Un día ecológico

Era una mañana normal en la habitación de Pedro. Pedro al despertar se encontraba en la cama recién despierto. Él tenía la cabeza llena de ideas, no sabía que hacer primero en un día como ese. Era sábado y tenía todo el fin de semana por delante, aún tenía tiempo para poner en práctica alguna de sus ideas que le contenían en su mente. Tenía ideas de todo tipo: experimentos, observaciones a los animales; al cielo; a las estrellas, realizar una búsqueda de materiales en el campo… No sabía por qué empezar, no sabía qué hacer, y de pronto entra su perro en la habitación y salta a la cama. Perecía que el perro venía a jugar. Entonces Pedro se levantó de la cama y se fue a desayunar. Arrancó una de sus manzanas del manzano que tenía plantado en el jardín desde hace unos años, pero vio que la manzana por el otro lado estaba pocha. Pedro arrancó otra manzana del árbol, la segunda manzana también estaba pocha, eso le extrañó que se encontrara dos manzanas pochas seguidas, quizás ya estaban un poco viejas o el árbol ya estaba muy viejo. Depositó las dos manzanas pochas al compostador para que en un tiempo se vaya convirtiendo en residuos orgánicos para así poder abonar sus plantas en un futuro. Volvió a su manzano y antes de arrancar la manzana comprobó que estuviera bien, entonces la cogió, se la llevó a su casa, la lavó, la peló y la cortó. La puso junto a otras frutas para comérselas en el desayuno, con el desayuno listo, ya le dio de comer a su perro y salió a dar un paseo por el bosque, allí pudo observar una gran variedad de seres vivos: hongos con seta como por ejemplo boletus y amanitas, también observó insectos como moscas y escarabajos, también se encontró con aves como jilgueros, mirlos, petirrojos y carboneros, vio también un ciervo a lo lejos del camino, que luego huyó al bosque más frondoso al verlo, y también había gran variedad de árboles, sobre todo pinos, cipreses y abetos. Había una gran biodiversidad. Volvió a casa y su perro le estaba esperando, entonces llegó la hora de comer y se fue al huerto a recoger verduras. Recogió patatas, zanahorias, lechuga y tomate que había cultivado con abono y restos orgánicos sacados del compostador. Y también tenía unas gallinas en otra finca, así que recogió unos huevos frescos. Se fue a la cocina y cocinó una tortilla de patatas, una ensaladilla y una ensalada. Después de comer descansó un rato. Y por la tarde se fue a pasear al perro, al salir, se encontró con su amiga Frida, y entablaron una conversación. Estuvieron hablando del desarrollo sostenible, de qué es lo que hacen para cuidar el medioambiente. Frida le contó que ella plantaba un árbol cada semana en fincas particulares, con la autorización de los dueños, y que a ellos les gustaba la idea, así podemos obtener oxígeno de forma natural, y ella también le contó que usaba siempre la bicicleta para ir al trabajo y siempre evitaba las emisiones de CO2 a la capa de ozono. Pedro y Frida siguieron hablado hasta el atardecer. Sobre la ocho, volvieron a sus casas a cenar. Pedro cenó algo de tortilla de patatas y leche fresca. Luego de eso se acostó en la cama. Su perro se subió también a la cama, y, estuvieron reflexionando sobre la creación del mundo y su existencia. Después de reflexionar un rato, apagó la luz y se fue a dormir. Solo quedaba esperar a un nuevo día.
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