¿Y si ...?

Cualquier estudiante que haya cursado alguna vez las asignaturas de física, química, biología o cualquier asignatura derivada de alguna disciplina de la ciencia siempre se ha preguntado algo del estilo de: ¿Y si …? ¿Y si a Newton no se le hubiese caído la manzana en la cabeza? ¿Y si Einstein no hubiese planteado la teoría de la relatividad? ¿Y si Galileo Galilei no hubiese creado el microscopio o el método científico? ¿Y si Alexander Fleming no hubiera descubierto la famosa penicilina? ¿Y si Hedy Lamarr no hubiese desarrollado el WIFI?

Bueno, tal vez tú no te habrás preguntado nunca esto, pero ella sí. Olivia desde siempre se hizo este tipo de preguntas, no porque no le gustase la ciencia, todo lo contrario, a ella le encantaba y le encanta, pero más le hubiese gustado poder mantener una conversación con cualquier científico que haya marcado la diferencia. Olivia tiene 28 años y es una chica muy inteligente y trabajadora, aunque siempre ha sido una soñadora y un poco torpe. Termino la ESO y bachillerato con una media de diez y entró a la universidad que deseaba donde se sacó la carrera de física y nada más terminarla entró en la de química. Ella se dedicaba a estudiar y aparte sus tardes y sus noches eran de investigación y creación de inventos junto a algunos de sus compañeros de la universidad, muy curiosos también. Nuestra protagonista mil veces al día se planteaba como conseguir su objetivo, la respuesta era fácil, conseguirlo muy difícil, la construcción de una máquina del tiempo o un pequeño agujero negro sintético, es algo tan complejo, pero tan deseado por ella que desde los primeros años que podía pensar racionalmente se lo estaba planteado, mil diseños de diferentes máquinas con diferentes teorías aplicadas, fórmulas y diferentes maneras de activarlas y componerlas.

Una tarde estando al laboratorio junto a su amigo Mario a las seis la mañana ocurrió lo inesperable, Mario ya estaba harto de seguir intentándolo y que no saliera nada, entonces a la propuesta que estaban haciendo esa noche, con la que llevaban más de cinco meses realizándola, la empezó a destrozar a patadas que hicieron que las piezas se movieran de lugar, y ella mientras forcejeaba con él para intentar frenarlo, tiró sin querer encima de la máquina diferentes combustibles, unos ácidos y unos cristales con los que habían trabajado esta mañana para realizar un trabajo de química de la universidad, todo esto provocó que la máquina empezara a hacer ruidos y pegar chispazos y de repente se dieron cuenta de que estaban en un pueblo remoto que no reconocían. No supieron si su máquina había funcionado accidentalmente, si estaban en el pasado, en el futuro, si habían hecho solo una máquina de tele transporte y estaban en otro lugar del mundo, no tenían ni remota idea de lo que había pasado, así que decidieron tranquilizarse e investigar. Sus emociones eran una mezcla entre miedo, alegría y confusión, pero aun así decidieron caminar, ya que estaban muertos de la intriga. Al llegar al casco antiguo de esa especie de aldea, Olivia reconoció al inmediato que estaban en el pueblo de Isaac Newton en el siglo diecisiete y fueron corriendo a donde se situaba su casa para ver si era cierto lo que veían sus ojos y efectivamente Newton estaba sentado debajo de uno de los manzanos de su jardín leyendo un libro, muy emocionados saltaron la vaya y corrieron hacia él, pero no se percató, ya que estaba muy concentrado en su libro, pero de repente a unos cuantos pasos del científico, Olivia se tropezó y se calló, y de la nada empieza a escuchar como si la estuviesen llamando, una y otra vez, con un timbre de voz muy familiar.

Se despierta en el hospital, con su madre al lado y dos médicos que le estaban tomando las constantes, su madre le dice: “Cariño pensaba que te había pasado algo. ¡ Qué susto hija! Tus compañeros te encontraron esta mañana junto a Mario desmallados en el aula de inventos junto a una mezcla de diferentes vertidos según los médicos muy tóxicos al reaccionar entre sí" Y ahí, ella lo entendió todo.
  • Visto: 32