha pasado demasiado rápido y demasiado lento a la misma vez. Sinceramente sigo sin entender cómo la gente utilizaba estas pequeñas maquinitas para comunicarse, de todos modos, tengo que darles un poco de contexto: Yo y mi mejor amigo Takumi pertenecemos al año tres mil doscientos uno y fuimos llamados para viajar en el tiempo y ponerle fin a la contaminación ambiental que ha hecho un daño irreversible para la humanidad en el futuro.
¿Por qué nosotros? Sin alardes, Takumi y yo ganamos un concurso mundial de ciencias. De tan frikis que somos, se nos ocurrió crear un virus con baja tasa de mortalidad, pero muy contagioso. Somos unos empollones, lo sé.
Lo importante es que, vaya uno a saber cómo, la ONU se enteró de nuestro invento y nos rogaron traer nuestro virus al dos mil veinte para contagiar a media población mundial... literalmente...cosa que suena un poco malévola. Luego de que se contagiara bastante gente, aislarían a todos en sus casas y así se reduciría la producción de dióxido de carbono porque la gente no usaría el coche, blah blah blah… El punto es: no tenemos la cura. ¡Por una vez que algo nos sale bien!
Como no tenemos la vacuna no podemos regresar al futuro, no porque no queramos. Lo que pasa es que hemos tenido unos problemillas con gobiernos de las potencias mundiales y no nos dejan salir hasta que encontremos una cura para el virus. En fin, un embrollo.
¡Ah!, y agreguémosle que hoy nos hemos quedado encerrados en un centro comercial y¿cómo hacen dos adolescentes para quedarse encerrados en un centro comercial? No tengo ni la menor idea. Aunque quizás sea porque nos informamos que en esta época existe el tiempo y todo tiene horario de cierre.

— Mira este aparato que he conseguido África... Creo que hace pan… ¡Qué pasada!
— Ufff Takumi, otra vez con tus tonterías, tenemos que pensar un plan para poder volver—. Y cómo siempre no me hace caso en nada de lo que le digo y sigue enrollado con ese aparatito.
¡Hasta viene con el recetario! Necesitamos harina... Levadura...
Estuvimos un rato discutiendo como siempre, yo quejándome de su irresponsabilidad y él quejándose de que soy aburrida. Ahora mismo estamos en un supermercado. Quien diría que estaríamos robando ingredientes para hacer pan en una máquina mientras estamos atrapados en el dos mil veinte.

— A ver, creo que esto va con instrucciones... Sí mira, pones los ingredientes aquí— dice abriendo un pequeño compartimento de la máquina — y aprietas el botón rojo y ¡listo! Pan calentito, la solución para todo.

— ¡Instrucciones! ¡Sí!- Ya tenía la idea para crear la cura del virus.


— Entonces… déjame ver si entendí...quieres crear una vacuna que les dé instrucciones a las células para que produzcan una porción inofensiva de la proteína que está presente en la superficie del virus?— Asiento.
— ¡Ajá! ¿has visto cómo ha servido mi máquina de pan?

8 de junio, 2020

Estuvimos todo el día de ayer ideando el plan y paseando por las góndolas del supermercado buscando los materiales necesarios. Ahora estamos en la farmacia para buscar los elementos “raros”.

— Déjame pensar… necesitamos lípidos, cloruro de potasio… fosfato monobásico de potasio...
— Aquí traigo el cloruro de sodio, fosfato dibásico de sodio dihidratado y sacarosa.

Nos ponemos las batas, los guantes y las gafas y comenzamos el procedimiento como empollones que somos. Y estamos orgullosos de ello.
Otra cosa, quizás muchos no entiendan nuestras ideas raras de como va esto así que resumiendo: mi idea tan brillante gracias a la máquina de pan de Takumi es crear una vacuna de ARN mensajero. Si no sabéis que es, buscadlo en internet porque estaré una vida explicando. Total, este ARN mensajero y les dará instrucciones a las células para que fabriquen copias de la proteína que pertenece al virus. El sistema inmunitario dice "oye ¿tú qué haces aquí?" Y genera anticuerpos específicos. ¡Bam! Inmunes.

15 de septiembre, 2020
Han pasado unos tres meses desde que descubrimos la cura. Hemos ido a quinientas oficinas, hablamos con un montón de personas hasta que hoy finalmente dimos con el director de la OMS. Nos miró con cara rara, pero seamos sinceros, no tenía otra opción más que escucharnos.

6 de julio de 3201

¡Hemos vuelto a casa! ¡Hasta salimos en la tele!
Uff, esto ha sido sin lugar a dudas una gran aventura. Se siente... guay salvar a la raza humana la verdad. Salvamos a los del pasado y a los del futuro, debo admitirlo, somos frikis y orgullosos.
Quiero dejar claro que la moraleja no es que las máquinas de pan dan ideas, sino que más vale prevenir que curar... Literalmente
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