Ciencias que enamoran

Todas esas historias de amor que siempre acababan bien, hacían parecer que ese sentimiento era mágico, yo también lo deseaba tener algún día, sobre todo cuando observaba a mis padres sonreír de esa manera cuando estaban juntos. En pocas palabras, el amor me fascino enseguida, al menos hasta que de verdad lo viví, entonces mi burbuja del amor perfecto explotó.
Llegué a mi adolescencia siendo bastante ingenua desde mi punto de vista, o dicho de otra forma, cuando aún vivía en un mundo color de rosa.
Siempre había sentido un vacío en mi interior, pero eso cambio cuando conocí a las que pronto serían mis dos mejores amigas. El amor de la amistad, muy bonito pero la historia no acaba así.
Cuando me preguntaban sobre esto decía que era bastante complicado, ahora pienso que solo fue un montón de drama sin importancia. ¿Habéis escuchado eso de las dos mejores amigas que se enamoren del mismo chico? Seguro que sí, y diréis “Esto siempre acaba igual” tal vez tengáis razón, pero necesito contar esta parte para que entendáis la siguiente.
Ahora os haré el resumen más corto que puedo hacer de esto: Un chico y dos amigas, ¿Qué pensáis que sucede?
El chico, también conocido como PROBLEMAS, rompió mi universo perfecto y lleno de fantasías.
Mi mejor amiga se llevo al chico, yo salí con el primo de mi otra amiga para llenar el agujero que tenía, no me juzguéis, solo era una adolescente teniendo su primera experiencia en el amor.
Los humanos hacemos muchas estupideces, una de ellas es engañarnos entre nosotros y es que cuando el novio de mi mejor amiga me dijo que era yo la que le gustaba no pude hacer otra cosa que serle infiel a mi novio y a mi amiga.
Soledad, todos se alejaron de mí de un día para otro, y el chico…Bueno, él y yo nos volvimos esa pareja en la que yo era la idiota que perdonaba a su novio por muchas veces que la engañaran.
Un año después me libré de ese círculo vicioso. La amistad que tenía antes, volvió, pero por poco tiempo. Una de nosotras se fue porque ya no éramos lo suficiente interesantes y yo me había vuelto tan insensible y fría que espanté a la otra. ¿Qué os había dicho? Dramas.
No intenté hacer más amigos, mi pensamiento fue que ningún humano conseguiría soportarme lo suficiente como para quedarse. Creeréis que todo esto es tonto, pero descubrir que la vida no es hermosa como pensabas te cambia.
Salí del instituto, viajé al extranjero y decidí llevar mi vida por el camino de las ciencias, tiempo después me dedicaba a investigar y experimentar con las emociones y los sentimientos. Todo esto empezó con la creencia de un amor mágico, quería decirle a mi mente que ese sentimiento no era nada más que mensajeros químicos que proporcionan una gama de sensaciones que van desde el placer, la euforia, la confianza y la seguridad, hasta la ansiedad y la depresión.
Durante el enamoramiento ocurren cambios fisiológicos impresionantes en nuestro organismo. Se modifica la producción de hormonas, cambia de manera notable nuestro estado de ánimo e incluso se llega a tener una percepción diferente de la realidad.
Se sabe que los enamorados presentan estados de ansiedad y estrés moderados que se manifiestan a través de un aumento en la sudoración, la presión arterial, el ritmo cardíaco (palpitaciones) y en los movimientos peristálticos intestinales, las famosas "mariposas en el estómago". Os dice todo esto una persona que lo ha experimentado y que dedica su vida a estudiar este tipo de cosas. Cosas que creemos increíbles y que resultan tener una explicación científica más.
¿Y yo? ¿Sentiría eso de nuevo? Hay algo que nadie puede explicar, y es que el cerebro sigue enamorándonos de cualquiera sin preguntar.
Tenía 25 años cuando mis investigaciones dejaron de hablar sobre el amor.
La sonrisa. ¿Sabíais qué la sonrisa y la risa liberan endorfinas, dopaminas, serotonina y adrenalina que contribuyen a reducir el dolor físico, emocional y mejorar la salud, porque activan el sistema neuroendocrino e inmunitario, elevan el número de leucocitos y favorecen la plasticidad cerebral?
Había algo de lo que estaba segura, desde que él llegó aquel día, era más feliz. Yo era una persona totalmente complicada y molesta, pero sin saber como, él consiguió soportarme y hacer que las personas no me parecieran tan desagradables. Cuando me di cuenta ya estaba sintiendo esas “mariposas en el estómago”.
Y sé que como científica debo saber que no es nada extraño, solo es nuestro cerebro haciendo su trabajo, nada increíble ni mágico como las historias de amor, pero luego miro su sonrisa y tío, eso no puede ser ciencia.
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