Los sueños de Julia

Julia, una chica de 21 años, acaba de perder a su mejor amigo en un accidente de tráfico. La imagen del acontecimiento se repetía en su cabeza numerosas veces. “Torbellino mental” a eso se le llama lo que le ocurría; la constante repetición de una situación que la había marcado. Lo sabía porque ella lleva estudiando psicología dos años. Así fue como conoció a Roberto, su difunto mejor amigo.
Había pasado un mes desde la muerte de Roberto; Julia no se sentía con fuerzas para avanzar y disfrutar de su juventud. Llevaba varias semanas sin poder dormir; se levantaba a mitad de noche. Pensaba que tenía pesadillas; pero, claro, era lo lógico después de todo lo que había sufrido. Es lo que se repetía en su cabeza para convencerse de que no necesitaba ayuda.
Su vida se resumía en universidad, comer y dormir; hasta que, un día, su madre fue a visitarla sin avisar. Julia tenía un estado de ánimo más bajo de lo normal y unas ojeras que le cubrían sus sonrosadas mejillas, recibió a su madre con cara de asombro. Al percatarse la madre de la situación de su hija decidió darle algunos consejos:: pon orden a tu vida. expresa tus emociones. Y busca ayudas externas.
Una vez dicho esto, su madre se fue de su apartamento preocupada. Julia se quedó pensativa, creyendo que las palabras de su madre no le servirían de mucho. Pero Julia decidió no dar muchas vueltas al tema, encendió la televisión y se tumbó en el sofa; fue entonces cuando se dio cuenta de la grave situación que estaba viviendo; gracias a que salió un anuncio sobre un equipo de psicólogos. Reflexionó sobre las propuestas de su madre, hasta llegar a la conclusión de que tenía razón.
A la mañana siguiente, cogió su móvil y llamó al número que apareció la noche anterior en su televisión.
Tras unos días de mucho estrés para la chica, decidió ponerle fin a su problema. Nerviosa. entró por el portal dispuesta a aclarar sus dudas sobre lo que le estaba ocurriendo. Segundos después de haber entrado, la recibió un hombre de unos cuarenta años. Estuvieron hablando durante una hora; hasta que, por fin, Julia asumió lo ocurrido.
Tenía “sueño recurrente, así se llama un sueño que se repite constantemente en tu cabeza; cada noche. Y significa que tu subconsciente te quiere decir algo. Los sueños pueden descubrir nuestro futuro, nos anticipan acontecimientos; los sueños tienen una información reservada que el inconsciente manipula, coordina y maneja durante dormimos”. Estas fueron las palabras que se quedaron clavadas en la mente de Julia durante horas.
Después de salir de aquella consulta ella ya no veía su vida igual. No entendía nada, ¿a qué se refería con que te quiere dar un mensaje tu subconsciente? ¿sería que Roberto le querría decir algo?. Julia, cada día que pasaba estaba más nerviosa y dormía cada vez peor, por lo que decidió ir una segunda vez a aquel psicólogo.
Ella tenía muchas dudas tras la anterior consulta. Cuando llegó, se sentó en el acolchado sofá de la sala y lo primero que hizo el psicólogo fue preguntarle lo que le llevaba rondando por la cabeza durante esos días: ¿por qué me pasa esto a mí?, ¿qué tengo que hacer para que estos sueños se vayan de mi cabeza? A lo que el doctor le contestó: como me contaste el oro día, tu mejor amigo se murió hace unos meses. Los sueños recurrentes pueden ser un claro indicador de que algo va mal en tu vida, de que te estás enfrentando a una situación de estrés que no puedes solucionar o evitar. Para que estos se detengan, tendrás que descubrir qué te quieren decir y enfrentarte a ellos.
La noche siguiente, Julia no podía dormir; no quería volver a soñar con Roberto y lo sucedido. Estuvo pensando en lo que le había dicho el psicólogo, enfrentarse a los sueños, buscar el significado de estos…, hasta que llegó a la conclusión de que puede que quisieran decir que tenía que superar la muerte de Roberto, aunque le costase, que no podía seguir viviendo como lo estaba haciendo.
Eso es lo que hizo,.Julia fue progresando con la ayuda de sus terapias. Aunque le costó, reorganizó su vida, empezó a salir y a divertirse; obviamente, con Roberto siempre presente en su cabeza. Consiguió dejar la vida que tenía detrás, tuvo días buenos y días peores, pero lo consiguió y, por suerte, esos sueños desaparecieron.
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