EL PRINCIPIO DEL FINAL EN MI QUERIDA CHERNÓBIL

Era una mañana de abril normal y corriente en mi querida Chernóbil.
Yo era una niña de 16 años que vivía en una casita humilde con sus queridos padres, su hermano menor y su querida abuela. Solía levantarme temprano para ayudar a mi madre con los quehaceres domésticos… Normalmente iba a lavar la ropa y después ayudaba en la cocina. En mi tiempo libre iba a jugar fuera con mis amigos del pueblo. ¡Ah! Se me olvidaba mencionar que yo vivía en el pueblo de Pripyat, aquí todos se conocían y todos eran amigos de todos.

En Pripyat empezó a construirse una central nuclear llamada Vladimir Ilich Lenin por allá en 1972 y nunca nadie iba a pensar que este recurso fuese a convertirse en el principio del final de Chernóbil. Os preguntaréis qué pasó, cómo pasó y cómo conseguí salir viva de allí.

Bueno, pues se supone que en el reactor 4 de la central nuclear se estaba haciendo una prueba de seguridad y este se volvió muy inestable hasta tal punto de saltar su tapa por los aires, desencadenando la emisión de grafito, el material que controlaba la fisión de dentro de los núcleos. Los revisores pasaron esto por alto, ignorando completamente este hecho que sería el detonante de todo… la radioactividad empezó a salir disparada por los aires poniendo en peligro a gran parte de la sociedad Europea. Por culpa de la radiación empezaron a observarse muchas enfermedades y evoluciones de otras como por ejemplo, el cáncer. El día que ocurrió este accidente fue el 26 de abril de 1986 a las 1:23:40 h. Por la mañana estuve todo el día sola en mi casa con mi hermano pequeño que, por aquel entonces, tenía 5 años, mi abuela y mis padres estuvieron fuera todo el día sin antes habernos avisado de a dónde iban y cuándo iban a volver, aunque francamente, no volvieron nunca y aún sigo sin saber qué fue de ellos.
Recuerdo perfectamente que ya era de madrugada y aún no habían llegado, yo me estaba preocupando así que decidí salir con mi hermano en su búsqueda, yendo de puerta en puerta para preguntar si alguien tenía alguna idea de dónde podrían estar. Entonces volvimos a casa y me encontré con 2 agentes militares de la URSS que decían saber dónde estaban mis queridos familiares y que podrían llevarnos a mi hermano y a mí hasta ellos. Estuve un buen rato pensando, es decir, por qué iban a venir 2 militares en mi pobre y pequeña casa sin yo haber pedido algo así. No sé cómo ni porqué pero terminaron convenciéndome y decidí irme con ellos, claramente llevándome a mi hermano conmigo. Estuvimos un buen rato con los 2 militares dirigiéndonos a no sé dónde y sin entender qué estaba pasando.
Hubo un momento en que uno de los soldados llamó a mi padre por su nombre de pila y entonces empecé a sospechar de la posible conexión entre la desaparición de mis padres y el hecho de estar volando en helicóptero con dos personas que nunca antes había visto. Llegamos a un campamento de refugiados de Moscú (¿por qué tan lejos? me preguntaba constantemente a mí misma). Todos los que nos vieron llegar empezaron a preguntar si la central nuclear ya había explotado, yo seguía sin entender nada hasta que un joven de mi edad se acercó y empezó a explicarme que existían rumores de que la central nuclear de Pripyat iba a explotar y a hacer volar toda la radioactividad por toda Europa.
Estuve en busca de mis padres y de mi abuela por 3 días pero nadie sabía nada, aunque quizás ellos sabían cosas que nosotros no sabíamos y ocultaron por seguridad… no lo sé. Durante la mañana del cuarto día de nuestra estancia en el campamento llegó la gran noticia, Chernóbil había sufrido el mayor daño radiactivo de toda la historia y se hicieron suposiciones de que en unos años, no iba a quedar nada de mi querida ciudad. Se dijo que los más cercanos a la zona terminarían con graves problemas de salud y tendrían una esperanza de vida más corta.

Yo y mi hermano sobrevivimos, aunque nunca volvimos a saber nada de lo que pasó y lo que tramaron nuestros familiares para que nosotros llegáramos al campamento. Al cumplir mis 18 años volví a Chernóbil para buscar indicios pero la ciudad no era más que una densa y oscura nube, todo parecía ceniza, no había nada más que restos de lo que antes fue mi querida ciudad, Chernóbil.
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