“EL EFECTO MARIPOSA”

A Juan le habían regalado un kayak por su cumpleaños el pasado martes. Estaba impaciente por estrenarlo el fin de semana, si el tiempo se lo permitía. Nunca había estado tan pendiente de la predicción meteorológica como aquellos días, todos los días la consultaba. Además, como anunciaban que iba a haber un día soleado y sin viento, estaba muy nervioso. Aprovechaba cualquier ocasión para contarle a todo el mundo que próximamente iba a estrenar su regalo. Pero el viernes, en clase de Matemáticas, su profesor explicó algo llamado “efecto mariposa”. Nunca nada le había parecido tan odioso.
El profesor se esforzó por contar a toda la clase una anécdota que le sucedió a Edward Norton Lorenz, quien estudiaba modelos matemáticos que permitiesen predecir el tiempo. Inmediatamente captó la atención de Juan porque ese tema le entusiasmaba. La clase prometía interesante.

Al parecer, tras haber realizado una simulación con el ordenador, Lorenz volvió a repetirla, pero en esta segunda simulación partió de un dato al cual le había quitado los últimos decimales para simplificar. Al consultar los resultados, vio que había obtenido una predicción totalmente diferente a la primera. Al principio, pensó que el ordenador se había averiado (esos ordenadores antiguos se averiaban constantemente), pero se puso a repasar los cálculos realizados por el ordenador y dedujo que no había ninguna avería; la pequeñísima diferencia del dato que había introducido quitando los últimos decimales, había provocado que el modelo matemático del clima que estaba estudiando fuera totalmente diferente al predicho inicialmente con la primera simulación. Lorenz, había descubierto que pequeñas variaciones en los datos de partida daban como resultado predicciones muy diferentes. Llamó a esto “efecto mariposa”porque, como él decía: “un pequeño aleteo de una mariposa en Brasil podía generar un tornado en Texas”. Era, lo que denominaban, el “Caos”.

A Juan, se le nubló la mente con el “efecto mariposa” y el “Caos”. Su paseo marítimo en el kayak estaba en grave peligro por culpa de una insignificante mariposa. Todas las predicciones climatológicas favorables que había escuchado se podían echar a perder por el miserable aleteo de una mariposa. Su delirio le hizo pensar: ¿y si en lugar de una mariposa, resulta que todas las gaviotas del puerto se ponen a volar al mismo tiempo? Seguro que llegaría una tempestad horrible… ¿Y si todos nos empezamos a mover rápidamente generando turbulencias al correr, con los coches o las bicis? ¡No iba a poder estrenar su kayak en todo el año! De pronto se le ocurrió que si una ecuación matemática le podía estropear su paseo por el mar, seguro que había otra ecuación que podía anular a la anterior. Su profesor había hablado un día de números que se anulan, ecuaciones que se cancelan unas a otras.

Enseguida Juan le preguntó qué se podía hacer para anular el efecto mariposa. La respuesta no le gustó nada ya que, como le explicó, en algo tan complejo como el clima no se pueden cambiar las condiciones de todas las variables de forma artificial y tan precisa como para anular ese aleteo de mariposa.
Apenado, Juan acabó las clases del día y se fue para casa. Después de comer, sus padres se sorprendieron de que no quisiese ver la predicción meteorológica para el sábado. Al preguntarle a qué se debía, él les respondió: “Para qué, todo depende de si la mariposa echa a volar o no”.
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