Inmortales

A principios del siglo XXII se perfeccionó un avance tecnológico que cambiaría la humanidad para siempre: la reversión del envejecimiento.
Tras unos meses de tratamiento, las personas revertían su edad biológica hasta aproximadamente los treinta años biológicos. Una vez alcanzado este estado, el tratamiento evitaba que el envejecimiento continuase, estancando los individuos en la juventud. Debía ser ininterrumpido, de lo contrario, los individuos envejecían aceleradamente, alcanzando la muerte en pocos meses
El tratamiento tenía un coste millonario, por lo que únicamente las personas más ricas podían permitírselo. Tras varias generaciones, se generó un estrato social constituido por los más ricos y poderosos, que superaban los cien y hasta doscientos años cronológicos. A esta casta se les empezó a conocer como los Inmortales.
Mientras que las generaciones de los normales se sucedían, la riqueza y el poder se iba acumulando en los Inmortales. Dueños y señores del mundo, mantuvieron un modelo industrial y económico totalmente nocivo para el planeta, potenciando el calentamiento global hasta más allá del punto de no retorno. Además, fruto del modelo industrial y la falta de legislación ecológica, los vertidos de productos tóxicos industriales destruían los ecosistemas de todo el planeta. A mediados del siglo XXIV, la Tierra ya no era un lugar propicio para la mayoría de animales y plantas.
La esperanza de vida al nacer de la mayoría de la humanidad disminuía considerablemente, fruto de la toxicidad del aire y de los estragos causados por el calentamiento global. Aunque el fin de la humanidad todavía estaba lejos, los inmortales asumieron que, tarde o temprano, el planeta que habían destruido se volvería también contra ellos.
Con el proyecto más caro jamás construido, los Inmortales diseñan un plan: construir una nave interestelar y colonizar el planeta más similar a la Tierra descubierto, a diez años luz. Tras un período exhaustivo de selección, una casta de cien mil individuos íntegramente constituida por Inmortales, embarcan en la nave, dejando tras de sí un planeta en el que cualquier forma de vida será imposible en próximas décadas.
El tiempo estimado de viaje era de mil años. Tras tres siglos de viaje, la salud mental de la mayoría de individuos se ve afectada seriamente. Como solución a la crisis se plantea el uso generalizado del metaverso. Los ciudadanos de la nave, mediante una interfaz cerebro-máquina, podían conectarse al metaverso, donde podían crear su propia realidad, e interaccionar o no con otros ciudadanos de la nave. Al principio no parecía dar resultado, pero con el tiempo el metaverso se convirtió en la principal vía de interacción de los individuos con el mundo, así como con otros individuos.
Mientras tanto, la ciencia y tecnología que se generaba en la nave consiguió la total automatización de todos los procesos relacionados con el pilotaje de la nave, así como con las necesidades y deseos humanos.
Pese a que son considerados inmortales, la muerte de individuos se produce cada cierto tiempo, fruto de enfermedades o accidentes. Tras varios siglos, la población comienza a disminuir. No obstante, la enajenación de los ciudadanos con el metaverso es tal, que ni siquiera son conscientes de ello. La nave, de manera automática, decide generar nuevos seres humanos in vitro, gestados en úteros biónicos, para así mantener a la población estable. Los individuos generados in vitro no necesitan salir del metaverso para nutrirse o para hacer sus necesidades, ya que vienen al mundo con apéndices biónicos que permiten la automatización de estos procesos. La absoluta mayoría del tiempo, estos nuevos individuos viven en el metaverso, al margen de lo que ocurre en el mundo real
Los siglos se suceden, así como las generaciones de Inmortales. Los ciudadanos de la nave en el siglo ocho tras el éxodo, son mayoritariamente individuos generados in vitro. El resultado es una población cuya principal vía se socialización y de interacción con la realidad es el metaverso. ¿Por qué están en una nave espacial? ¿De dónde vienen? ¿Hacia dónde van? Son preguntas que nadie se hace. Únicamente algunos de los pocos individuos seniles que quedan de la población original terrestre intentan recordar a las nuevas generaciones el objetivo de la nave, aunque no consiguen otra cosa que ser tomados por locos.
Tras mil años de viaje, la nave llega a su destino, y aterriza en un nuevo planeta, sin ningún percance. Sin embargo, ningún ciudadano parece notar que algo haya cambiado, todos siguen inmersos en el metaverso, y ya no quedan inmortales originales que recuerden el objetivo de la misión.
Se siguen sucediendo los siglos, y con estos, van pereciendo las primeras generaciones de individuos in vitro.
Quinientos años tras la llegada de la nave al nuevo planeta, el reactor de fusión nuclear que alimentaba todos los sistemas de la nave se queda sin combustible.
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