LA CIENCIA DE LOS ABUELOS

Mis abuelos son de esos a los que ya puede venir Stephen Hawking a explicarle cualquiera de sus explicaciones que ellos entienden todo a su manera. Ya les puedes repetir la explicación cien veces, que si te dicen que han entendido lo de los agujeros negros a la primera no hay forma humana de hacerlos recular.
- Esos, como tu tío Andrés. - dice mi abuelo.
Y lo dice mientras hace el típico gesto de comer con cara de pillo. Yo le insisto en que, por mucho que le guste comer a el tío Andrés, no es lo mismo. Pero nada, que él ya se ha formado su idea y no hay quien se la cambie.
- Con lo delgadito que estaba cuando era joven. Si tú lo hubieras visto... - añade mi abuela.
Son tan científicos mis abuelos que se pasan el día entero hablando de ciencia . A mí a veces me sacan un poco de quicio, pero como no hacen mal a nadie, dejó que sean felices con sus teorías.
- Pues el otro día, hablando con Newton... - ¡Qué vas a hablar tú con Newton, abuela! - ¡Con él y con la vecina de enfrente!
Mi abuela siempre la usa cuando se le escapa algún cotilleo del pueblo. Y ojo que mi abuelo no se salva, por que otra cosa no, pero los dos son igual de cotillas. Así que al final acaban contándome a mí los marujeos del supuesto Newton, sus trapicheos amorosos y toda su vida, como si se tratase de una telenovela.
Mis abuelos son científicos sobre todo para hablar. Les encanta añadir palabras científicas a cualquier cosa. Que si nosequé anatómica, que si la fórmula para la receta de galletas de chocolate, luego mi abuelo con la ecuación para la partida de cartas perfecta. También les encantan usar prefijos. Que si nano por aquí, que si bio por allá. Ahora a todo lo que cocinan con la fruta y verdura del huerto de casa le añade eco delante. Que ojo, ya les gustaría a los mejores chefs del mundo cocinar la mitad de bien que mi abuela, pero la ecoensalada con biogallina acaba cansando. Mi abuela dice que si no le añades alguna palabra o prefijo científico a sus comidas pasan desapercibidas por muy buenas que estén. Que eso es lo que está de moda ahora y que no tengo ni idea. Yo ahí me callo y no opino porque de ciencia no sé, pero de cocina sabe más mi abuela.
Otra cosa que les encanta a mis abuelos es la mecánica cuántica. Eso de que a pequeñas escalas pueden pasar cosas raras les viene de maravilla para explicar lo que les conviene. Como cuando a mi abuelo no le salen los números que quiere en los dados, que dice que es cosa de la mecánica cuántica y que no vale, o el efecto túnel de mi abuela que utiliza para explicar cómo han llegado a su casa los higos del vecino. Yo les intento explicar que en la física cuántica no vale todo, por muy mágico que pueda llegar a sonar, pero ellos lo han escuchado en la tele y contra eso no tengo nada que hacer, por que si lo dice en la tele va a misa. A no ser que en misa digan otra cosa, que entonces surge un conflicto de intereses. El principio de incertidumbre, dice mi abuela en esos casos. Yo ahí ya no me suelo meter, porque son temas peliagudos y corre peligro el suministro de empanadas. Y oye, que la ciencia está muy bien y todo lo que quieras, pero con las empanadas de la abuela no se juega.
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