El dedo de la Muerte

Invierno, Antártida 2011.
El mundo se prepara para un fascinante hecho meteorológico.


Una mancha en el horizonte se fue acercando poco a poco. Extendió las alas, suavemente, las cerró y retomó su planeo.
El albatros cabezagris disfrutó del viento dándole en su plumaje, el ruido del mar, y la paz.

El ave se lanzó en picado hacia mar abierto, y se sumergió hasta siete metros para recoger su alimento, algunos pececillos que estaban nadando.

Una vez que se los comió, voló para posarse en una roca, y contempló el helado paisaje de la Antártida.

La mayoría de sus familiares nunca se paraban a contemplar el paisaje, simplemente volaban y miraban su alrededor, no se paraban a observarlo detenidamente.

Su familia estaba muy orgullosa de su prima, que llegó a volar hasta 10 meses seguidos sin pararse gracias a su cerebro, ya que mientras volaba, una parte del cerebro puede dormir, mientras la otra sigue en funcionamiento.


Retomó el vuelo, y lo hizo durante toda la noche siguiente, mientras dormía.

Al atardecer del siguiente día se encontró con una estrella de mar bastante charlatana.

- Hola pajarillo -le dijo ésta.
- Hola nueva amiga – le contestó sorprendida el pájaro- ¿Que haces aquí, tan cerca de la superficie?
- Mi familia murió anoche. Y junto a ellos mis amigos los erizos de mar.
- Lo siento muchísimo.
- Gracias.
- Mmmm -dudó preguntar el albatros.- Si se puede saber, ¿Cómo es que murieron todos juntos?
- Oh, verás… es una historia un tanto, ehhm…. Larga.
- Tengo todo el tiempo del mundo.
- Pues te lo cuento:
“El día comenzó como otro cualquiera -empezó a contar la estrella de mar,- mis hermanas y yo esperábamos impacientes alguna presa para poder desayunar. Logramos atrapar algún que otro percebe y otros invertebrados más. Fue gracioso, porque todas volvimos el estomago hacia fuera a la vez, y al mismo tiempo nuevamente, segregamos sobre las presas la enzima para destruir sus tejidos, y nos las comimos. ¡Fue todo un banquete! Mi mejor amigo del mundo mundial y yo nos pusimos a arreglar el mar con nuestras conversaciones, somos una pareja rara, él es un erizo de mar. Llegado el momento, yo le dije a mi familia que me iba a dejar arrastrar por la corriente y así dar un paseo, mi amigo también se dejó arrastrar por la corriente, pero por otro lado. No sé cuanto tiempo estuve fuera, pero cuando regresé, una enorme cilindro de hielo, similar a una estalactita, estaba avanzando lentamente.Era como si fuera tejiendo una tela de araña helada cuyo principal combustible era la sal. Este dato lo sé porque se lo escuché decir a unos científicos, lo llaman el dedo de la muerte. Es letal, y cuanto más avanza más poderoso es. Ví morir a mi familia y a la de mi amigo -llegados a este punto la pobre estrella de mar no se aguantaba las lágrimas, y tartamudeaba mucho,- y-y, mi ma-mamá me dijo que estaba muy orgullosa de mí. Snifff, tam-también me d-di-dijo que no me acercara, que alguien te-tendría que seguir con el legado familiar. Me hizo jurarlo, m-mi juramento fue lo-lo último que escuchó antes de-de que la capa de hielo que-que la tenía a-atrapada acabara con-con ella, y-y con el resto de-de mi familia y amigos.”

Cuando terminó la historia, ésta se puso a llorar nuevamente.

- Siento haberte hecho recordar algo tan sumamente duro -se disculpó el ave.
- No, no. Lo primero para superarlo es afrontarlo -le respondió la pequeña estrella.
- ¿Y tu amigo…?
- No lo sé, quiero pensar que sigue vivo, ya que me parece que no estaba en aquella masacre.
- Ya.

El pajarillo miró a la estrella de mar, y fue entonces cuando se fijó en su belleza, en su fino color rosado.
- Muy a mi pesar , nueva amiga, debo marcharme -suspiró tristemente el albatros.
- Lo entiendo, te deseo todo lo mejor.
- Sí, y te diré el motivo de mi repentina marcha.
- ¿Cuál?
- Me has hecho darme cuenta de la gran importancia de la familia, y de que es un gran alivio para mí tenerlos tan cerca. Realmente son lo único que tengo. Y me voy volando muy muy rápido para que lo sepan, y para que estén tan orgullosos de mí como yo de ellos.
- Me alegro mucho por ti.
- Espero que encuentres al pequeño erizo -se despidió el pájaro.- Adiós amiga.
- Adiós, yo espero que te des cuenta de lo mucho que te admira tu familia -respondió la estrella de mar.-Adiós.

El albatros cabezagris retomó el vuelo, dejando atrás a su nueva amiga.
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