EL HOMBRE NO ES AMIGO DE LA NATURALEZA

EL HOMBRE NO ES AMIGO DE LA NATURALEZA

Antes cuando iba al campo a estar con mi familia, no encontraba ninguna bolsa de basura en el suelo. Tampoco había ningún desecho de cualquier animal que hubiera estado allí, porque los dueños lo recogían de inmediato. Y no se dejaban huellas en el lugar por donde se había pasado o se había permanecido en un día de disfrute.
Con el paso del tiempo, continué yendo al campo y cada vez me encontraba más restos de desperdicios, dejados por la mano humana. Si la visita era al parque natural que envuelve el perímetro del río de mi ciudad, al acercarme a este, los escasos animales que sobrevivían, estaban faltos de oxigeno y enredados en algunos desechos que las personas dejaban allí.
Pero no solo el campo se encuentra contaminado, la ciudad también lo está, fruto de la falta de civismo de las personas, mientras estoy dando una vuelta por el vecindario, siempre he de evitar pisar un chicle, una cascara de plátano o los excrementos perrunos que no son retirados por los dueños de las mascotas, en resumen, toda la mugre que la falta de urbanidad, de respeto y de consideración de determinadas personas dejan en ese lugar.
Pero en las ciudades también la mano del hombre atenta contra el medio ambiente de otros modos: la polución que provocan las grandes empresas al producir es otro de los factores que perjudica severamente nuestro entorno con el humo y la pérdida de calidad del aire que respiramos, lo cual incide de manera directa en nuestros pulmones y, por tanto, en nuestra propia salud.


También cuando acudo a la playa, puedo ver cómo el mar se ve perjudicado por la contaminación, por todos los residuos que quedan en las costas y entran en el mar. Y al entrar en el mar todas las latas, las redes… los animales se que quedan enredados, con falta de oxigeno, pierden la movilidad y mueren por inanición o porque otras especies, aprovechando su cautividad, los devoran.
Siempre pienso lo mismo, la mano del hombre está detrás de ello, de forma que los residuos que los servicios de limpieza de los municipios retiran en las playas y los mares durante la temporada alta veraniega, coincidiendo con la mayor asistencia de personas a las mismas, son muy superiores a los que se recogen en las épocas de escasa afluencia de personas a las playas, la llamada temporada baja.
Esta falta de conciencia del ser humano repercute en su propia salud, ya que la contaminación del mar afecta a los peces, que ingieren plásticos y otros objetos contaminantes, con lo cual, al consumir nosotros posteriormente los peces, estamos siendo contaminados indirectamente, perjudicando nuestra salud y con ello nuestra calidad y duración de vida.
Convendría, pues, una mayor conciencia cívica de todas las personas, y así, ya sea en el campo, en el mar o en la ciudad, la naturaleza volvería a ser lo que fue en sus orígenes, el medio ambiente gozaría de mejor estado y las personas recibiríamos el premio de mejorar nuestra salud.

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