Salvando las estrellas

QV Telescopii, año 3021


"Tres años han pasado desde que el CSIC (Consejo Superior de Investigación Científica) decidió enviar a unos investigadores espaciales hacia la constelación Telescopium para ir en busca de una nueva fuente de energía para la Tierra. El Sol está al borde de la muerte y debemos buscar una solución para seguir albergando vida en nuestro planeta. Para poneros en situación, después de superar la catastrófica pandemia del COVID-19 hace poco menos de 1000 años, los líderes mundiales decidieron invertir un porcentaje muy alto en las investigaciones de todos sus campos para estar preparados ante cualquier peligro. Durante todos estos años el presupuesto invertido para la ciencia, nos ha permitido fabricar máquinas y diseñar nuevas tecnologías que han marcado un antes y un después en la evolución humana ¡Hemos sido capaces de crear naves que viajan a la velocidad de la luz! Cuando la humanidad ha necesitado a la ciencia, siempre ha estado ahí. Miles de científicos trabajan a años luz de su tierra natal en busca de la joya de la corona científica, una fuente milenaria de energía para sustituir a nuestro Sol".

Nos encontramos en la nave Gamma, donde mis compañeros y yo llevamos varios años buscando una estrella que pueda reemplazar al Sol, se queda sin combustible para vivir y dentro de poco dejará de sernos útil para seguir prosperando vida. Nuestra principal misión es encontrar esa estrella para que nos sirva como fuente de energía al igual que lo hacía el Sol. Hemos sido destinados a la constelación Telescopium, a trescientos años luz de nuestro Sistema Solar.

Nuestro día a día aquí es muy tranquilo, básicamente nos encargamos de analizar las estrellas de la constelación para comprobar si son factibles o no para nuestro sistema, para ello seguimos una serie de pasos . Mi compañero Philip se encarga de fijar y apuntar con una mira gigante a la estrella que queremos analizar, cuando está en el punto de mira se dispara un láser inofensivo con un gas especial para detectar la composición de ésta. Posteriormente Sadie, la científica estrella de la nave, analiza los resultados del láser y determina la cantidad de hidrógeno y helio que contiene, si la cantidad de helio supera a la de hidrógeno, la descartamos y pasamos a otra.
El principal combustible de una estrella es el helio, para conseguirlo fusiona en su núcleo una gran cantidad de hidrógeno y lo transforma (los núcleos de los átomos de hidrógeno se unen). Cuanto más hidrógeno más tiempo durará la estrella, por lo tanto buscamos estas estrellas, y si las encontramos las marcamos con una especie de bengala espacial.

Hasta hoy iba todo bien, pero ahora mismo nuestra nave se encuentra al borde de un agujero negro, un cuerpo espacial mortal y peligroso que absorbe toda la materia a su paso, del cual para escapar tendrías que ir más rápido que la velocidad de la luz. Nos aproximamos cada vez más hacia su interior, y noto como todo el cuerpo me empieza a pesar más debido a la gran gravedad de este monstruo. Como era de esperar, entramos a la deriva de un vacío oscuro el cual todo era negro por dentro, donde tan solo está nuestra nave.

De repente, una esfera brillando intermitentemente en ese inmenso vacío negro comienza a hablarme con una voz de mujer, llamándome por mi nombre:

“Dafne, Dafne, lo que buscas no está aquí fuera, está en casa. Somos miles de generaciones de estrellas vagando por el Universo, pero la respuesta y el secreto de nuestra vida está en nuestro nacer. Cada una de nosotras somos únicas y de diferente composición y ser, el Sol es irreemplazable, os creó y os vio crecer en vuestro planeta, lo único que necesitas saber es cómo mantenerla viva. Sabéis lo que necesita para que siga con vida, tan sólo tenéis que dárselo como ella os dio la Tierra.”

Cuando dijo la última palabra, el inmenso negro explotó pasando a ser nuestro hogar, el Sistema Solar, nos habíamos teletransportado de una región del Universo a otra, y eso solo puede ser obra de una agujero de gusano, el túnel del espacio y del tiempo.

Sabía lo que tenía que hacer, ya sólo faltaba dar el mensaje, desde la Tierra se les comunicó a todos los astronautas del mundo sin importar su raza o su género, que acudan al Sol inmediatamente. Miles de naves espaciales rodeaban la esfera del Sol, y de pronto, todas empezaron a soltar hidrógeno por los propulsores de las naves. Una imagen de esperanza resplandecía en nuestro Sistema Solar.

El Sol se llenó de hidrógeno gracias a nuestra ayuda, los terrícolas, que unidos como uno solo, conseguimos salvar la vida en la tierra. El Sol había ganado un millón de años más cuidando de nosotros.
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