ESCEPTICISMO

- Me tienen harta. Se delatan continuamente, son unos ignorantes natos.
- No te escucho bien.
- Parecen gallinas sin cabeza siguiendo a un líder.
- ¿Eso crees?
- Eso creo. Si de verdad el planeta no deja de moverse a través del espacio a una velocidad vertiginosa, ¿cómo es posible que sigamos viendo las mismas estrellas que hace tres mil años?
- ¿Va a seguir con esto, Txaika?
- Aún no ha tenido el valor de responderme, señor.
- Será que tengo miedo de quedarme sin argumentos ante usted.
- ¿Y qué me dice del modelo de aceleración universal? Si la Tierra siempre viaja hacia arriba, eso explica el supuesto efecto gravitatorio que hace que nos peguemos al suelo… Dejando sin razonamientos a la idea que dice que la gravedad es la única fuerza que puede hacer que dos objetos se atraigan gracias a su masa.
- Puede que le esté afectando a la razón la comida en lata.
- Seguro que sí. Oye, si la Tierra rota sobre sí misma a una velocidad abismal, porque los aviones simplemente no se quedan en el aire quietos hasta llegar a su destino, si de por sí la Tierra ya se va a mover debajo de ellos.
- Me está haciendo reír con sus ocurrencias, jefa. Nosotros y todo lo demás -incluyendo aviones- giramos con la Tierra. Por lo tanto, la aeronave se mantendría prácticamente en el mismo sitio donde se elevó en un inicio, y su mágica teoría, quedaría destruida por razones físicas en un parpadeo de ojos.
- No voy a ceder en el objetivo de hacerle cambiar de opinión.
- Está en su potestad intentarlo, pero creo que ha escogido a la persona menos indicada para gastar sus esfuerzos. El movimiento terraplanista confirma la pérdida del prestigio social de la ciencia, no quiera formar parte de ese desperdicio de mentes con potencial.
- Falacias. Que pérdida ni que desperdicio. Sígase creyendo como un bobo con los ojos vendados todo lo que los políticos y los altos cargos nos quieran hacer creer. Con tanta estupidez y tan pocas mentes lucidas vamos a extinguirnos solos antes de que lo hagan ellos.
- Puede ser, pero dudo que sea porque la Tierra sea plana. ¿Ha echado un vistazo a la ventanilla que tiene al lado?
- Nada que ver. ¿Está visionado esas barreras blancas que cubren nuestro planeta?
- ¿Se refiere usted a la Antártida?
- Preferiría llamarlo: el límite de la Tierra, un gran muro de hielo impenetrable.
- ¿Y qué hay detrás de ese muro?
- Nadie sabe a ciencia cierta lo que hay más allá de ese muro que nos aísla. Lo que si le puedo explicar es una leyenda -que no le puedo corroborar-.
- Le escucho, aunque, hable más fuerte, hay interferencias.
- Hay rumores que dicen que los nazis llegaron a cruzar los muros blancos por unos túneles y, lo que descubrieron es un secreto guardado con confidencialidad extrema.
- En resumen, usted me afirma que la Tierra es un simple disco plano que flota en el espacio.
- Suponiendo que el espacio tampoco es una mentira, sí.
- ¿Y qué nos tienen encarcelados mediante unos bloques de hielo, los cuales los humanos más miserables conocemos como “Antártida”?
- Veo que lo va entendiendo, Bikovski.
- Le aprecio mucho, Valentina.
- No me lo demuestra si sigue tratándome de necia.
- Usted es muy inteligente, ¿se lo han dicho nunca?
- No mucho, señor Valeri. ¿No se ha dado cuenta de cuál es mi sexo biológico?
- No recuerdo en que parte de la normativa rusa se especifica que ser mujer te excluye de la perspicacia y el talento connatural.
- A las mujeres aún nos quedan muchos quilómetros por recorrer, amigo. Muchos más que los que vamos a hacer nosotros dos subidos en estas cosmonaves tripuladas.
- No le parece bonita la Tierra desde aquí arriba?
- Muy bonita. Y muy redonda, ¿no le parece?
- Veo que ya no intenta convencerme.
- Tiene su gracia que dos astronautas subidos en tripulaciones entren en un debate tan absurdo.

Suena la radio. Habla un ingeniero.
- Vostok 6, ¿me recibe?
- Afirmativo, señor. Le habla Valentina Tereixkova.
- ¿Está en su señal de radio el señor Valeri Bikovski, tripulante de la nave Vostok 5?
- Así es, señor. Halcón esta a cinco quilómetros de mi nave, hemos estado tertuliando. Lo hemos conseguido. Hemos alcanzado el récord.
- Des de la central les enviamos nuestras más enhorabuenas por su trabajo. Felicitaciones.

Valentina se vuelve a conectar por radio con Valeri.
- ¿Va a exponer su reciente descubrimiento sobre la verdadera silueta de la Tierra cuando lleguemos, compañera? -pregunta Valeri-.
- Cuando los astros se alineen, querido -declara Valentina riendo, primera mujer en viajar al espacio-.

Las naves de Valentina Tereixkova y Valeri Bikovski se aproximaron a una distancia de casi cinco kilómetros -el punto más cercano conseguido en el vuelo- donde pudieron establecer contacto directo por radio.
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