¿Científicamente imposible?

Por fin verano. Después de tantos meses encerrada en el instituto, esto era lo que necesitaba. Ya estaba un poco aburrida de tantas matemáticas, de tanta sintaxis y sobre todo, de tanta biología. Biología es mi asignatura favorita, pero me había pasado demasiado tiempo estudiando los fenómenos naturales. La respuesta a todas las preguntas que le hacía a mi profesora siempre era “NO”. Me gustaba preguntarme el porqué de las cosas y de la vida. Yo solía levantar la mano en clase para preguntar todo y mi profesora siempre me respondía que era científicamente imposible. Estaba aburrida de escuchar esa respuesta. Pero bueno, basta de tanto pensar en el colegio.
Había decidido que estas vacaciones me iba a dedicar a chatear con mis amigos mientras tomaba el sol en la playa y me daba baños infinitos.
Decidí ir a comprarme unas gafas de buceo porque necesitaba abrir los ojos debajo del agua y sin ellas, me picaban demasiado. Me adentré unos metros bajo el agua y vislumbré una figura un tanto extraña a lo lejos. Me continué sumergiendo y comencé a acercarme a la figura, que ahora parecía estar en movimiento. Aceleré mi marcha y distinguí una enorme melena y lo que parecía ser una cola. ¿Una cola? No no, eso no podía ser.
Salí a coger agua a la superficie y me convencí a mi misma de que eso era imposible. Aún así, me volví a sumergir y empecé a perseguir, ahora mucho más rápido, a aquel extraño ser. De repente, se frenó en seco y la tuve cara a cara. Indudablemente, era una sirena. Sí sí, como las de los libros, con una melena rojiza y una cola brillante, llena de escamas. Me quedé petrificada ante ella intentando asimilar lo que estaba viviendo. En un abrir y cerrar de ojos, desapareció mar adentro y yo, volví a la superficie. Regresé a mi hamaca pensativa y me tumbé boca arriba. ¿Cómo puede ser posible que yo haya visto algo que no existe? Conocía a las sirenas por los libros y por las películas. En definitiva, las conocía gracias al arte. Pero, ¿quién hace posible muchas de las cosas que el arte ha sugerido? La ciencia. Mi profesora me había dicho que era científicamente imposible, pero yo lo había visto. La ciencia convierte lo imposible en posible. La sirena que yo vi era real. El arte nos permite imaginarlo y la ciencia nos permite crearlo.
Después de estar divagando un rato bajo el sol, me quedé dormida. Al despertar me acordé de la sirena. ¿Habría sido un sueño?
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