El ser humano huye de sí mismo

26 de abril de 3086. Entre 1964 y 1986 la Unión Soviética lanzó al Océano Ártico miles de bidones que encerraban residuos radioactivos procedentes de sus centrales nucleares. Ahora, debido al estado de dichos bidones, el uranio y el plutonio contenidos en ellos están siendo liberados y están contaminando los mares y océanos terrestres. Consecuentemente, los noventa y cinco mil millones de habitantes que actualmente pueblan la Tierra, deberán abandonarla hoy.

Sin duda, quien nos permite alejarnos para siempre de ella, es la ciencia. Los avanzados conocimientos del ser humano han permitido diseñar y construir una nave capaz de crear agujeros de gusano, que consisten en curvaturas del espacio-tiempo. Esto ha sido posible, en parte, gracias al reciente descubrimiento de la existencia de los agujeros blancos. Los agujeros blancos son lo contrario a los agujeros negros; ya que estos últimos no dejan que nada escape de ellos, mientras que los otros, no permiten que nada entre. De este modo, se comprendió que conectar un agujero negro con uno blanco sería suficiente para crear un agujero de gusano y obtener así un túnel de acceso directo a otro lugar del universo. En este caso, el destino será Próxima Centauri b, un planeta localizado a 4,23 años luz de la Tierra. Según investigaciones científicas que se llevan realizando desde 2016, este planeta podría permitir la vida en él. En Próxima Centauri b, un hemisferio mira hacia su estrella mientras que el otro, se encuentra eternamente a oscuras. Sin embargo, numerosos estudios demostraron que entre ambos existe una zona cuya temperatura aproximada es de 0 °C, por lo que sería muy probable la presencia de agua líquida. Así que, el oxígeno de su gruesa atmósfera y la región habitable ya mencionada hacen de Próxima Centauri b un nuevo planeta en el cual vivir.

Pero, las causas y las soluciones del abandono del Planeta Azul no son menos interesantes que la casualidad que está ocurriendo hoy. Justamente este día, se cumplen 1100 años del accidente nuclear de Chernóbil, el más importante de la historia. La localidad de Prípiat, en la cual vivían los trabajadores de la central nuclear y sus familias, se convirtió en una ciudad fantasma cuando, debido a la catástrofe, sus cincuenta mil habitantes se marcharon para siempre de ella. Por tanto, no es descabellado pensar que esto no es una simple coincidencia, y que la Tierra ha querido recordarnos que nuestra actuación sobre ella, acaba dañándonos a nosotros mismos. Y, es que, así es el ser humano. Una especie que antepone el desarrollo económico, social y tecnológico al bienestar tanto de las especies vegetales y animales, como al suyo propio.
No obstante, la situación actual es bastante más grave que la que se vivió en Prípiat en 1986. Pues, en este caso, miles de millones de personas deberán irse de su planeta.

Aunque he de decir que el ser humano no es el único que deja la Tierra, ya que gran parte de la fauna terrestre también lo hará. A parte del ganado y las mascotas, varios individuos de las diversas especies salvajes podrán viajar a Próxima Centauri b, gracias a la labor de miles de personas de los distintos países que los han capturado para que tengan una mayor posibilidad de sobrevivir en el nuevo mundo. Estos animales serán distribuidos por las diferentes zonas del planeta, haciendo que el nuevo lugar en el que habiten se adapte a ellos.
Por supuesto, también se llevarán semillas de muchas especies vegetales para intentar que germinen en Próxima Centauri b.
En cuanto al ser humano, esta especie también deberá adaptarse psicológicamente a su nuevo hogar, algo que resultará un tanto complicado.

Entonces, llega el momento de marcharse. Debido al gigantesco tamaño de las naves, cada una puede albergar un máximo de tres millones de personas. Pero, hay una nave de unas proporciones aún más grandes que despegará de Cabo Cañaveral (Península de Florida), desde donde la NASA lanza sus cohetes, y que creará el agujero de gusano. Conforme las personas entran en las naves que los dirigirán hacia Próxima Centauri b, los pequeños de las casas preguntan a sus padres que a dónde van y que cuándo regresarán. En la mayoría de los casos, los progenitores no responden ya que la nueva realidad a la que se encaminan también les resulta inconcebible a ellos. No sabemos si el astro estará poblado ya por algún tipo de civilización subterránea. Sin embargo, lo que sí que sabemos es que el tiempo en el que podamos vivir en Próxima Centauri b será efímero, a no ser que aprendamos a no tropezar con la misma piedra y no dañemos ese planeta.
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