¿PASADO O PRESENTE?


La última vez que se le recuerda con vida fue en la década de 1680. Pero, ese día , ese 10 de octubre de 2007, lo cambiaría todo.

Yo, como siempre, me dirigía al trabajo cuando recibí una llamada de mi jefa. Su tono de voz no era el común. Se podía percibir su urgencia al hablar.
En cuanto me colgó, pisé el acelerador del coche como nunca antes lo había hecho. Una sensación de impaciencia y nerviosismo recorría mi cuerpo. No podía ser cierto.

Al llegar, encontré a todos mis compañeros agrupados alrededor de algo. Se podían distinguir sus voces asombradas: “wow”, “¡cómo es posible, mira quéperfección!”.
Me acerqué con cautela y mis ojos no podían creerse aquello que estaba viendo:
un esqueleto de dodo perfectamente conservado, simplemente inverosímil.

A la mañana siguiente volví con todo mi material y preparado para dar todo .
Lo primero que hice fue coger uno de los huesos y me quedé atónito mirándolo.
Las epífisis se encontraban intactas; la diáfisis, levemente desgastada. Pero, a pesar de ello, seguía estando perfecta.
Agarré otro hueso, el cual se encontraba partido en dos, y lo observé lentamente. Toda esa estructura, toda esa perfecta estructura.
De repente, sentí una mirada. Era mi mejor amigo, Andy. Nada más ver su cara, ya sabía lo que me quería decir. Yo asentí sonriente y volví a concentrarme en aquella estructura.

Ya había pasado una semana desde aquel descubrimiento y en el laboratorio habíamos hecho muchos progresos, las piezas del esqueleto empezaban a encajar.
No sé en qué momento se me encendió la bombilla y decidí coger una muestra de ADN. .
“Para qué reconstruirlo si podemos traerlo de vuelta a la vida”, pensé.

Andy decidió ayudarme y entre los dos conseguimos hacer grandes avances.

Al cabo de dos meses encontramos la manera de traer ese dodo de vuelta a la vida. Creo que estás pensando lo mismo que yo: alucinante, ¿no?
Era pulsar un botón y podríamos cambiar el mundo para siempre. Si traíamos de vuelta a este animal, quién diría que no lo podríamos hacer con otro o incluso con un ser humano.

Impaciente y a la vez nervioso, me acerqué a pulsar ese botón plateado brillante.
Cuando estaba a menos de un centímetro de él, Andy me agarró la mano y me miró seriamente. No sabía lo que estaba haciendo.
con sus ojos fijos en los míos. Me dijo:

--¿Crees que estamos haciendo lo correcto?
--¿A qué te refieres con eso? --respondí todavía temblando por el momento que iba a suceder en un segundo.
--¿Si traemos de vuelta a la vida a este animal, qué más se podrá traer? ¿No ves que…?

Antes de que pudiese terminar la frase, ya me había lanzado a pulsar el botón.




Se escucharon ruidos de máquinas funcionando, y al pasar los 10 minutos, un silencio escalofriante llenó la sala.
Andy y yo nos acercamos al pequeño cilindro, que anteriormente se encontraba vacío pero que ahora contenía a un ser asombroso: un cuerpo grande, unas alas rechonchas, una cola pequeña, patas cortas y un pico grande y curvo. Sus plumas de colores negros, grises y blancos le cubrían todo aquel cuerpo.
Sentí la necesidad de sacarlo de allí y observarlo más de cerca, pero Andy me frenó.

Nos quedamos un largo rato observando a aquella ave sin saber qué hacer.

--¿Deberíamos contárselo a alguien? --pregunté.
--Podríamos ganar millones --dije pensando en voz alta.

Andy me mandó una mirada severa, como sí lo que acababa de decir fuese algo sin sentimiento, aunque en cierto modo lo era para el pobre animal, el cual se había quedado dormido después de haber estado más de media hora golpeando aquellas paredes de vidrio indestructible que le rodeaban.

Pasada otra media hora, me levanté con decisión armándome de valor y dije las palabras que ninguno nos atrevíamos a decir:

--Hay que hablar con la jefa.

Vale, creo que ahora mismo todos estabais pensando que ella lo sabía. Pero no, pensamos que sería mejor idea llevar este tema por nuestra cuenta por si algo salía mal..

Los siguientes días fueron extraños. Después de dejar el dodo en manos de mi jefa, ya no sabia nada de él.

Estaba pensando embobado, hasta que mi móvil comenzó a sonar: “ANDY”, ponía en la pantalla de mi móvil, el cual no paraba de mirar. Lo cogí todavía atontado.

Tuvo que repetirme tres o cuatro veces lo que dijo, porque no me lo podía creer:

--¡Somos millonarios! --gritaba entusiasmado.

Yo no entendía nada.

--¿Cómo que somos millonarios? --pregunté.

Andy me explicó que nuestra empresa había vendido el dodo a una compañía muy importante y nos habían pagado una buena cantidad por ello. Nosotros fuimos los beneficiarios de la gran parte de ese dinero, ya que fuimos los que logramos “resucitar” a ese animal.

Habían pasado meses, y mi vida había cambiado completamente. Ahora me encontraba viviendo la vida de mis sueños. No tenía que trabajar, vivía en una casa gigante, en el lugar que siempre había deseado…
Pero seguía habiendo algo que me comía el coco todos los días: ¿dónde y cómo se encontrará ese animal? Desde aquella llamada de Andy no me había molestado en informarme qué harían con él. Lo último que supe fue que se lo habían llevado a hacerle un ensayo clínico.

No sé en que momento cogí un avión y decidí aventurarme hacía el laboratorio donde tenían retenido al animal.

Una vez allí, me dejaron entrar, ya que tenía algunos excompañeros que trabajaban ahí.

Entré en una sala y se podía ver cómo agarraban al animal para quitarle una pluma. También se veía una muestra de un dedo de su pata en la pared, parte de su piel en un tarro…
Y lo peor de esa imagen fue escuchar al dodo gritar de dolor, aquel animalillo que un amigo y yo un día cualquiera trajimos de vuelta a la vida.

Me acerqué a la mesa donde aquellos científicos lomantenían sujeto. Oí un ruido y giré la mirada. En milésimas de segundo el dodo me había enganchado la mano con aquel pico, curvo, de un amarillo canario y fuerte.Comencé a marearme. Caí en el centro de aquella sala, en ese suelo de policloruro de vinilo. Sentí una gran cantidad de agua congelada cayendo a mi cara, e instantáneamente me levanté como una flecha.

Lo primero que ví fue una gran cascada; de ahí debió de haberme caído el agua, pensé. El resto era todo una gran selva. Súbitamente aparecieron varios dodos a beber agua.

¿Donde coño estaba?

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