CUIDANDO EL PLANETA

Había una vez dos dinosaurios que eran amigos. Se llevaban muy bien, vivían juntos, jugaban juntos, lo hacían todo juntos.
Son Paco y Pepe.
Un día de verano muy caluroso, mientras estaba bañándose en un lago, vieron algo en el cielo que se acercaba rápidamente. Era una gran esfera de fuego que entraba en la atmósfera a toda velocidad y caía detrás de una montaña cercana aunque no pudieron ver que ocurría con ella.
Ese mismo día por la noche , mientras dormían en su cueva, los despertó un fuerte estruendo que venía desde donde había caído la bola de fuego. Muy asustados salieron al exterior y asombrados vieron como las montañas explotaban y salían despedidas rocas y fuego.
Temblando, se acurrucaron juntos en la entrada de la cueva. No pudieron volver a dormir en toda la noche por miedo a que la montaña en la que estaba su caverna también explotase.
Por la mañana había mucho humo, el aire era irrespirable. Todo a su alrededor se había quemado, ya no quedaba vegetación y el agua del lago estaba llena de ceniza y la que brotaba de la tierra estaba demasiado caliente. No tenían comida ni agua, así no podrían sobrevivir…(murieron y la propia naturaleza los sepultó).
Pasaron millones de años. En ese tiempo, los dos dinosaurios se convirtieron en una substancia negra y viscosa. Aunque no podían verse se sentían unidos e incluso podían comunicarse mentalmente.
Miles de años después, los hombres empezaron a explotar los recursos de la naturaleza y una compañía petrolífera instaló unos pozos en la misma zona donde los pequeños dinosaurios habían perdido la vida.
En la sustancia extraída se encontraban los dos amigos, con ella se fabricaban multitud de productos; así que se encontraron en una fábrica de plásticos que producía envases, pajitas, botellas, platos, vasos y entre otras muchas cosas más bolsas de supermercado. Así que acabaron metidos en
un pack dentro de una caja perteneciente a un palé que estaba dentro de un camión que se encargaba del reparto a una gran cadena de supermercados.
Estuvieron juntos hasta que la cajera del súper los separó. Cada uno conteniendo una compra. Yendo a parar a distintas casas. Quedando guardados en un cajón de una cocina, esperando a ser utilizados como bolsas de basura.
Hasta que por fin un día sin esperarlo ocurrió; Pepe oyó una voz que lo llamaba pero no conseguía saber de donde procedía. Pensó que era producto de su imaginación. Estaba flotando en lo que él creía un inmenso lago rodeado de toneladas de plástico. La voz no dejaba de oirse, cada vez más cerca. Pronto pudo oirla con total claridad, era la voz de su amigo Paco, así que gracias a la impulso del agua y a su nueva capacidad para flotar llegó hasta su amigo. Cuando se encontraron, se enroscaron el uno con el otro con mucha alegría.
La felicidad les duró poco porque cerca de ellos había una tortuga incapaz de nadar; tenía una aleta atrapada en un trozo de plástico. Los dos amigos se acercaron a ayudarla y consiguieron liberarla enroscándose en el plástico y tirando de él suavemente para no dañar al animal, que al quedar libre les acarició con su cabeza.
Pasó el tiempo, Pepe y Paco llegaron a una playa donde un grupo de jóvenes concienciados con el medio ambiente, pasaban sus ratos libres recogiendo basura para reciclar. Así que los dos amigos llegan a una planta de reciclaje y juntos acaban convertidos en una única bolsa biodegradable.
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