EL CUADERNO DE PITÁGORA

7:00 H. 4 de diciembre de 2019.

Soy Paula Apesteguía, oceanógrafa del Instituto de Oceanografía de Valencia.

He sido requerida para llevar a cabo una investigación, sobre el cambio en la biodiversidad que se está originando en el Pacífico Norte, debido al cambio climático.

Al parecer el deshielo marino ha abierto caminos antes imposibles, entre diferentes razas de pingüinos.
El Océano Pacífico es el océano más grande del mundo, ocupa alrededor de un tercio de la superficie terrestre y debido a su enorme tamaño es el hogar de una gran variedad de criaturas marinas. La profundidad del océano varía desde aguas poco profundas cerca de las costas hasta la Fosa de las Marianas.

En la investigación que va a llevar a cabo el equipo, queremos indagar sobre un posible virus mortal para los mamíferos, que se está propagando por las aguas del Pacífico, como consecuencia del deshielo y que puede llevar a graves consecuencias.
A raíz del deshielo, las especies árticas y subárticas están interactuando y es este contacto el que ha introducido el virus.

Yo y mi equipo de 6 personas, entre las que se encontraba uno de los mejores capitanes de EEUU, salíamos desde California, concretamente desde el Puerto de San Francisco, para llegar hasta Japón.
La investigación se financiaba con el dinero del Instituto y para llevarla a cabo contábamos con un laboratorio a bordo para hacer pruebas in situ, a los animales que fuéramos encontrando.

Viajábamos en un barco de goleta, una embarcación fina y rasa, con dos o más mástiles y velas cangrejeras. Es un tipo de embarcación de vela muy similar al bergantín, pero más pequeña. En ella embarcamos junto con un montón de aparatos para poder llevar a cabo nuestra investigación.

Día 1:

Salimos de San Francisco con mucha ilusión. Aunque no era la primera vez que íbamos a embarcar para ir a investigar, si era la primera vez que íbamos al Pacifico Norte. Todos estábamos ilusionados y con la esperanza de que íbamos a descubrir de qué se trataba ese virus.

Decidimos que a las 17:00 h. seria nuestra hora de zarpar rumbo a la investigación.
Hemos observado que en el Pacífico Norte se están produciendo aumentos de temperatura más rápidos que en cualquier otra región del planeta, lo que está provocando un deshielo más rápido de lo previsto, por lo tanto, hay muchas placas de hielo que se caen.

Creo que hablo en nombre de todos cuando digo que la primera vez que vimos una placa de hielo caerse fue impresionante. Mientras nos poníamos los trajes de buceo, escuchamos un ligero ruido, que cada vez era mayor. Nos quedamos paralizados y cuando menos lo esperábamos, una placa de hielo gigante cayó ante nosotros y el barco se empezó a mover de manera peligrosa, tanto que llegamos a pensar que volcaría; pero conforme iban pasando los segundos se fueron calmando las aguas. Fue una experiencia emocionante que no podremos olvidar.

Día 2:

A la mañana mi equipo y yo hemos tenido la suerte de encontrar un Spheniscidae. Es muy extraño porque se trata de un pingüino que casi siempre se encuentran en el hemisferio sur. Se trataba de una prueba clara de cómo las especies empiezan a navegar en zonas fuera de su hábitat natural.

A la tarde tuvimos una gran tormenta, pero gracias a nuestro gran capitán, conseguimos salir airosos. Aunque estábamos un poco nerviosos porque era una de esas tormentas que parece que el agua te quiere tragar. Nosotros con mucho miedo nos metimos en el laboratorio que era el sitio más seguro de nuestro barco.

Hemos acabado el día haciendo pruebas al pingüino que habíamos capturado.

Día 3:

Al pingüino que capturamos ayer lo hemos dejado en libertad, porque ya le hemos realizado las pruebas necesarias. Nos hemos sentido felices al verle marchar en busca de su familia. Gracias a él, hemos podido realizar un gran trabajo, porque hemos averiguado otras características del virus. Entre otras, su repercusión en la especie humana, como que los síntomas van a dependen de la acción directa del virus sobre los órganos o tejidos afectados y de las bacterias que proliferan en los mismo.

Además por fin hemos constatado de donde procede el virus, se ha originado a través de un proceso natural entre las especies y a medida que el hielo se derrite, el virus se propaga.

Conclusión de la expedición:

El cambio climático lleva al derretimiento del hielo y la pérdida de hábitat para los animales que viven en el Ártico. Pero existe una consecuencia secundaria invisible del aumento en la temperatura del planeta y del aumento en el nivel de las mareas: un virus que se abre camino en el deshielo y que es potencialmente mortal para los mamíferos.

Documento confidencial, hecho por: Paula Apesteguia




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