Actualizo constantemente mi estado

Me llamo H2O y vivo en el océano Atlántico. Todas las de mi especie se llaman igual que yo, qué poco originales son poniendo nombres. Desde luego, no se complican la vida. Concretamente, vivo en la playa de Matalascañas. Aquí el agua está calentita, menos mal, pues soy muy friolera.
Aquí veo muchos peces, anémonas, conchas y bellos paisajes. La arena es muy fina y es agradable sentarse sobre esta a contemplar la fauna y las plantas. Tengo muchísimas amigas de mi misma especie. Los días de viento y niebla, me gusta quedar con mis amigas para transformarnos en una enorme ola. Siempre acabamos en el rompeolas, pero por suerte, viene otra ola y nos recoge.
Me encantaría ir a la superficie para observar el sol, pero mi mamá no me deja porque dice que soy muy pequeña para viajar. ¡Pero yo tan solo quiero ver el sol, no tengo ninguna intención de viajar! No tengo la menor idea de por qué dice eso de viajar. Afortunadamente, hoy mi madre está de buen humor y me ha dejado ir a la superficie. Dice que ya soy lo suficientemente mayor como para viajar, pues ya tengo 12 años.
Cada vez que estoy más cerca del sol siento más calor, no sé por qué. Cuando salgo a la superficie, veo al sol. Es un enorme círculo amarillo que da mucho calor. De repente, siento que empiezo a volar. Aunque creo que es imposible, ya que las de mi especie carecen de alas. Cuando miro abajo, descubro que mi casa está muy lejos. Cada vez el paisaje es más pequeño. Quizás sea porque… ¡Estoy volando!
Quizás sean imaginaciones mías, pero me siento menos pesada que antes. Cada vez estoy más arriba. Ahora me encuentro en una especie de algodón de azúcar blanco, aunque… ¡No está hecho de azúcar, sino de mis amigas! Es una suerte poder estar con ellas en esta experiencia tan extraña, porque si estuviese yo sola, me sentiría un poco triste. En este lugar hace mucho frío y no sé si podré soportarlo, soy muy friolera. ¿Por qué hace tanto frío? Si cada vez hay más de mi especie y estamos muy juntas, lo normal sería que tuviésemos calor. Si las nubes acostumbran a ser blancas, ¿por qué esta es tan gris?
Repentinamente empiezo a caer y me noto diferente, como si me estuvieran saliendo plumas. Creo que soy un… ¡Un copo de nieve! Mis compañeras son iguales que yo.
¡Ah! ¿¡Qué ha sido eso!? Un ruido estruendoso ha salido de aquella nube. Y no solo era ruido, era una larga línea eléctrica blanca que ha caído en un árbol situado sobre una colina nevada, seguramente es la sierra de Cazorla. ¡Creo que también voy a aterrizar yo ahí! Cada vez me noto más ligera, como si estuviera bailando mientras que vuelo. Cada vez me encuentro más cerca de aquella colina y de su blanco suelo. Pero… ¿dónde he caído? No me encuentro sobre la nieve de la colina, estoy en un sitio pequeño y de color rosado. ¿Acaso será una cabeza de humano? Pues esta es una cabeza bastante suave. No tiene pelo ni nada que me pueda hacer cosquillas, ¡menos mal! A parte de suave es resbaladiza y hay muchas probabilidades de que me caiga de su cabeza. De pronto me empiezo a resbalar, como era de esperar. Me deslizo por su cabeza hasta llegar a su nariz. Súbitamente el humano dice algo, aunque no sé el qué, no sé su idioma. Era algo parecido a: “¡achís!” Nada más decir eso, acabé por los aires y caí sobre el nevado suelo. Quizás no le he caído bien, ¡qué mala pata!
Llevo aquí en el suelo muchos meses, y ya empieza a hacer calor. ¡Por fin es verano! He estado pasando mucho frío estos meses, llevo esperando este momento desde entonces. De sopetón empiezo a cambiar. Ahora soy igual a cuando vivía en el océano ya echaba de menos ser así. De golpe, mis amigas y yo nos empezamos a juntar hasta que ya estábamos igual que como cuando vivíamos en Matalascañas. Cuando mis amigas y yo éramos copos de nieve no estábamos juntas, pero ahora sí lo estamos. Conforme mis amigas y yo nos vamos uniendo a este riachuelo que estamos formando, este pasa a ser cada vez más y más extenso. De repente, este riachuelo desemboca en un río inmenso y profundo. ¡Es el río Guadalquivir! Al cabo de unas horas, llego a un lugar que me suena de algo. Veo una alta torre, que es… ¡La Giralda! ¡Estoy en Sevilla!
Horas más tarde, llego a un lugar que me es conocido. ¡Es la playa de Matalascañas! ¡Por fin he vuelto a mi hogar! Le hablaré a mamá sobre mi viaje: nuestro ciclo.
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