Cortocircuito de sentimientos

Todo comenzó un día de invierno, cuando Caroline y su abuela se encontraban en su terraza hablando sobre lo breve que es la vida, la abuela de Caroline decía que se sentía muy sola cuando nadie iba a verla, y que no quería pasar así lo que le quedara de vida. Coraline se sintió fatal al oír esto, y días después, tras pensar mucho sobre el tema, decidió hacerle un regalo. Nadie se esperaba lo que esto podía ser. Al abrirlo, vio una caja llena de cables y circuitos; era un robot. La abuela no entendía nada, y Caroline le explicó que era un robot de compañía, iba a estar con ella hasta el resto de sus días. Al principio, no le parecía gran cosa, ya que, ¿cómo va a hacer un robot que no te sientas sola?
Conforme fueron pasando los días, la abuela iba interactuando más con el robot, hacían cosas juntos, comían, jugaban, le contaba sus cosas… Cada vez le estaba cogiendo más cariño ya que se había convertido en parte fundamental de su día a día. Pero ambos sabían que la vida iba a acabar en algún momento, y el robot no iba a poder acompañarla, ya que la única persona mortal, era ella. Pensar esto les daba mucha pena, ya que era la abuela de Caroline quien se encargaba de reponerle las pilas cuando se le acababa la batería, alimentarlo con su gasolina para que tuviera energía, pero en cambio, el no podía hacer nada para impedir que esta se sintiera mal o que no llegara el momento de decirle adiós.
La abuela de Caroline, parecía estar mejor que nunca desde que este robot apareció en su vida, había recuperado las ganas de seguir adelante y se le había olvidado por completo una cosa de lo más importante, su enfermedad. Tenía una enfermedad terminal por la cual los médicos no le habían dado mucho tiempo de vida, Caroline no le quería asustar, y como la veía tan feliz últimamente, no le mantenía informada de nada de lo que los médicos le comunicaban.
Iban pasando los días, incluso meses, y la abuela volvía a notar el cansancio que tenía antes, a la vez que se le iban las ganas de hacer cosas o divertirse. El robot, no entendía nada ya que desde que él había llegado todo iba genial para la abuela de Caroline. Tras días de malestar, una mañana, se levantó con mucha tos y cansancio. No tenía ganas de jugar con el robot, se había despreocupado por completo de mantener al cuidado a este, esa misma tarde, Caroline decidió ir a visitarla, se dió cuenta de que no estaba bien, y decidió quedarse unos días con ella.
Parecía imposible que un robot pudiera tener sentimientos, pero Caroline se estaba dando cuenta de que su robot se veía más triste desde el empeoramiento de su abuela. Una mañana, al despertarse, fueron a ver cómo estaba, pero ya era demasiado tarde, la abuela de Caroline no respondía y al tocarla se dieron cuenta de que no respiraba, llamaron rápidamente a los médicos pero no pudieron hacer nada. Lo que nadie esperaba era encontrar al robot, intentando reanimar a su abuela poniéndole unas pilas en la parte trasera del cuerpo, tal y como hacía ella cuando este necesitaba carga. Caroline se derrumbó al ver el vínculo que había formado entre ambos, y tras darse cuenta de que este robot, no era feliz si no era con su abuela, decidió apagarlo y enterrarlo junto a ella. Para que, ya que en este mundo no podían, más allá de la muerte pudieran seguir siendo todo lo felices que eran aquí.
Con esto, se puede demostrar como por primera vez, un robot pudo tener sentimientos por alguien, parecía imposible, pero no, la abuela de Caroline lo había logrado.
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