2 Vidas

Ciencia-letras, letras-ciencia, dicotomía que emborronaba mi mente, emulsionando ,
cada vez que las escuchaba juntas, palabras que tanto habían configurado o
desconfigurado mi vida. Acababa de escucharlas de unos jóvenes que habían subido al
vagón del tren donde yo estaba, eran como sonidos lineales que mi oído captaba y
enseguida mi cerebro había mandado la orden de recordar. Recordar mi vida marcada por
esas palabras y de pronto me llegaron los relatos de mi abuela, aquella mujer que narraba
dando vida a todos mis animales preferidos, volando con sus palabras y dibujándose en mis
iris sus historias. Y mi abuelo, simplemente un genio, que se las arreglaba para sacarme de
la escuela de infantil argumentando cualquier tos o dolor de barriga y llevándome a ver el
mundo, a contar piedras. Ellos un día siendo aún muy pequeño dejaron de estar, pero
siguieron en mí sus enseñanzas. Y ahora en mi recuerdo mi madre siempre leyendo, su
sonrisa y su fuerza la tengo, y sus palabras , perfectamente hilvanadas, inculcaron en mí
ese afán por la lectura. En mi padre hubo ciencia y tecnología y en mí esa extraña mezcla.
El tren se iba deteniendo y mi móvil marcaba ya las 8 , llegaría al trabajo, en aquella
central eléctrica, no sé si alguna vez pensé que sería mi trabajo ideal pero por mi cara
reflejada en el cristal creo que la respuesta estaba clara. Y ese cristal y todos traían a mi
mente aquel día , el accidente, esa autovía , teníamos que haber seguido una
representación de figura lineal, todo en horizontal, nunca una parábola y algo falló, esa
variante no figuraba... y todo explotó . Pasó todo tan rápido, me desperté a los dos meses,
con aquella tía mía a la que yo veía dos o tres veces al año y con la que ahora viviría y que
le molestaba todo de mí, creo que hasta el acompasamiento de mis sonidos al respirar.
Y empecé a estudiar aquella carrera , Ingeniería Robótica , nunca olvidé la lectura, nunca
dejé de escribir y un día encontré por azar aquel artículo de Ron Mallet, un prestigioso
científico que quiso volver a ver a su padre y aquella idea se convirtió para mí en mi forma
de sobrevivir.
Al terminar la carrera , mi tesis versó sobre una máquina del tiempo, construí un utensilio
que configurando un láser, que generaría un haz circular de luz; el espacio dentro de ese
anillo de luz debería curvarse a través de una compleja ecuación de segundo grado que
generaría una función cuadrática y como el espacio y el tiempo están íntimamente
conectados, pues curvar el espacio también curvaría el tiempo, y así pasaríamos del tiempo
lineal en el que vivimos a un tiempo curvado con posibilidad de volver al pasado. La tesis
fue muy bien valorada y pronto tenía en mi correo electrónico varias propuestas de trabajo y
opté por elegir esta central.
Al bajar del tren y llegar al trabajo pensé que quizá había llegado el gran día, llevaba
5 años desde que inicié tras la tesis aquel artilugio, cinco años de sueños pero también de
fracasos y hoy 20 de julio de 2030 había llegado el momento, fiché, entré a mi despacho,
completé los proyectos, escribí por wasa un triste hasta pronto a mi tía y al ver en la hora
del móvil las 12.45 sabía que faltaba un cuarto de hora para el fatídico accidente, caminé
hasta el laboratorio, entré en una segunda sala a la que sólo tenía yo acceso y contemplé
mi máquina, mi sueño, mi vida, me senté , cambié los parámetros de la fecha, coloqué

aquel malogrado 20 de julio de 2020 y sin saber qué pasaría pulsé el Enter del Láser y cerré
los ojos, no ocurría nada, pasaron minutos y cuando me disponía a levantarme, vi como no
podía hacerlo , entonces miré atrás y una especie de agujero negro me succionaba, volví a
cerrar los ojos y sin saber qué sería de mí, noté cómo ya no estaba sentado en ese rígido
asiento de mi máquina del tiempo, sino mi coche, mi antiguo coche, mi hermana al lado , mi
padre y mi madre delante, mis ojos se nublaron de lágrimas, quise decirles todo mientras
veía la carita de mi hermana durmiendo pero al mirar el reloj del coche sabía que tenía sólo
cinco minutos. Rápidamente le comenté a mis padres que me había mareado y escuché a
mi madre decir “ Tranquilo, paramos y después continuamos el viaje” Y eso pasó, paramos
y continuó el viaje.
Soy consciente de que he vivido dos vidas y que la ciencia me ha ayudado mucho...
pero también las letras.
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