El susto que cambió mi vida

Me llamo Aroa y tengo 2 hijos, uno de 7 años y otro de 9. Ellos son un milagro. Mi marido Pablo y yo llevamos muchos años intentando tener hijos, pero hemos tenido muchas complicaciones y ya estábamos buscando sitios en los que pudiésemos adoptar.
El médico al principio me dijo que era muy poco probable que tuviéramos hijos, por ese motivo cuando me enteré que estaba embarazada de Iván me alegré tanto que nos pusimos a viajar durante 5 meses a algunos lugares a los que queríamos ir. Cuando Iván tenía 2 años, me volví a quedar embarazada de Sergio y me puse a llorar, ¡no me lo podía creer!.
Vivimos en una casa grande, lo único que ahora mis padres como son mayores les he traído también a mi casa para cuidarlos y no dejarlos solos, además ellos se lo pasan genial con nuestros hijos y así cuando tenemos que viajar se cuidan mutuamente.
Tenemos suficiente dinero, estamos sanos y somos felices ¿qué más podemos pedir?

Hasta que de repente, después de un viaje de una semana que Pablo y yo hicimos a Pensilvania para un juicio, mi padre me dice que le ha visto un lunar a Iván en el brazo que le parece a él que antes no estaba, yo le digo que no se habrá fijado y que de siempre había estado ahí.
Pero los días pasan y mi padre dice que ahora es más grande, yo para quitármelo de encima decido llevarlo ya al médico y que me digan algo. Cuando voy me dicen que no me preocupe que solamente es un lunar y que no me habría dado cuenta que estaba ahí. El problema empieza cuando Pablo recibe una llamada de su padre y le dice que su tío ha muerto por cáncer de piel. Ahora nos preocupamos ambos porque empezamos a buscar información en internet y vemos que el lunar que dijo mi padre que tenía Iván, podría ser un lunar maligno porque es similar a los de las fotos, y como él es muy blanquito y ya tiene muchos lunares, y ahora conocemos que tiene antecedentes, pensamos que podría ser cáncer de piel. Llamé al médico porque antes de pensar en nada necesitamos que nos lo digan ellos y no suponer nosotros, pero nos dicen que nos dan la cita para una semana más tarde, como yo estoy muy nerviosa vamos al hospital y ahí el dermatólogo se lo mira. Él me empieza a hacer una serie de preguntas, y luego me explica que esas preguntas las hacía porque hay una regla, se llama ABCDE, que consiste en: tener Asimetría en alguno de sus ejes; Bordes irregulares; Color no uniforme; Diámetro mayor de 6 mm y por último Evolución, que consiste en ver si uno de sus lunares cambia de forma o crece a lo largo del tiempo. Pero como había cosas que yo no sabía y para él estar más seguro él me pregunta si puede observar los lunares con microscopio especial para poder tener una visión ampliada de las estructuras cutáneas, me dice que esto es una microscopía de epiluminiscencia. Cuando termina me dice que no me preocupase que mi hijo no tiene cáncer de piel, yo como estaba muy preocupada me pongo a llorar porque pienso que me han dicho que sí, que lo tenía, pero me toca el hombro y me lo vuelve a repetir, y le pregunto si puede mirar a mi hijo pequeño, Sergio, por si acaso. Le mira y tampoco, ninguno lo tiene. Con esto me pregunto: ¿cómo pueden soportar tantos padres que les digan que su hijo/a tiene cáncer? , ¿cómo pueden sobrellevar el dolor de la situación? , ¿cómo afrontan un final no deseado?

Pasa el tiempo y yo le cuento a Pablo las preguntas que me había hecho durante los días de incertidumbre y él me dice que le había pasado lo mismo pero que tampoco se había atrevido a comentarlas conmigo. Después de mucho pensar y hablarlo con mis hijos y mis padres decidimos entre todos ayudar a aquellas familias que no tienen tanta suerte como nosotros. Sólo faltaba concretar de qué forma les podíamos ayudar. Empezamos a buscar tipos de cáncer infantil y encontramos que la leucemia es la más frecuente. Así que decidimos colaborar con asociaciones de padres con hijos que padecen leucemia y como somos abogados les podemos ayudar legalmente por si tienen algún problema, solicitar ayudas económicas, y todo lo que tenga que ver con nuestra profesión.
Todos ahora nos sentimos felices de colaborar, y hasta Iván y Sergio que teníamos nuestras dudas de que nos ayudarían, están muy contentos de la labor que entre todos realizamos.
Es una experiencia que recomendamos a todos nuestros amigos.

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