De la ciruela al ciruelo.

Hola amigos, soy una ciruela. Estamos a 25 de julio y estoy tomando el sol en la rama de mi precioso ciruelo Claudio que está plantado en una finca a orillas del Mediterráneo. Desde que en mayo era una preciosa flor, he estado observando a todos los animales que viven a mi alrededor. El que más me gusta es Kira, una Border Collie juguetona y traviesa.

Hace un mes era una flor elegante y hermosa con un fuerte pedúnculo que me unía a una rama de mi gran ciruelo. Estaba rodeada de cientos de flores pequeñas pero sólo una veintena conseguimos llegar a como yo fui, grande de un color blanco-rosa y con un dulce olor. El resto cayó al suelo por efecto de la lluvia, el viento y los pájaros que descansaban sobre el ciruelo.

Yo, me unía al árbol por un fuerte pedúnculo, y de este salía el cáliz que soportaba a los sépalos como una cuna. En ellos reposaban mis pétalos formando la corola y en su interior estaba el ovario con sus óvulos y los estambres. Los estambres tenían unos pequeños saquitos de polen en sus tecas. Estaban rellenos de unos polvitos súper dulces que les encantaban a las abejas. Cuando se posaban sobre mi me chupaban el dulzor y me hacían muchas cosquillas. En uno de esos bailes de las abejas sobre mi, el polen cayo sobre el estigma y en ese momento comencé a vivir, ya era un cigoto.

Con el calor y la humedad de la noche comencé a dividirme y a ser el embrión de lo que sería en el futuro; una ciruela. Alrededor del embrión, el resto del óvulo se transformó en un tejido nutritivo de reserva que es el endospermo y todo ello protegido por la piel. El resto de los tejidos del ovario dio origen al fruto, osea a mí, la ciruela. Primero pequeñita y verde y luego cada vez más carnosa con más mesocarpio, rodeada de una fina piel que es el epicarpio y protegiendo a la semilla con el endocarpio.

El sol me engordó y me puso blandita. Cada vez me agarraba con más dificultad al árbol, con la brisa o simplemente cuando se apoya sobre una rama un pajarillo tenía más dificultades de sostenerme.

Cada vez estoy más madura y no sé lo que va a pasar. Uy uy uy, me he caído al suelo. Kira se acerca, me está olisqueando y me comeeeeeeeeee.

Tras unas horas en la tripa de la perra acabo de volver a ver la luz, pero estoy desnuda, soy una semilla. Estoy a unos cuantos metros de mi padre el Ciruelo.

Están pasando los días y restos de tierra y otras hojitas me están tapando. Que bien se está calentita.

Con las lluvias de septiembre he comenzado a consumir mi endospermo. De mi parte inferior ha surgido una pequeña prolongación que se llama radícula y de ahí están apareciendo distintas raicillas superficiales. A través de estas raíces estoy absorbiendo agua y distintas sustancias muy ricas, y gracias a ellas cada vez soy más fuerte. De la parte superior me está creciendo una especie de sombrero de dos alas son los cotiledones.

Cada vez veo más luz y soy más alta. Ya tengo un pequeño tallo incipiente y los cotiledones ya no están a la altura de la tierra. Por encima de estos comienzan a salirme unas pequeñas hojas, se parecen a las que me rodeaban cuando estaba en mi ciruelo.

Mi tallo es más fuerte cada día y parece que se divide en unos engrosamiento llamados nudos de donde salen ramas, cada vez en mayor número. Las ramas más bajitas me las quita el dueño de la finca, al principio me molestaba pero he comprobado que cuando me las quita, toda mi energía se reparte de mejor forma y crezco más y más.

Me estoy haciendo todo un arbolito, con un tallo leñoso con mi lignina que me hace ser duro.

Mi raíz cada vez abarca más terreno y soy capaz de absorber por mis pelos absorbentes una gran cantidad de agua y nutriente. Mi raíz termina en una cofia, similar a un sombrero que me protege y facilita mi crecimiento.

El agua y los nutrientes que absorbo llega a todas las partes de mi ser a través de unos sistemas de vasos conductores que se comunican. Desde la raíz asciende la savia bruta, sustancia formada por el agua y las sustancias nutritivas. Esta savia bruta llega a mis verdes hojas donde por acción de la fotosíntesis la transformo en los cloroplastos que tengo en mis hojas en savia elaborada y libero oxígeno para mejorar el aire que respiran mis dueños.

Ya soy un árbol, soy un ciruelo precioso a orillas del Mediterráneo.
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