¡HAGÁMOSLO YA!

Martes 24 de marzo del 2020; Camila despertó a las 7:00 am como todos los días. Tomó su rutina de baño de quince minutos con un poco de música local. Preparó su desayuno y alistó un pequeño aperitivo para después:
- Camila, a partir de hoy, en todo el país, comenzamos un periodo de “cuarentena” indefinido. La situación es grave y debemos cuidarnos en casa. Mantente al tanto de tu correo. –
Lo que Camila y sus colegas temían, meses atrás, se estaba cumpliendo. Se hablaba de un virus extraño, poco conocido, gente enfermando de gravedad en todo el mundo y mucha incertidumbre acerca de cómo se adquiría. Todo se temía y poco se sabía. ¡Todo un escenario apto para las mejores películas apocalípticas!
- ¿Qué sucede en realidad? ¿Mi familia estará a salvo, podré verlos? ¡Necesito ir al supermercado y prepararme! ¡Mis amigos!, ¿estarán bien? –
Miles de preguntas abordaron la cabeza de Camila, aunque las noticias resonaban meses atrás, todo parecía muy lejano; y de pronto, Camila se encontraba en casa, con dudas, miedo y al parecer muchas actividades que de pronto se habían convertido en urgentes.
- ¡Bien, necesito aterrizar mis ideas! ¡Respira y piensa, Camila!
Pensó mientras se recostaba en el sofá. Cerró los ojos por un instante y de pronto a lo lejos escuchó una voz:
- ¡Camila! ¡Camila! ¡Ya revisaste tu correo, recibimos el financiamiento; tenemos todo para avanzar, ¡Debemos apresurarnos! Si los presentamos a finales de esta semana, podremos comenzar con los ensayos clínicos.
Abrió los ojos mientras mantenía una expresión de confusión en su mirada. No entendía bien lo que sucedía. Miro a su alrededor y el lugar no se parecía para nada a su casa. Varios cuartos alrededor, personas con batas largas y blancas sentadas. Un microscopio de fondo, o al menos, eso parecía. De pronto, Camila bajo la mirada y en el dispositivo sobre su mesa, estaba el correo:
- Dra. Camila:
Sabemos que su tecnología es nueva, podría tener riesgos que necesitamos medir rápidamente, antes de que esto nos rebase. Confiamos en usted y en su equipo. –
Entre más observaba a su alrededor, más extraña se sentía; y a la vez, un impulso le decía que se levantara de esa silla y “luchara”. El mundo me necesita, pensó. En sus manos sostenía un documento, el título parecía extraño; pero de pronto, el título le pareció familiar y comenzó a leerlo mientras en su cabeza todo se traducía como:
- Entonces, mi equipo y yo hemos diseñado un pequeño soldado que podrá combatir a este enemigo intrépido que acecha al mundo hoy. Este soldado no lo atacará de forma directa. ¿Y entonces? ¡Claro, sólo le dejará el aviso! como en el banco, si dejas una foto de un ladrón sospechoso, la próxima ocasión que lo veas entrar; podrás alertar a la policía y ellos llegarán para ayudarte. Este pequeño soldado es la copia en papel de la foto del “ladrón”, para que cuando sea necesario la “policía” del cuerpo lo arreste. -
Camila se emocionó, de pronto, en tan sólo cinco minutos su mundo había regresado a la normalidad. Aquello que parecía que cambiaría su vida para siempre, tenia solución y ella la cargaba en sus manos. La explicación, los resultados de cómo esa simple copia de la foto del enemigo desplegaba a miles de policías en el cuerpo y cómo se mantenían vigilando varios meses para evitar que el ladrón entrara de nuevo; todo, estaba ahí.
- ¡¿Cuál es el problema?! ¡Hagamos las pruebas ya! ¡Qué estamos esperando!
Exclamó con mucha emoción mientras se levantaba de su silla. Todos en aquel laboratorio la miraron, con risas entre dientes y aplaudiendo.
- Doctora, ¿le pusieron la vacuna ayer, cierto? Le dijimos que descansara el día de hoy. La pérdida de la noción del tiempo es un síntoma muy extraño; pero ya vemos que muy real. –
Todos se rieron. Camila se sintió extraña de nuevo. Apenas se levantó de la silla y todo era diferente, otra vez. Bajó la mirada y en la fecha del calendario marcaba: 23 de marzo del 2021.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que ya pasó un año?! ¡No entiendo nada!
Pensó Camila, mientras se sentaba de nuevo. Se sintió extrañada, confundida; pero muy aliviada mientras exhalaba con tranquilidad. Como si todo estuviera bien.
- Todo regresara a ser como era antes, pronto todos estarán protegidos y cuando por fin despiertes, Camila, el mundo seguirá justo como lo dejaste aquel día en tu sofá; mientras este virus te quitaba el aliento-
Ahí, Camila entendió que todo había sido un sueño, pero también realidad. Estaba ansiosa por abrir los ojos de nuevo, respirar por acción innata de sus pulmones de nuevo y no sólo escuchar las noticas a través de la radio y de los demás. También poder verlo, vivirlo, otra vez.
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